El siglo I de la era cristiana,  o de la contabilidad secular, corresponde aproximadamente al año 4006 de la contabilidad bíblica. En este período de tiempo, el Imperio Romano será el gobierno universal vinculado con el pueblo de Dios, el que perseguirá a su Iglesia por varios siglos. El siglo I,  encierra también los principales acontecimientos respecto a la conformación de la Iglesia del Nuevo Pacto establecida por el propio Señor Jesús en cumplimiento de la profecía dada por Dios a sus profetas.

En cuanto a la sucesión de los imperios mundiales, estos fueron declarados al profeta Daniel.  En Daniel 2, encontramos la visión mostrada por Dios al rey babilónico, referente a estos reinos. Esta visión corresponde a una estatua, que representa los reinos venideros, siendo el primero, Babilonia, luego los Medos y Persas, los Griegos y el cuarto reino que se describe como de hierro y barro, corresponde al Imperio Romano, que hacia el siglo V, comenzaría su desmoronamiento y se dividiría finalmente en el imperio de oriente y el imperio de occidente, con capitales en Constantinopla y  en Roma respectivamente.

En Daniel 7. Esta misma visión es mostrada directamente a Daniel. En ella se describen estos mismos reinos como 4 bestias horrorosas y en que la cuarta bestia es indescriptible. Continuando en el relato también hace referencia a la venida de nuestro Señor Jesús, al milenio y al juicio de Dios. Esta cuarta bestia, como sabemos,  corresponde al Imperio Romano igualmente, pero que en su decadencia se desprendería de él otro reino que se transformaría y permanecería hasta el fin de los tiempos bajo la denominación de Iglesia Católica Apostólica Romana y que oficialmente al apropiarse del conocimiento, los ritos y los formulismos de la doctrina judía se transformará en un poder religioso consolidado hacia la segunda mitad  del siglo IV

 Antecedentes del siglo I de la Era Cristiana.

Cuando nace el Señor Jesús, gobierna en Roma, Octavio Augusto (del 31 a. C. al 14 d.C.), es el primero en ser llamado Emperador y Roma reconocida como un Imperio al alcanzar los máximos límites de expansión territorial desde Asia, norte de África y Europa. Este periodo de gran expansión y estabilidad es conocido como la “pax romana”. Son siete emperadores quienes estarán ligados a la Iglesia primitiva en este siglo.

Luego de la muerte de Augusto en el año 14 d.C; es elegido emperador Tiberio. A su muerte, le sucede Calígula, quien fue el primer emperador que se presenta como dios. Este hecho comienza a diferenciar a los cristianos y genera persecuciones por no adorarle como tal.

Luego el emperador Claudio. Sabemos de él en el Libro de los Hechos, en que se registra la expulsión de los judíos de Roma y entre ellos a Aquiles y Priscila, amigos del Apóstol Pablo.  Le sucede Nerón, conocido por su crueldad hacia sus súbditos.  Encabezó la primera persecución romana hacia los cristianos luego de incendiar Roma.

Luego de su muerte y casi accidentalmente le sucede, Vespasiano, un general romano, quien es enviado a Palestina a sofocar una revuelta, pero debe volver a Roma por los incidentes y muerte de Nerón. Deja a Tito, su hijo, al mando para resolver el problema en Palestina y es este quien encabeza el sitio y destrucción de Jerusalén y el Templo en el año 70 E.C, también sucede a su padre con el título de emperador. Diomiciano, en la década del 90, es quien inicia la segunda gran persecución a los cristianos por parte de los romanos.

Roma, en particular,  era una ciudad en que coexistían religiones diversas, había libertad para su  difusión, para construir templos y desarrollar cualquier actividad que no interfiriera en los asuntos políticos.  Por otra parte el imperio se desarrollaba bajo las ideas del mundo pagano. En los días de los apóstoles y en las regiones donde ellos iban a actuar, se daba en su mayoría el politeísmo.

En los territorios conquistados, Roma procuraba conservar las costumbres locales, no otorgaba la ciudadanía, pero si eran súbditos del Imperio por lo que se les exigía el pago de altos impuestos.

Para el imperio, el judaísmo era lícito, no tenían motivos para no permitirles el ejercicio de sus ritos y costumbres. Posteriormente el cristianismo fue asociado a este grupo por tanto era considerado una secta judía.

Roma manejaba la política exterior, controla la moneda y los caminos y exige un tributo elevado, sobre todo para mantener el ejército en tan vastos territorios.  Para conseguir estos fines se sirve de hombres fieles y leales al Imperio. Herodes el Grande es uno de esos hombres, cuya importancia radica en que es el gobernante de Palestina en los tiempos del ministerio del Señor Jesús.

Roma lo utiliza para gobernar la Palestina ocupada. Fue puesto por el Senado romano como rey  vasallo para toda Palestina. Estaba obsesionado por mantener su soberanía mediante dos métodos: estar siempre al lado de quien  ejercía el poder en Roma y eliminar a los que podían aspirar a su puesto.  Conocido es el hecho de hacer ejecutar a dos de sus hijos acusados de tramar su destitución. Aparte de eso fue conocido por muchas obras públicas, entre las que se encuentran la reconstrucción del Templo con el fin de agradar a los judíos.

