Un Gobierno Mundial III

La mayoría de los enseñadores de las profecías anuncian con mucha vehemencia la resurrección del Imperio Romano como un término consagrado en las SS.EE. pero esto no es así, pues partiendo del sueño del rey Nabucodonosor, y que más tarde se le declararía a Daniel en el capítulo 7 de su libro, donde las partes metálicas del cuerpo de la estatua, ya no son tales; sino, cada una de ellas  son representadas  aquí, por una Bestia determinada que identifica un imperio sucesor respecto a Babilonia, hasta llegar al Imperio Romano, que en la estatua estaba representado por las dos piernas de hierro  (Imperio Roma Occidental e Imperio Romano Oriental) y los pies de hierro y barro cocido, que  terminarían en la visión, cuando: “del Monte fué cortada una piedra, no con manos, la cual desmenuzó al hierro, al metal, al tiesto, a la plata, y al oro;  de lo que Daniel concluye; el gran Dios ha mostrado al rey lo que ha de acontecer en lo por venir…”  Las interpretaciones que se da a estos hechos explicitados en las Escrituras hasta llegar al versículo 34 de Daniel 2, nadie los puede discutir, pues ya a través de la Historia Universal, se ha comprobado su cumplimiento, sin embargo, falta explicar con claridad el significado de Daniel 2: 45; Pues se da por descontado, según algunos, que el Monte es el Reino de Dios y que la piedra es Cristo en su segunda venida. En atención a la identidad del Monte del cual una mano poderosa corta la Piedra, no hay duda, como tampoco la hay respecto a la identidad de la Piedra, el asunto es, el tiempo que se les asigna a la caída de la piedra misma (¿Segunda Venida?) y la consideración que debemos prestar a la expresión “lo por venirque, como tal, no necesariamente señala “el tiempo del fin”.

 En la profecía escatológica un Monte representa un Reino, de manera que para terminar con un reino impío como son los reinos representados en la visión de Daniel; el Reino que representa este Monte donde es cortada la “piedra” no puede ser otro que el Reino de Los Cielos, y obviamente, Dios el Padre actuó ahí, en consecuencia, debemos ahora dejar que la Palabra de Dios nos declare qué es la piedra que terminará por formar un Gran Reino en la tierra donde cae:  El profeta Isaías,  que fungió como tal, antes de Daniel, en el capítulo 28:16,  nos entrega la siguiente declaración de parte de Dios: “… Por tanto, el Señor Jehová dice así: He aquí que yo fundo en Sión una piedra, piedra de fortaleza, de esquina, de precio, de cimiento e inamovible…”, podemos entender entonces, el valor de esta declaración del profeta Isaías respecto a la piedra que sería puesta en Sión y sus características. La “piedra” que profetizó Isaías, no se refiere a una piedra de un cimiento material. Es importante encontrar en las escrituras la identidad de esta piedra. Al leer el libro de los Hechos, Pedro y Juan van camino al Templo a la hora del sacrificio de la tarde, cuando se encuentran con un mendigo que como tal les pide una limosna. Leamos el relato: “…un hombre que era cojo desde el vientre de su madre, era traído; al cual ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo.  Este, como vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, rogaba que le diesen limosna, Y Pedro dijo:

No tengo plata ni oro; mas lo que tengo te doy: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó: y luego fueron afirmados sus pies y tobillos; Y saltando, se puso en pie, y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios…” (Hechos 3:2-8)

