Del Espíritu Santo Y Sus Formas De Manifestación.

El Espíritu Santo es parte de la presencia espiritual de Dios que deposita en sus hijos para que entendamos lo que significa la naturaleza de nuestro llamado y comprendamos su voluntad y sus conocimientos expuestos en las SS.EE. Hay muchas formas en que El Espíritu Santo se puede manifestar en las personas que se han convertido a sus caminos, sin embargo, El capítulo 14:15-17 de Juan, señala una condición imprescindible, para lograr adquirir el Espíritu Santo de Dios, dice:”Si me amáis, guardad mis mandamientos, y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, el Espíritu Santo, para que esté con vosotros para siempre: Al Espíritu de Verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce: más vosotros le conocéis; porque está con vosotros, y será en vosotros”.

El término hebreo “Ruach”, como el griego “Neuma” y el latino “Spiritu” indican lo mismo: “soplo, aire, aliento” y es la forma que se mostró en las Escrituras para identificar al Espíritu Santo de Dios, así es como aparece en Juan 20:21 y 22, donde dice: Entonces les dijo Jesús otra vez: Paz a vosotros: como me envió el Padre, así también yo os envío. Y como hubo dicho esto, sopló, y díjoles: Tomad el Espíritu Santo”, luego, se entiende que este acto que hizo nuestro Señor Jesús de soplar sobre ellos de su Espíritu, fue una forma de entregarles parte de su poder para dejarlos protegidos durante esos días que debían quedarse solos hasta que fueran revestidos de lo alto como fue la orden final para ellos (Lucas 24:49).

Como todos lo recordamos en Hechos capítulo 2, encontramos este momento predicho por nuestro Señor, en el día de Pentecostés: “Y como se cumplieron los días de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos; Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento recio que corría, el cual hinchió toda la casa donde estaban sentados; Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, que se asentó sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen. Moraban entonces en Jerusalén Judíos, varones religiosos, de todas las naciones debajo del cielo. Y hecho este estruendo, juntose la multitud; y estaban confusos, porque cada uno los oía hablar su propia lengua”.

Hoy algunas iglesias enseñan, entre otras enseñanzas, que sus miembros deben “hablar en lenguas”, pues eso para ellos es el bautismo del Espíritu Santo y toman como prueba esta cita, sin embargo, no explican que aquí los discípulos hablaron lenguas perfectamente entendibles para las diferentes comunidades que estaban observando lo acontecido en el Aposento Alto donde cada uno los oía hablar su propia lengua lo que permitió que muchos se convirtieran a la Iglesia Primitiva. Por cierto, esto no es lo que se ve en las iglesias que se dicen espirituales hoy, como tampoco se ve que guarden los mandamientos de Dios y como la membresía en general se limita a seguir a sus enseñadores, no alcanzan a darse cuenta que están siendo guiados por mandamientos humanos sin considerar lo que se les enseña.

La importancia de estas dos últimas citas bíblicas donde se manifiesta la manera en que los Apóstoles accedieron al Espíritu Santo, en forma de un soplo, pues el Espíritu Santo, es parte de Dios mismo; nunca un ente aparte, no hay una Escritura que pueda apoyar esa postura de una tercera persona divina “espíritu santo”

La doctrina, sobre la tercera persona de la divinidad, es un dogma que creó y fundamentó la Iglesia Romana y que, lamentablemente, el mundo protestante no desestimó luego de la reforma luterana a comienzos del siglo XVI.