La vida en Palestina.

En el siglo I, la vida de los judíos de Palestina, giraba en torno al ejercicio de la fe guiados estrictamente por la Ley de Moisés. Aquellos que pertenecían a clases no tan privilegiadas, vivían de sus oficios fuera de la región, pero, como todo judío tenían presente el resguardo de sus tradiciones que le distinguían de otros pueblos. Algunas de las costumbres distintivas en ellos eran:

  • Las Fiestas Solemnes. Las tres fiestas de peregrinación, son las más importantes porque reúnen al pueblo junto al Templo y refuerzan la fe común. La solemnidad de la Pascua, la fiesta de Pentecostés y la fiesta de las Tiendas o Cabañas. En estas convocatorias, todos debían ir a Jerusalén.
  • El Templo. Era otro foco importante de la vida judía. En él se celebraba a diario el culto a Yahvé y los sacerdotes ofrecían los sacrificios. El templo significaba la presencia permanente de Dios en medio de su pueblo.
  • La Ley. Dada por Dios a Moisés, debía ser explicada y adaptada a las circunstancias cambiantes de la vida. Ello dio lugar a la Ley oral o tradiciones de los padres. El trabajo de interpretación y adaptación de la Ley fue realizado por los escribas o doctores (verdaderos teólogos y juristas). En tiempos de Jesús muchos pertenecían al partido fariseo y gozaban de una gran autoridad ante el pueblo.
  • El Sábado. Es junto con la circuncisión, la práctica más sagrada. Era el día dedicado a Dios. No se podía trabajar, ni llevar encima más de medio kilo de peso y sólo se podía caminar alrededor de un kilómetro. La Circuncisión era la señal del Pacto entre Dios e Israel.

Palestina, que significa “tierra de los filisteos“, ha recibido diversos nombres a lo largo de la historia: Canaán, Israel, Judea, Tierra Santa. En la región, las ciudades de las cuales se tiene mayor información por transcurrir la vida de Jesús y los apóstoles fueron Galilea y Judea.

  • Por haberse fusionado la población con extranjeros, no judíos de religión, los galileos no eran bien vistos por los judíos conservadores, que llamaban a la región “Galilea de los gentiles”. En Cafarnaúm Pedro tenía su casa, en ella descansaba el Señor Jesús a menudo después de sus viajes recorriendo todas las aldeas. De Galilea era originario Jesús y en Nazaret vivió hasta el comienzo de su vida pública. También gran parte de sus discípulos eran de esta región.
  • Es la región sur de Palestina, la más extensa y la más despoblada y pobre. La ciudad principal de Judea es Jerusalén. Su importancia es, en primer lugar, religiosa: allí está el único Templo judío del mundo, al que todos deben peregrinar. A este motivo hay que añadirle su importancia política porque se encuentra allí la sede del Sanedrín. También su importancia económica por la gran afluencia de peregrinos, la hacía centro de grandes negocios monetarios, de banqueros, recaudadores de impuestos, mercaderes de esclavos y de ganado.

 

 Surgimiento de Cristianismo en este contexto histórico.

Los aacontecimientos que precedieron y prepararon la persecución de los cristianos y que se desencadenarían a partir de la muerte del Señor Jesús sobre la iglesia,  se debió, por una parte, a la diferencia entre el culto cristiano y al paganismo imperante en la época del Imperio y  por otra, al significado del cristianismo para los judíos. Esta “secta” era una herejía para la aristocracia judía porque trastocaba las costumbres y el culto mosaico y se apartaba del celo hacia sus costumbres centenarias. Hay razones importantes e interrelacionadas que ocasionaron la persecución de la iglesia primitiva.

1°  Estaba el problema de la identidad.

El cristianismo se identificó primero con el judaísmo, porque el mensaje llegó primeramente a ellos, además porque Jesús era judío. A ellos dirigió el mensaje el Señor Jesús, al remanente de Israel, y luego prosiguió con la evangelización a los gentiles de toda la región.

Los primeros años entregó su mensaje sin mayores disturbios, hasta que los judíos comenzaron a conspirar contra él porque predicaba el reino de Dios, se decía Dios y anunciaba la destrucción del Templo.

El problema de las actividades religiosas de los cristianos.

En los días del Imperio Romano, el culto a los dioses paganos y al Emperador, eran parte de la vida de todos. Pero los cristianos no participaban de los rituales paganos, por lo tanto eran considerados  antisociales. Se los asoció con sociedades secretas  y los líderes desconfiaban de estos grupos por la amenaza constante de sedición.

El tercer problema era la naturaleza de las creencias de los cristianos.

La resistencia de los cristianos a ofrecer culto al Emperador era considerada una locura, teniendo en cuenta que al negarse, eran torturados, despojados de sus bienes o se les aplicaba la pena de muerte.  Se les acusó de predicar la rebelión contra el Emperador y de tratar de amotinar a los esclavos.  En repetidas ocasiones, el declararse cristiano significaba ir a prisión.