En el capítulo siguiente los dirigentes principales del Templo, molestos por la expectación que había causado el milagro y la gran predicación del Apóstol Pedro les pusieron en la cárcel y al día subsiguiente, al interrogarlos, la gran pregunta para ellos fue: ¿Con qué autoridad hacían milagros y predicaban sobre Jesucristo?: “…Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Príncipes del pueblo, y ancianos de Israel: Pues que somos hoy demandados acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, Sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, al que vosotros crucificasteis y Dios le resucitó de los muertos, por él, este hombre está en vuestra presencia sano. Este es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza del ángulo. Y en ningún otro hay salud; porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos…” (Hechos 4:8-12). Los apóstoles en acción, señalan con claridad, que siendo Jesús la piedra con él se establece Iglesia Primitiva, y en los Apóstoles estaba actuando: “la Iglesia Primitiva”; esto era el resultado de la Obra de Jesús en tres y medio años de su ministerio terrenal; la Iglesia Primitiva era el edificio espiritual, que comenzó a tomar forma, sobre la Piedra angular que era Cristo crucificado, luego de su retorno a la diestra de su Padre.

Cuando la piedra (Jesús) fue puesta en Jerusalén (Sion) no fue aceptada por quienes tenían el privilegio de dirigir el pueblo de Dios, (Sacerdotes Saduceos, Escribas y Fariseos) y así fue como terminaron crucificando al Mesías, pero el fundamento ya estaba puesto, como bien lo declaró Pedro en el discurso citado y en su primera carta en el capítulo 2, cuando reitera: “…He aquí, pongo en Sion la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; Y el que creyere en ella, no será confundido. Ella es pues honor a vosotros que creéis: mas para los desobedientes, La piedra que los edificadores reprobaron, Esta fue hecha la cabeza del ángulo; Y Piedra de tropiezo, y roca de escándalo a aquellos que tropiezan en la palabra, siendo desobedientes; para lo cual fueron también ordenados. Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas a su luz admirable.

 Ahora bien, frente a esta declaración, resulta necesario tener claro lo que significaría para la humanidad el establecimiento de la Iglesia Primitiva, según el testimonio de los apóstoles que participaron del comienzo del ministerio de nuestro Señor Jesucristo, a quienes les fue declarada esta Verdad, como, por ejemplo, el relato del apóstol Mateo en el capítulo 4:17 donde escribiera: “…Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, que El Reino De Los Cielos se ha acercado…”  En el capítulo 10 del mismo libro, los discípulos habían recibido instrucciones del Maestro ya por algún tiempo, entonces los envía a dar las “buenas nuevas”, observando algunas instrucciones como lo expresara Mateo: “… A estos doce envió Jesús, a los cuales dio mandamiento, diciendo: Por el camino de los Gentiles no iréis, y en ciudad de Samaritanos no entréis; Mas id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado…”  Este tipo de declaraciones, no son pocas en los mensajes de nuestro Señor Jesucristo o en vocabulario de los discípulos, como en esta misión, donde nuestro Señor Jesús, les ordena a sus primeros discípulos, respecto a lo que debían pregonar; asunto que es necesario entender, a partir, de los momentos históricos que se vivían, en aquellos días; pues como todos sabemos eran los últimos días del reino de Judá, eran los días del nacimiento de la Iglesia del Nuevo Pacto, los momentos de la gran persecución del Sanedrín a la Iglesia Primitiva y más tarde la persecución imperial; al llegar a los años los años 60 D.C. la Iglesia se había expandidos por muchos lugares, incluida Roma cuando en los días del imperio romano, el culto a los dioses paganos y al emperador era parte de la vida de todos. La Iglesia de Dios, como es lógico, se negó a hacerlo, lo que provocó que el Imperio empezase a interesarse por ellos.  A partir de ahí, la iglesia sumó a las persecuciones judías, ahora la persecución del Imperio mismo, todo comenzó cuando las locuras de Nerón, lo llevan a incendiar Roma culpando de ello a los cristianos.