El origen de esta doctrina la encontramos en el año 215 d. C., cuando Tertuliano, un apologista cristiano considerado el máximo representante de la literatura cristiana anterior a San Agustín, fue el primero en usar el término «Trinidad» La fórmula fue adquiriendo respaldo, con el paso de los años y no fue establecida definitivamente hasta el siglo IV, en el Concilio de Nicea (325),

En el primer Concilio de Constantinopla (381) se indicó que el Espíritu Santo debe ser adorado, y glorificado junto con el Padre y el Hijo como la tercera persona de la divinidad. Sería largo enumerar las pruebas respecto a cómo se originó esta falsa doctrina que ha abrazado el “cristianismo”. Solo nos queda aclarar lo que aporta la Biblia como verdadero, no es que nosotros reneguemos del Espíritu Santo, pero la Palabra de Dios es la que tiene la supremacía de la verdad. En el capítulo 4 de Apocalipsis hasta el capítulo 5:7 a Juan le fue mostrada una visión del lugar en donde está el Trono de Dios, y ahí aparecen ángeles, querubines, Dios el Padre en su trono y el Hijo de Dios, pero no aparece ningún texto sobre la “persona del espíritu santo”.

Veamos ahora en las Escrituras las diversas formas de manifestación del Espíritu Santo, que se conocen en la sociedad, versus lo que nos enseñan las SS.EE.

¿Es posible que Dios se comunique por medio de sueños o visiones?

En el libro de Job 33 se nos enseña lo siguiente: “En una o en dos maneras habla Dios; Mas el hombre no entiende. Por sueño de visión nocturna, cuando el sueño cae sobre los hombres, cuando se adormecen sobre el lecho.  Entonces revela al oído de los hombres, y les señala su consejo; para quitar al hombre de su obra, y apartar del varón la soberbia”. La respuesta de Dios en las Escrituras es clara, Dios ocupa este medio en sus hijos, sin embargo, no debemos pensar que cada vez que uno que tiene una visión, sueña o ve algo y ese algo lo despierta, viene necesariamente de Dios. El apóstol Juan que junto a Pedro y Santiago tuvieron una gran experiencia en esto, recomienda en I Juan 4:1 “probar los espíritus si son de Dios: porque muchos falsos profetas han salido por el mundo”. En muchas ocasiones, sin embargo, los sueños y las visiones son derivados de situaciones vividas durante un tiempo o un día que han sido motivo de preocupación de algunas personas. El capítulo 28 del primer libro de Samuel nos muestra el poder de engaño de Satanás y cómo él también tiene ángeles y profetas para engañar a sus hijos cuanto le sea posible. Leamos el relato: Ya Samuel había muerto, y todo Israel lo había lamentado, y habíanle sepultado en Rama, en su ciudad. Y Saúl había echado de la tierra los encantadores y adivinos. Pues como los Filisteos se juntaron, vinieron y asentaron campo en Sunam: y Saúl juntó a todo Israel, y asentaron campo en Gilboa. Y cuando vió Saúl el campo de los Filisteos, temió, y turbóse su corazón en gran manera. Y consultó Saúl á Jehová; pero Jehová no le respondió, ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas. Entonces Saúl dijo a sus criados: Buscadme una mujer que tenga espíritu de pythón, para que yo vaya a ella, y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que tiene espíritu de Python. Y disfrazóse Saúl, y púsose otros vestidos, y fuése con dos hombres, y vinieron a aquella mujer de noche; y él dijo: Yo te ruego que me adivines por el espíritu de pythón, y me hagas subir á quien yo te dijere. Y la mujer le dijo: He aquí tú sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha separado de la tierra los pitones y los adivinos: ¿por qué pues pones tropiezo a mi vida, para hacerme matar? Entonces Saúl le juró por Jehová, diciendo: Vive Jehová, que ningún mal te vendrá por esto. La mujer entonces dijo: ¿A quién te haré venir? Y él respondió: Hazme venir a Samuel. Y viendo la mujer a Samuel, clamó en alta voz, y habló aquella mujer a Saúl, diciendo: ¿Por qué me has engañado? que tú eres Saúl. Y el rey le dijo: No temas: ¿qué has visto? Y la mujer respondió a Saúl: He visto dioses que suben de la tierra. Y él le dijo: ¿Cuál es su forma? Y ella respondió: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el rostro a tierra, hizo gran reverencia. Y Samuel dijo a Saúl: ¿Por qué me has inquietado haciéndome venir? Y Saúl respondió: Estoy muy congojado; pues los Filisteos pelean contra mí, y Dios se ha apartado de mí, y no me responde más, ni por mano de profetas, ni por sueños: por esto te he llamado, para que me declares qué tengo de hacer. Entonces Samuel dijo: ¿Y para qué me preguntas a mí, habiéndose apartado de ti Jehová, y es tu enemigo? Jehová pues ha hecho como habló por medio de mí; pues ha cortado Jehová el reino de tu mano, y lo ha dado a tu compañero David”.