A grandes rasgos se ha mostrado el contexto histórico del siglo I, en el cual comienza a forjarse el nacimiento de la iglesia del Nuevo Pacto.  En este estudio, se repasarán episodios importantes de la vida del Apóstol Pedro cuya misión dada por el Señor Jesús era la de dar testimonio de la vida del Maestro, su vida, milagros, muerte y resurrección. También resaltar que no siempre pudo comprender el mensaje de Jesucristo y fue severamente reprendido, no obstante Dios le tenía asignada una tarea,  ser la piedra fundante de la Iglesia del Nuevo Pacto, misión que pudo cumplir sólo desde el momento que recibe el Espíritu Santo de Dios. 

Los apóstoles y el Señor Jesús. 

Tras su  conversión  Pedro formó parte de un grupo selecto al cual Dios le hizo y mostró grandes revelaciones, sin embargo, en variados episodios, dejaba de manifiesto un espíritu más patriótico judaico que de una verdadera comprensión de la instrucción que estaba recibiendo. De esto dan cuenta los evangelios, principalmente el Evangelio de Marcos y Mateo.

Pedro (que significa “piedra”), fue nombrado así por Jesús cuando su hermano Andrés se lo presentó (Juan 1:40–42). Él era nativo de Betsaída (Juan 1:44), una pequeña aldea pesquera en la costa del norte del Mar de Galilea. Después vivió en Capernaúm (Mt 8:5, 14) donde  trabajó como pescador.

En los primeros capítulos de los evangelios, se narra el llamamiento de los apóstoles. Luego la participación de ellos junto a Jesús, escuchando y conociendo el mensaje de su palabra, viendo los milagros, las sanaciones, resurrecciones y expulsión de demonios y más adelante también la reprensión a los fariseos.

Los episodios que nos permiten conocer el carácter del apóstol junto a importantes declaraciones del Señor Jesús que revelan el plan de Dios para con la humanidad, se encuentran en el evangelio de Mateo. Algunos episodios importantes:

1) Mateo 16: 13, en adelante. La revelación de quien es Jesús, el Hijo de Dios. Sin embargo unos versículos más adelante, Pedro no acepta la revelación que les hace Jesús en cuanto a su padecimiento y muerte y  le insta a que no exponerse a tales sufrimientos. Jesús reprende su conducta, en quien obra Satanás al no entender las cosas de Dios. El discípulo aún no comprende, pese a habérsele revelado la esencia de Jesús, no sabe con quién está.

2) Mateo 17. La Transfiguración. Jesús se muestra con su poder frente a los apóstoles Juan, Jacobo y Pedro. Y es el apóstol Pedro quien se apresura a señalar lo bueno que sería construir altares para Jesús, Elías y Moisés. La visión muestra el poder de Jesucristo, quien es reconocido por el Padre, mediante el Espíritu Santo. Es este episodio el que describe el apóstol en su carta más adelante,  en que señala que fur testigo de la revelación del Padre, respecto a Jesucristo, su Hijo.

3) Mateo 18. Los discípulos preguntan a Jesús, ¿quién es el mayor en el reino de los cielos? Jesús ejemplifica con un niño. Quienes son capaces de vivir sin pecado, serán aquellos que podrán entrar al reino de Dios, el pecado no puede convivir con Dios ni con los hijos de Dios. El ejemplo que dio Jesús era el que debían de seguir ellos, una vida en santidad.

4) Mateo 21:42. Jesús revela mediante una parábola, que el conocimiento sería quitado de su pueblo y será dado a otros que hagan fruto de él. No es más que la palabra y el entendimiento dado a los gentiles que ahora pasarían a formar parte del pueblo de Dios ante el rechazo de Israel de Jesucristo.

5) Mateo 24. El orgullo nacionalista de los apóstoles quienes muestran a Jesús los edificios del Templo. Ante esto Dios les revela, los hechos proféticos sobre el fin, la tribulación y la venida de Jesús, su venida. Por ello les insta a estar apercibidos en la fe, en el conocimiento verdadero, a vivir en rectitud para no sufrir los padecimientos que se describen en esta revelación de los postreros tiempos.

6) Mateo 26:51. Se describe el momento del apresamiento del Señor Jesús, y uno de los discípulos que estaba con él, sacó su espada y cortó la oreja a un siervo del Pontífice. Jesús lo reprende y restaura la oreja al siervo y lo sana. En el evangelio de Juan 18:10, el texto indica que es el apóstol Pedro, quien realiza esta acción. Aún podemos ver en el apóstol la incomprensión respecto a las revelaciones que mucho tiempo atrás ya Jesús le había revelado, él sin embargo, actúa impulsivamente en defensa de su Maestro. Faltaba ¿Que estais mirando? hechos 1:11comprender que el tiempo del mensaje de Dios estaba por cumplirse.

7) Mateo 26:57. Pedro sigue al Maestro desde lejos. Fue apresado y llevado ante Caifás pontífice, en presencia de escribas, ancianos y príncipes de sacerdotes, quienes buscaban formular testimonios contra Jesús. Pedro presencia todo este recorrido del Señor Jesús y finalmente se cumple la palabra de Cristo, que le negaría tres veces. El apóstol llora amargamente y reconoce su falta. (vers.75).