Obviamente todo esto que nació con la actividad pública de Jesús en Jerusalén, provocó una gran preocupación en el Sanedrín, aun así, fariseo y sacerdotes no se atrevían a enjuiciarlo y acosaban al maestro con preguntas y discusiones, pero nunca pudieron salir airosos como la que podemos leer en el libro de Lucas en el capítulo 17:20 y 21: “…  Y preguntado por los Fariseos, cuándo había de venir El Reino De Dios, les respondió y dijo: El Reino De Dios no vendrá con advertencia; Ni dirán: Helo aquí, o helo allí: porque he aquí El Reino de Dios entre vosotros está…”  y luego comienza a explicar a sus discípulos cuando será su retorno, pues la gran mayoría de los judíos pensaba que el retorno físico de nuestro Señor sería en breve tiempo más; todavía confundidos, con la profecía de la caída Jerusalén, y la expansión de la Apostasía; entonces Jesús dijo a sus discípulos: “…Tiempo vendrá, cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del hombre, y no lo veréis. Y os dirán: Helo aquí, o helo allí. No vayáis, ni sigáis. Porque como el relámpago, relampagueando desde una parte de debajo del cielo, resplandece hasta la otra debajo del cielo, así también será el Hijo del hombre en su día…”

Cuando Él, la piedra profetizada, llamó a sus discípulos se comenzó a originar el futuro  Reino Milenial en la tierra, puesto que ellos serían la base de La Iglesia Primitiva, que marcaba  el comienzo del establecimiento del Reino de Dios pues todos los que creyeran y siguieran estrictamente los mandatos Dios, como lo hicieron los apóstoles constituirían  las primicias, que en el comienzo de una nueva era, dirigirán a los recogidos por Dios en la cosecha final, si no creemos esto, es importante que nos enteremos de la conversación de Jesús con sus discípulos, detallada en Mateo 19: 26 -30: “…Y mirándolos Jesús, les dijo: Para con los hombres imposible es esto; mas para con Dios todo es posible. Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros hemos dejado todo, y te hemos seguido: ¿qué pues tendremos? Y Jesús les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando se sentará el Hijo del hombre en el trono de su gloria, vosotros también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Ellos constituyeron parte de la base de esa estructura que será el Reino de Dios en la tierra, y ya tienen su lugar reservado, para cuando sea finalmente establecido, en su tiempo, pero ya comenzó a estructurarse; ¿Qué queda ahora para el resto de la humanidad? Jesús entonces contesta: “…cualquiera que dejare casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por mi nombre, recibirá cien veces tanto, y heredará la vida eterna.  Mas muchos primeros serán postreros, y postreros primeros…” Satanás sabe que le queda poco tiempo que reinar, entonces comenzara su último ataque con el fin de lograr que la humanidad se olvide de Dios, levantando aquella gran Bestia, del Tiempo Del Fin, que encontramos en el libro de Apocalipsis 13:1-10,  y que no actuará sola  tal como lo podemos leer ahora , en los versículos 11-18 del mismo capítulo: “… Después vi otra bestia que subía de la tierra; y tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero, mas hablaba como un dragón. Y ejerce todo el poder de la primera bestia en presencia de ella; y hace a la tierra y a los moradores de ella adorar la primera bestia, cuya llaga de muerte fue curada. Y hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra delante de los hombres. Y engaña a los moradores de la tierra por las señales que le ha sido dado hacer en presencia de la bestia, mandando a los moradores de la tierra que hagan la imagen de la bestia que tiene la herida de cuchillo, y vivió.  Y le fue dado que diese espíritu a la imagen de la bestia, para que la imagen de la bestia hable; y hará que cualesquiera que no adoraren la imagen de la bestia sean muertos. Y hacía que, a todos, a los pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se pusiese una marca en su mano derecha, o en sus frentes: Y que ninguno pudiese comprar o vender, sino el que tuviera la señal, o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia; porque es el número de hombre: y el número de ella, seiscientos sesenta y seis…”

 Naturalmente un poder político, ateo sería difícil que sometiera a toda la humanidad, Satanás lo sabe bien, entonces complementara el poder de la primera bestia del capítulo 13, con esta segunda Bestia de apariencia humilde y pacífica pero poderosa y satánica como la primera. Ahora es interesante que podamos dilucidar la identidad de una de las cabezas que recibió la herida a cuchillo y que es parte de la gran bestia que sube del mar, pero que esa segunda Bestia la revivirá en toda su grandeza. Ahora, para poder identificar esta bestia que es menor, pero que es parte de la primera bestia deberemos recurrir a la Historia universal.