Otra pregunta recurrente sobre este tema tiene que ver con las sanidades, nadie puede negar lo que está escrito en la Palabra de Dios, y hacer sanidades es uno de los tantos dones espirituales con los cuales Dios provee a su Iglesia; el capítulo 12 de la primera carta a los Corintios, nos entrega bastante información al respecto. Pero cuando leemos las Escrituras nos podemos dar cuenta que de todas las obras que Dios hace, Satanás hace un burdo duplicado, para engañar a sus hijos, sino vea Ud. cómo en la televisión mundial predicadores protestantes realizan supuestas sanidades y aunque muchos dudemos de la veracidad de estos hechos, veamos cómo se aclarará esto en el fin de los tiempos, hablando nuestro propio Señor Jesucristo primero en Mateo 7:15 y 16: Y guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Cójanse uvas de los espinos, o higos de los abrojos?” Una advertencia digna de tener en cuenta, los falsos profetas existen y son como lobos rapaces que les interesa engañar a las personas simples o tal vez atribuladas, en beneficio de ellos mismos; veamos cómo termina esta idea en el mensaje de nuestro Señor Jesús:  No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad. (Mateo 7:21y 22).

Por cierto no estamos renegando que Dios se manifieste en cualquier persona que ha creído al llamado de su Palabra y ha sido bautizada  en cualquier lugar y forma; el cuidado que debemos tener  es cuando vemos que ministros o personas que hacen sanidad se arrogan los milagros como propios y no se dan cuenta que es Dios quien sana, y no dan esta gloria a Dios, atribuyendo la grandeza para sí; ni tampoco consideran que Dios es quien puede estar respondiendo a la necesidad de la persona que afligida viene a Él y creen en ellos como ministros de verdad, y el poder que ellos poseen se producen los milagros, es así como  comienza la blasfemia contra el Espíritu Santo de Dios, el gran pecado imperdonable dentro del cristianismo actual.

El concepto de “blasfemia contra el Espíritu Santo”, se menciona en Marcos 3:22-30 y en Mateo 12:22-32 y tiene que ver con la murmuración de los fariseos que descalificaban a Jesús afirmando: “Este no echa fuera los demonios sino por Belcebú, príncipe de los demonios. (Mateo 12:25-28)    Sin embargo Jesús, otra vez los pondría en su lugar públicamente diciéndoles: “Todo reino dividido contra sí mismo, es desolado; y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? Y si yo por Belcebú echo fuera los demonios, ¿vuestros hijos por quién los echan? Por tanto, ellos serán vuestros jueces. Y si por espíritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios” Por cierto estas sanidades y milagros realizados por nuestro Señor Jesucristo, nada tienen que ver, con las supuestas sanidades de estos mercaderes corruptos del evangelio de Dios que solo les interesa   llenarse los bolsillos ilícitamente traficando con la credulidad de la fe de las personas más humildes.

Jesús no recibía pagos, cuando usaba su poder para con los que creían en su ministerio, ni amontonaba riquezas usufructuando de la grandeza de la misericordia de su Padre; y conocedor de la corrupción de la sociedad mediante la intervención de Satanás, declararía más tarde “Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres: mas la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada á los hombres. Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le será perdonado: mas cualquiera que hablare contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo, ni en el venidero.”

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