Finalmente el apóstol comprendería cuál sería su misión en la Iglesia. El Señor Jesús, se lo declara en el texto del evangelio de Juan 21:15. En adelante conduciría su vida guiada por el Espíritu Santo de Dios,  con el propósito de cumplir la tarea asignada por Cristo: “apacentar las ovejas”. 

La formación de la Iglesia Del Nuevo Pacto.

El inicio de la Iglesia del Nuevo Pacto, la encontramos en el Libro de los Hechos. El libro tiene como tema central la historia del desarrollo de la Iglesia desde la ascensión de Cristo hasta el encarcelamiento de Pablo en Roma, y el comienzo de su ministerio allí.  El autor sitúa la narración en el escenario de Betania (Lc 24.50–51), donde Jesús, viéndolo sus discípulos, fue alzado y lo recibió una nube que lo ocultó de sus ojos (Hch 1.9). El apóstol Pedro es uno de quienes presencia este hecho. Desde ese momento vemos a Pedro presidiendo la Iglesia, un grupo de 120 personas.

En adelante el Libro de los Hechos, describirá la propagación del evangelio en manos principalmente de los apóstoles Pedro y Pablo (Saulo de Tarso). Pedro es ya claramente una autoridad en la Iglesia por sobre el resto de los apóstoles. Pero su tarea es más evangelizadora, no tenemos noción que se haya establecido largamente en una Iglesia, además su mensaje estaba dirigido a los judíos. Quien dirige la iglesia en Jerusalén es Jacobo, el hermano del Señor Jesús. (Hechos: 15)

En el relato del Libro de Los Hechos, se pueden distinguir tres etapas en la      conformación y trayectoria de la Iglesia y la entrega del mensaje por parte de los apóstoles.

La primera etapa transcurre en Jerusalén (2.1–8.3). Después de la resurrección y de la ascensión de Jesús (1.4–11), se forma en Jerusalén la Iglesia primigenia, compuesta por alrededor de 120 personas, entre las que se cuentan los discípulos, la madre de Jesús y los hermanos de Jesús. (1.12–26).

La segunda etapa se desarrolla en Judea y Samaria (8.4–9.43) La persecución de los judíos contra los cristianos desencadenada tras el martirio de Esteban (6.8–7.60) obligó a muchos de ellos a salir de Jerusalén y dispersarse por las tierras de Judea y de Samaria (8.1). Este hecho vino a favorecer la propagación del evangelio, que ya por entonces había alcanzado diversos puntos de Siria y Palestina. 

La tercera etapa, tal como había sido el mandato del Señor Jesús: “hasta lo último de la tierra”, ocurre a partir del llamado de Dios a Saulo de Tarso. Dios al llamar a la conversión a Saulo, permite que se restablezca la paz para los cristianos, puesto que Saulo se había convertido en el brazo inquisidor del Sanedrín contra los cristianos.

Por otro lado, los creyentes que habían sido esparcidos a causa de la persecución pasaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía (11.19), y de ese modo se abrieron las puertas al evangelio en lugares hasta entonces totalmente paganos.

Los demás apóstoles ejercían de igual manera el ministerio, pero Dios había decidido que Pedro iría a Israel, mientras que Pablo iría a los gentiles. Les fue dado el mismo mensaje a los dos, pero los doce habían sido especialmente escogidos para ser un testimonio ante Israel y todas las naciones fuera de Palestina. Una vez que fue restaurado el número completo de los apóstoles, tuvo lugar la gran señal del libro de Los Hechos, el derramamiento del Espíritu Santo. Todo lo demás se deriva de este importante acontecimiento.

Cincuenta días después de la muerte del Señor, el estruendo producido por el ímpetu del viento, atrajo una multitud al sitio donde estaban congregados los apóstoles y la Iglesia (120 personas). Como eran los días de una de las grandes solemnidades, se hallaban reunidos en Jerusalén judíos venidos de todos los países. Los discípulos habían recibido el don de lenguas, y la multitud estaba perpleja oyéndolos hablar idiomas desconocidos en Galilea y en Judea.

Pedro tomó la palabra y expuso a la multitud lo que aquel hecho significaba, recordándoles que Cristo, al cual habían entregado y crucificado, había sido levantado por Dios, conforme a lo que los profetas habían hablado.

La primera iglesia cristiana era, como vemos, una iglesia que aprendía la doctrina escuchando la enseñanza de los apóstoles; una iglesia que vivía en comunión, celebrando sus cultos;  que practicaba la fraternidad haciendo que los más pobres participasen de los bienes de los más afor­tunados. El poder de Dios se manifestaba obrando diariamente y aumentaba el número de los conversos. 

Trayectoria del Apóstol Pedro después del Señor Jesús. 

– Presencian la ascensión de Jesucristo. (Los Hechos 1).

– Elección del apóstol Matías. Iglesia de 120 personas.

– Discurso de Pedro en Pentecostés. Conversión y bautismo de 3.000 personas. (Los Hechos 2).

– La curación de un cojo de nacimiento a las puertas del templo. A raíz de este hecho  y de la predicación  que siguió a ese milagro, Pedro y Juan son encarcelados, y al día siguiente tienen que comparecer ante el Sanedrín. Era el mismo tribunal ante el cual había comparecido el Señor. Pedro, lleno de Espíritu Santo, habló a este ante ellos y proclamó la divinidad de Cristo, anunciando que «en ningún otro hay salva­ción; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos».