Con la caída de la parte occidental del Imperio Romano en el año 476 a manos de los bárbaros germanos la Iglesia Católica, comienza a tomar posiciones destacadas en Roma, pero eso no impidió la llegada de los Lombardos, otro pueblo germano originario del norte de Europa que se estableció en el Valle del Danubio. Roma aún era parte del Imperio Bizantino, el Imperio Romano seguía existiendo, pero la distancia territorial que los separaba hacía difícil cualquier ayuda militar desde el oriente, para Roma, de esta manera la única autoridad reconocida bajo esas circunstancias era la figura de los Obispos Católicos.

  A esta altura de la historia, las diferencias entre las iglesias del oriente con la iglesia de Roma eran tan profundas que toda resolución adoptada por cualquiera de los dos polos era inmediatamente rechazada por el otro. Así que, tras la muerte del Emperador Mauricio, del Imperio Bizantino, asesinado por Focas para hacerse del trono imperial de Oriente; el patriarca de Constantinopla, que para aquel entonces se hacía llamar, Obispo Universal; excomulgó a este último. En occidente, en esos mismos días, Gregorio Magno (590-604 D.C.) reconocido como una de las grandes figuras de la iglesia romana, a quien se debe la conquista total del occidente para la fe católica y la consolidación del poder pontificio; era el obispo de la Iglesia en Roma, y disgustado por el título que se arrogaba el patriarca oriental no dudó un instante en brindar su poderoso respaldo al nuevo mandatario. Este acto le valió a la iglesia de Roma, el reconocimiento del Emperador Focas, quien en el año 610 D.C. decretó el nombramiento oficial del obispo romano, como cabeza del mundo cristiano. En la actualidad existe aún en el Foro Romano la “columna de Focas, un monumento que conmemora con esta fecha, el nacimiento del papado. Bonifacio IV (608-615) sucesor de Bonifacio III, fue, entonces, quien primero ejerció el título de Obispo Universal (Papa) del “cristianismo”, desde Roma.

  A comienzos del siglo VIII El Papa Esteban II (715-757), imposibilitado de recibir protección de Constantinopla acude a Pipino el Breve rey de los Francos, e hijo de Carlo Magno a quien Esteban II, ungiría coronándolo rey de los francos.  En compensación de este respaldo religioso y a petición expresa del Papa Esteban II, Pipino cruza los Alpes llevando su ejército a Italia para conquistar a los lombardos y entregar su territorio al Papa. El control político y civil asumido, entonces por el papado sobre Roma e Italia, y confirmado más tarde por Carlo Magno, constituyó el origen del poder temporal del Papa; sumando así a su ya acrecentado poderío, el título de soberano de un estado que abarcaba casi toda la Italia actual.

Analizando los ordenamientos territoriales  acontecidos desde que Bonifacio IV asumió el papado, hasta el establecimiento de los Estados Pontificios nos podemos dar cuenta  que tres de los reinos bárbaros invasores, fueron desalojados y derrotado en su intento de establecerse en Roma: los Vándalos, los Ostrogodos, y los Hérulos; y así nada perturbó el establecimiento de un estado religioso romano, regido por un rey  de un carácter absolutamente diferente a los otros conocidos, tras la invasión de los bárbaros al Imperio Romano; y que había de prolongarse  por 1260 años.