El Sanedrín les intimó que guardasen silencio, prohibién­doles hablar en el nombre de Jesús, a lo que ellos contestaron que no era justo obedecer a los hombres antes que a Dios, y que no podían dejar de hablar de aquellas cosas que habían visto y oído.

El martirio de Esteban fue la primera señal de una violenta persecución que desoló a la iglesia de Jerusalén. Sus miembros, salvo los apóstoles, fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria. Saulo de Tarso asolaba a la iglesia, entrando por las casas de los creyentes y encarcelando a hombres y mujeres. 

– Durante la conversión de Saulo en apóstol, Pedro, era quien esparcía la palabra de Dios en Jerusalén. Resucita a Eneas y a Tabita, lo que sirvió para la conversión de muchos más.

– Visión del Lienzo. Pedro y el general romano. Luego de la visión, visita a Cornelio y su familia. Se convierten a la fe, Pedro les bautiza y reciben el Espíritu Santo de Dios. La Iglesia en Jerusalén contiende contra él debido a este hecho, pero Pedro explica la visión de Dios respecto a los gentiles y su incorporación a la Iglesia.

– El Apóstol Pedro es apresado, por el Rey Herodes. Es salvado por el ángel de Dios. Pide que le informen a Jacobo, Pastor de la iglesia y partió a otro lugar. (Hechos 12).

– El Concilio de Jerusalén.  Es un encuentro entre los responsables de las dos grandes comunidades de la Iglesia naciente: la de Jerusalén, llena de judíos que observan la ley y la de Antioquia, llena de gentiles convertidos. (Hechos 15).

Se discutía sobre imponer a los gentiles convertidos el legalismo judío referente a la circuncisión. Cuando se celebra el encuentro de Jerusalén, hacia el año 48, la comunidad de Antioquia lleva ya más de diez años de existencia, admitiendo en su seno a gentiles, sin imponerles la ley judía.

Después de una larga discusión interviene el apóstol y recuerda su propia experiencia en el caso de Cornelio y saca las conclusiones del caso, justificando el proceder de la comunidad de Antioquia. Bernabé y Pablo proclaman la acción de Dios en medio de los gentiles. Toda la asamblea calló y escucharon a Bernabé y a Pablo contar todas las señales y prodigios que Dios había obrado por medio de ellos entre los gentiles (Hechos 15:11-12).

Finalmente interviene Santiago, responsable del grupo que observa la ley judía: Hermanos, escuchadme. Simeón ha referido cómo Dios ya al principio intervino para procurarse entre los gentiles un pueblo para su nombre. Por esto opino yo que no se debe molestar a los gentiles que se conviertan a Dios, sino escribirles que se abstengan de lo que ha sido contaminado por los ídolos, de la impureza, de los animales estrangulados y de la sangre.

De esta manera se resuelve la situación de las Iglesias gentiles, solicitándoles que se guarden de ciertas prácticas que contravienen la ley más no lo referente ya a la circuncisión.

En una lectura general del libro de Los Hechos y las Epístolas apostólicas, es fácil darse cuenta de la existencia de innumerables interrogantes sobre doctrinas, filosofías, y tradiciones que tuvieron que contrarrestar  los apóstoles en aquel entonces. Sin embargo, es claro que no hubo, discrepancia entre los discípulos sobre observar o no el Reglamento de Culto u otros temas referentes a la Ley. Sin embargo tres temas se repiten permanentemente dentro de la Iglesia, generando conflictos que, los apóstoles debían permanentemente aclarar: la Divinidad de Jesucristo. La integración de los Gentiles y La imposición de la circuncisión a los nuevos conversos.

1(La primera de estas polémicas surge en la comunidad de los fariseos y los saduceos, que nunca pudieron comprender este gran misterio de los designios de Dios y no aceptaron jamás la persona de Jesús, como el Mesías;  mucho menos su divinidad, sin embargo, nuestro propio Señor, como lo podemos ver, a través de los escritos del Apóstol Juan, establece la doctrina correcta (Juan 1:1,14). Más tarde el apóstol Pablo, entre otras Escrituras, dedica varios capítulos de lo que nosotros conocemos como el Libro de Hebreos a aclarar definitivamente este tema.

2)Respecto a la  segunda controversia que se presentó en la Iglesia, el diálogo  del Señor Jesús con la mujer samaritana (Juan 4:7-9) muestra cual era el sentir de los judíos respecto a los gentiles, y aun habiéndose dado la posibilidad a toda la humanidad con la muerte de Jesucristo, fue necesario bastante tiempo para que el apóstol Pedro incluso, entendiera la voluntad de Dios respecto a la incorporación de los gentiles, por lo que se lo hace ver en la visión del lienzo que descendía del cielo. (Hechos 10:10-28)

  • El tercer punto de la discordia, trata sobre el propósito de algunos judíos de  imponer la circuncisión a los gentiles. En el libro de Los Hechos, las intervenciones de Pedro y Pablo en el Concilio de la Iglesia finalmente aclaran que este acto ya no es necesario para aquellos que aceptan la fe puesto que el Señor Jesús dará su ley en el corazón de ellos.En cuanto a la Ley de los Mandamientos en Orden a Ritos y la Reglamentación del Culto, por el hecho de haber pasado el ministerio del evangelio del pueblo de Israel a la Iglesia del Nuevo Pacto (Hebreos 10:19-20), el sacerdocio levítico queda obsoleto. En consecuencia todos aquellos elementos por medio de los cuales fue imposible alcanzar la  perfección iban a concluir  al mismo momento que el Templo y el Sacerdocio Levítico.  Por esta razón en el libro de Los Hechos vemos que la Iglesia establecida, no cambió las solemnidades de Dios, prueba de ello es que están reunidos en la Fiesta de Pentecostés, en el Aposento alto. Bajo estas mismas prácticas se desarrolló la Iglesia bajo el apostolado de Pablo.

 

En esencia, el propósito del periodo de la iglesia del Nuevo Pacto, anunciado por el profeta Isaías (Isaías 42:18 y 21) no era derogar la Ley, sino, incorporar a este plan de salvación tanto a judíos como a gentiles, en síntesis a toda la humanidad.

El apóstol Pablo lo explica en el libro a Los Hebreos: “habiéndose MUDADO el sacerdocio, NECESARIA era la MUDANZA en la Ley…» (Hebreos 7:12). Entonces, es claro, nada concluyó, la palabra clave es: “MUDANZA”, el sacrificio del Señor Jesús, trajo consigo LOS CAMBIOS EN LA LEY que marcarían el establecimiento de una nueva era en la relación de Dios con la humanidad, esta sería entonces la era de la Iglesia del Nuevo Pacto. 

Escritos del Apóstol Pedro.

Cuando la Iglesia vive un período de relativa paz y el evangelio se propaga a los confines del mundo conocido y los judíos ortodoxos están confiados, a partir de la muerte de Jesucristo, que no existen amenazas del cristianismo, surgen nuevas persecuciones hacia los cristianos, esta vez, del Imperio romano, que en el año 67, es gobernado por Nerón.

La comunidad religiosa comienza a ser perseguida, al ser objeto de la acusación por parte del Emperador, de haber sido los cristianos quienes incendiaron Roma.

Esto tuvo grandes implicaciones religiosas, los ciudadanos de Roma estaban en la ruina. Se despierta el resentimiento sobre su líder, Nerón, quien se dio cuenta que tenía que redirigir la hostilidad de sus súbditos, por lo tanto su blanco fueron los cristianos, quienes, como dijimos,  eran odiados por los judíos, y porque eran vistos como personas hostiles a la cultura romana. Nerón esparció esta idea rápidamente entre los romanos y como resultado, comenzó una intensa persecución  contra  los cristianos, y pronto se esparció a lo largo del Imperio, llegando a lugares, tales como el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia.

En este contexto el apóstol Pedro, bajo la inspiración del Espíritu Santo, escribe sus epístolas. Para entregar consuelo y fortalecimiento espiritual a los cristianos por el sufrimiento que padecen.

 Aspectos generales de las Epístolas del Apóstol.

Si recordamos que a Pedro le fue encomendada la predicación del evangelio a los judíos, no está fuera de lugar suponer que se dedicó a viajar para llevar el mensaje a los israelitas esparcidos por todo el mundo.

En el último capítulo de la primera epístola, señala: «la iglesia que está en Babilonia, juntamente con vosotros os saluda», Pedro se encontraba en Mesopotamia, lugar donde residían israelitas que él como misión tenía que evangelizar al igual que a los gentiles de la región.

No hay indicación precisa en las Escrituras,  que al apóstol Pedro se le haya encomendado la tarea de evangelizar en Roma, pero sí encontramos la instrucción precisa de Dios al apóstol Pablo de predicar en esa ciudad (Hec.23:11). También debemos detenernos en detalles evidentes como que, es el apóstol Pablo, quien tiene una epístola de su autoría llamada Romanos y además, de acuerdo a las costumbres de la época, Pablo no hubiese escrito una epístola doctrinal a una Iglesia evangelizada por otro apóstol, o de lo contrario, Pablo lo hubiese mencionado en las salutaciones correspondientes o a lo menos hubiera indicado quien le encomendaría esta tarea de escribirles.

Los romanistas buscan demostrar que el apóstol Pedro estuvo en Roma, con el propósito de conectar el legado de Jesucristo al catolicismo y dan al nombre de Babilonia un sentido simbólico, sosteniendo que significa Roma. Se toman también del relato del Apocalipsis, en que Babilonia es el nombre con que se designa la ciudad de los Césares, pero es del todo contrario a una sana regla de interpretación, querer ver símbolos en palabras de salutación fraternal.

En la misma Epístola vemos también que ésta fue dirigida «a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia». Como no es lógico suponer que se dirija una carta de esta índole a personas o agrupaciones desconocidas, es también lógico admitir que Pedro haya trabajado en esas regiones durante el período, que la Biblia, no nos entrega  registro más específico de su estadía.