Para poder aceptar que el establecimiento del sistema papal constituye la aparición del “Cuerno Pequeño” (El Papado) profetizado en Daniel 7:24 y 25 basta revisar el desarrollo de la historia universal, pues la coincidencia del relato bíblico con los hechos acontecidos, no pueden ser una mera casualidad. Es más, al final del versículo 25 dice “… y entregados serán en su mano, tiempo y tiempos, y la mitad de un tiempo…”. Todos los estudiosos de las SS.EE. coinciden que estas cifras se refieren a tiempos proféticos: un tiempo, 360 días, dos tiempos proféticos 720 días y medio tiempo profético 180 días más, es decir, el poder absoluto del “Cuerno Pequeño” en esta ocasión duraría 1260 días proféticos, en el concepto de día por año, serían 1260 años. El Papado fue reconocido como autoridad universal del cristianismo en el año 610 D.C.  y permaneció como tal, según lo confirma la historia, hasta el 20 de septiembre del año 1870, cuando las tropas de Víctor Manuel II ocupan Roma, último bastión papal, y la ciudad es declarada capital de Italia, poniendo fin al poder temporal del Papa, después de 1260 años de indiscutible jerarquía mundial.

A comienzos del siglo XX, en el año 1929 tras la firma de los Pactos de Letrán celebrados entre la Iglesia Romana, reconocida entonces universalmente como una autoridad espiritual, y el entonces Reino de Italia, que en 1870 había conquistado los Estados Pontificios, se establece el Estado Vaticano. Los tratados de Letrán fueron firmados por el cardenal Gasparri en representación del Papa Pío XI, y Benito Mussolini en nombre del Rey de Italia, Víctor Manuel II. De ahí en adelante la Iglesia Católica Apostólica Romana, ejerce como un estado laico, no siéndolo, y mantiene relaciones diplomáticas con los demás países del mundo, como tal; pues otorga pasaporte temporal y soberano (sustrato territorial) para la actividad de la Santa Sede.

La máxima autoridad del Vaticano y jefe de Estado del mismo, es el Sumo Pontífice, por lo que puede considerarse la única teocracia del mundo. El Papa delega las funciones de gobierno en el Secretario de Estado. Además de ser el sumo pontífice de la Iglesia católica, y el jefe de Estado del Vaticano, es también (para los que profesan la religión católica romana), el «Vicario (Sustituto) de Cristo sobre la tierra» y el «sucesor (¿?) del apóstol Pedro (quien nunca enseño ni profesó la Fe católica) dos afirmaciones bastante arrogantes, por cierto, como asimismo bastante difícil de avalar.

Por más de diez siglos el papado dominó en Europa, sin embargo, tanto vasallaje no fue exento de problemas, el gobierno papal sufrió no uno, sino varias interrupciones, pero siempre se volvía a levantar. Al llegar a los siclos XVIII y XIX ya era insostenible para el Papa Pío IX mantener su autoridad sobre Italia, sin embargo, el primer intento independista (1848-1849) por la unificación de Italia, fracasó rotundamente.   Entonces aparecen, en su historia, dos grandes figuras en la lucha por una Italia unida: Víctor Manuel, II Rey de Cerdeña y más tarde, Primer rey de Italia y Giuseppe Garibaldi militar y político, que unidos fueron los líderes que finalmente lograron la gran meta de la unificación del país, marcando de esta forma el fin de Los Estados Pontificios el día 20 de septiembre de 1870.

Una vez lograda la invasión a Roma, los Estados Pontificios dejaban de ser automáticamente, propiedades papales, sin embargo esto provocó lo que se llamó La Cuestión Romana, cuando el Papa Pío IX se declaró preso en el Vaticano hasta el día de su muerte negándose sistemáticamente a cualquier solución propuesta  y luego de su muerte, cuatro de sus sucesores siguieron su ejemplo declarándose reos en el Vaticano, situación que duro poco más de 59 años, hasta el 11 de febrero de 1929 cuando los Pactos de Letrán,  fueron firmados por  el cardenal Gasparri en representación del Papa Pío XI, y Benito Mussolini en nombre del Rey de Italia, Víctor Manuel III.

Los tratados de Letrán tienen la particularidad de mostrarnos el momento en que el papado logra establecer su derecho y el derecho de la Iglesia Católica a un estado jurídico mundial, que no alcanzaría ninguna otra institución religiosa hasta los días de los turcos otomanos y el islam que definitivamente termina con el Imperio Romano establecido por siglos, en el Medio Oriente.