Pedro escribió ésta epístola a fines del 64 o a principios del 65 d.C. y fue llevada por Silas (5:12). La idea principal de la carta es el ejemplo y el sacrificio de Jesús. Se escribe con el propósito de animar y exhortar a una iglesia perseguida, debido a que los creyentes a quienes se dirige esta carta estaban sufriendo persecución. 

 La Primera Epístola del Apóstol Pedro.

La epístola entrega un mensaje de conversión y de fe ante la situación hostil que vive la Iglesia de bajo el imperio romano. La Iglesia iba a ser sometida a muerte y persecución tal como fuera descrito por los profetas en otro tiempo. Así también la humanidad se apartaría de Dios y constantemente caerían en pecado, Israel ya no reconocería a Dios y se apartaría hacia sus propias costumbres y formas de adoración que no eran del agrado de Dios.

El plan de salvación para la humanidad estaría en manos de nuestro Señor Jesús. Gracias al sacrificio de su vida,  el perdón de los pecados y la salvación alcanzaría a todo el que creyera en él y tendrían una parte de la recompensa en el cielo. Nos llama hijos escogidos, con la promesa de una vida eterna si superamos las aflicciones a las que seremos constantemente sometidos.

Por tanto lo central del mensaje del apóstol es el deber de  permanecer en Dios, buscando siempre el conocimiento de la palabra verdadera que permanece para siempre y que fue entregada por el Señor Jesús. Estar preparados para enfrentar el mal, vivir en santidad, tal como lo hizo Jesucristo, por tanto demanda que sigan su ejemplo.

Amarse fraternalmente, sin engaños y honestamente, siguiendo en todo el ejemplo de Jesús, quien fuera desechado por Israel, por lo que ahora somos una parte igualmente de su pueblo. Nos llama linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido (mediante su sacrificio de muerte), reyes y sacerdotes que reinaremos con Cristo. La promesa y recompensa para sus hijos, si viven una vida recta en santidad,  se nos revela claramente: “seremos reyes y sacerdotes” y reinaremos con el Señor Jesús.

El apóstol también insta a los cristianos a vivir una vida recta tanto en la esfera de lo público como de lo privado. Obedecer a las autoridades, a sus amos, ser en todo íntegro para no dar razón a los inconversos de desprestigiar el evangelio y para que cada uno de ellos crea en la palabra de Dios por el ejemplo de vida reflejado en el comportamiento de un hijo de Dios. Las familias tanto, esposa como hijos, vivir de acuerdo a las virtudes de Dios y ser en todo momento ejemplo de rectitud para con Dios y el prójimo.

No perder la fe, resistir el pecado en oración y amor fraternal, porque haciendo el bien estamos a resguardo. No temer ser insultados, injuriados o infamados puesto que Cristo sufrió peor martirio y venció. El padecimiento como cristiano significa gloria ante Dios, pues en todo momento los hijos de Dios están siendo sometidos a juicio. Desde que aceptamos la palabra de Dios y opera el arrepentimiento, la conversión y el bautismo, estamos sometidos al juicio de Dios, pero la recompensa  de  procurar una vida recta será que, cuando el venga, los hijos de Dios muertos serán resucitados y los que estén vivos serán transformados y serán reconocidos como hijos y reinarán con Dios por la eternidad.

La familiaridad de Pedro con la ley del Antiguo Testamento y los profetas, le permitían explicar varios pasajes del Antiguo Testamento a la luz de la vida y la obra del Mesías, Jesucristo. En 1 Pedro 1:16, él cita Levítico 11:44 “Sed santos, porque yo soy santo.” Pero él lo parafrasea explicando que la santidad no es alcanzada por guardar la ley, sino por la gracia otorgada a todos los que creen en Cristo (v.13). Más adelante, Pedro explica la referencia a la “piedra angular” en Isaías 28:16 y el Salmo 118:22 como Cristo, quien fue rechazado por los judíos.

 

Referente a la epístola  de 2ª Pedro.

Escrito por el Apóstol Pedro, en el año 67 d.C. aprox.  Fue dirigido a los expatriados en Ponto, Galacia, Capadocia, Asia  y  Bitinia. El motivo de la epístola es porque la iglesia estaba siendo afectada por los falsos profetas y la persecución los estaba desanimando. Destinada a los mismos cristianos perseguidos de la primera carta, pero esta vez enfatiza, además de consejos personales, en el problema de los falsos maestros y profetas; que además de la persecución, estaban afectando a la misma iglesia diciendo que el Señor ya no venía.

Propósito de la epístola es la perseverancia en la fe verdadera, combatir a los falsos maestros (cap. 2), y estar apercibidos para el regreso del Señor Jesús (cap. 3).

Lo primero que establece el apóstol en esta epístola, es que la palabra de Dios dada a conocer por nuestro Señor Jesús a los apóstoles, su poder y magnificencia no es una fábula sino que él y otros apóstoles (Jacobo y Juan), fueron testigos oculares del poder y gloria de Cristo y de la confirmación y complacencia de su Padre en el Hijo que quien lo  revela mediante una voz que sale de los cielos, voz que oyen cuando están en el monte santo. El apóstol hace referencia a la transfiguración relatada en el evangelio de Mateo.

Por tanto les exhorta a no flaquear en su fe, y que no deben desconocer la naturaleza divina de los escritos apostólicos, que  proviene de Dios, porque, además,  la Iglesia tiene la palabra profética la que fue entregada mediante santos hombres de Dios, quienes hablaron siendo inspirados del Espíritu Santo.

Por tanto no deben dudar de este conocimiento y que los falsos profetas y falsos enseñadores han existido siempre entre su pueblo y que en todo tiempo intentarán tergiversar la sana doctrina y que muchos se perderán a causa de ellos. No obstante tienen su castigo reservado para el Día del Juicio. Les recuerda entonces  que estos infieles se encuentran en medio de su pueblo  y que más grave aún que no conocer la verdad de Dios, es haberla conocido y desviarse de ella tergiversando y abandonando el conocimiento que les fue dado por Dios.

También es un llamado a no dudar de la palabra revelada en cuanto a su venida. Porque ha sido una promesa y su tardanza se debe a la paciencia infinita del Padre y amor a la humanidad para que no perezcan y procedan en mayor número al arrepentimiento, pero el tiempo vendrá y los escogidos deben estar en todo tiempo apercibidos en la fe esperando la salvación prometida, de no hacerlo la humanidad sufrirá el castigo del fuego eterno.

Concluye haciendo un reconocimiento a las epístolas de Pablo como Escritura inspirada de Dios (3:15, 16) lo que nos da a entender que entre los apóstoles no había discrepancias en torno a la doctrina aunque no se encontraran en los mismos lugares ni circunstancia históricas que la propagación de la fe les exigía.

A modo de síntesis.

En los primeros tiempos del Imperio, nació en Palestina una fe renovada predicada por Jesús de Nazaret. Tras su muerte, el cristianismo fue difundido por sus discípulos.  Roma se sintió amenazada por el movimiento cristiano y en el siglo I realiza dos grandes persecuciones, además, los judíos fariseos también conspiran, castigan y encarcelan  permanentemente a los conversos. Pese a ello la palabra de Dios se cumpliría,  su iglesia sería perseguida, pero se establecería y resistiría hasta el fin de los tiempos.

El mensaje entregado por el Señor Jesús sería principalmente entregado por los apóstoles Pedro y Pablo. También sería dada una misión importante a los apóstoles Santiago, quien mantendría la Iglesia unida y bajo su cuidado mientras se realizaba la tarea de evangelizar al mundo gentil y a judíos por igual. También el apóstol Juan, el llamado apóstol amado de Dios.

A todos ellos les fue entregado el conocimiento respecto a la doctrina y los fundamentos que sustentan la fe en el conocimiento de Dios. A través de los apóstoles, Pablo, Pedro, Santiago (Jacobo) y Juan, la doctrina de nuestra fe llega al mundo cristiano y se hace universal.  Enseñan y aclaran temas controversiales que se dieron al interior del núcleo cristiano tales como: la divinidad de Jesucristo, la doctrina de la salvación en el Nuevo Pacto, la adoración en el Antiguo y Nuevo Pacto, la Ley, la fe y la Gracia y finalmente, las profecías y el asentamiento del reino de Dios hacia el final de los tiempos.

Jerusalén es el lugar donde comienza la historia de la actividad apostólica. Allí es donde se congrega y organiza la iglesia; allí se dan las primeras manifestaciones del Espíritu Santo, muere Esteban y de allí parten los primeros enviados a anunciar fuera de los límites palestinos el mensaje de la salvación.

Desaparecido Jesús (hacia el año 30 d. C.), Pedro se convirtió en el líder indiscutido de la diminuta comunidad de los primeros creyentes cristianos de Palestina por espacio de quince años, no se estableció permanentemente en ningún lugar, sino que trabajaba en la propagación de la fe.

Hacia el año 44 fue encarcelado por orden del rey Herodes Agripa, pero consiguió escapar y abandonó Jerusalén, dedicándose a propagar la nueva religión por Siria, Asia Menor y Grecia. Asistió al  Concilio de Jerusalén (48 o 49), y apoyó la línea de Pablo de abrir el cristianismo a los gentiles, frente a quienes lo seguían ligando a la tradición judía. Entre los años 65 al 67 envía las cartas a los gentiles convertidos de Asia.

La lectura de los evangelios, el Libro de los Hechos y sus cartas, nos permiten conocer verdades que falsas doctrinas tergiversan con fines propios. Es claro quien dirigía la iglesia luego de la muerte Jesús, es Jacobo, aunque el Señor Jesús le encomienda esta tarea directamente a Pedro y recibe grandes revelaciones de Dios, tal como lo señala el Señor Jesús en el evangelio de Mateo, quien oyendo la confesión de Simón Pedro, el cual, antes que todos los demás, reconoció abiertamente que Él era el Hijo de Dios, y percibiendo la mano providencial de Su Padre en ello, lo llamó (aludiendo a su nombre) una roca, roca sobre la cual El edificaría Su Iglesia con tal fuerza que las puertas del infierno no prevalecerían contra ella.

A estos acontecimientos y al desarrollo de la comunidad de Jerusalén aparece estrechamente vinculada la persona del Apóstol Pedro.

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