La bestia, que fue herida, está nuevamente en pie y la herida a través del tiempo habrá sanado, así la encontramos en Apocalipsis 13:3, siendo parte de la Bestia, este gran poder político mundial que, en estos diez primeros versículos de este capítulo, logramos revisar en la entrega anterior representado por la Gran Bestia que sale del mar.

Luego, como ya lo hemos visto a partir del versículo 11, del mismo capítulo, aparecerá otra  Bestia, que esta vez, sube  de la tierra, que tiene de dos cuernos, como un cordero, y que va a tener, en algún momento, el mismo poder de la primera Bestia que sale del mar; este es el poder político religioso que marcará la Historia mundial, el versículo 13 indica que hará grandes señales delante de los hombres  y engañará a la sociedad con sus señales siempre en presencia de la Bestia primera, y ordenará a los moradores de la tierra que levanten una imagen de la bestia que recibió en algún momento una herida (la Iglesia Romana), y esa imagen que levanten cobrará vida y hablará, y obligará, so pena de muerte, que las personas adoren la imagen: “…Y hará que a todos, a los pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se pusiese una marca en su mano derecha, o en sus frentes…”

Es posible que la marca física que identifique a sus seguidores tenga que ver de alguna manera con el día de reposo, porque se supone que los conceptos del orden que impondrá este sistema de gobierno tenga que  ver con un día único de descanso que obviamente será el día domingo y quienes no acepten, no tendrán la marca y eso les cerrará muchas puertas, porque la señal de los hijos de Dios es el Sábado (Éxodo 31 :16 y 17) Otro detalle importante nos entregan las escrituras en el último versículo del capítulo 13 que nos servirá para identificar con seguridad a esta segunda Bestia “religiosa” que complementará este gobierno mundial único en el tiempo de La Gran Tribulación“…Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia; porque es el número de hombre: y el número de ella, seiscientos sesenta y seis…”

 En este importante capítulo, talvez este último versículo sea el que más material ha generado para los diferentes expositores de la Biblia, y finalmente nunca han logrado entregar una explicación clara respecto a su significado: En la visión adventista trasmitida por su profetiza Elena de White, quien fuera la primera persona que declaro que la tiara papal tenía grabada la frase en latín “Vicarius Filii Dei”, y explicaba la fórmula para poder deducir que  ese título llevaría a la humanidad a entender que correspondía al Papa el número que identificaba una de las  Bestias del tiempo del fin; y declaró que la frase Vicarius Filii Dei, reducida a sus números romanos, sumaba 666, explicando que cuando «U» se toma como «V «(corresponde a dos formas de» V «desarrolladas en latín, que usaron tanto para su antepasado» U «como para la» V «moderna). Entonces, para llegar al número 666, la suma funciona de la siguiente manera: V I C A R I V S -F I L I I D E I = si traspasamos las letras a números romanos y sumamos, tendríamos: 5 + 1 + 100 + 1 + 5 + 1 + 50 + 1 + 1 + 500 + 1 = 666. <i> Vicarius Filii Dei, De esta manera concluye que

Por cierto, nunca se ha podido probar que la triple tiara papal llevara algún título; y luego vinieron siglos de acusaciones y desmentidos, sin embargo, no es necesario entrar en esas discusiones, a esta altura de los siglos, porque siempre este título ha sido ocupado por el Papado de muchas maneras, y en muchas ocasiones. Es fácil entender esto al leer sus propios documentos, donde el catolicismo romano, aclara el significado del título de Vicario de Cristo para ellos:

  1. el Catecismo de la Iglesia Católica, cc.882, añade: «El Papa se llama Vicario de Cristoporque hace sus veces en el gobierno de la Iglesia. Cabeza visible de la Iglesia, porque la rige con la misma autoridad de Cristo, que es la cabeza invisible».
  2. Vicario de Cristo. En latín Vicarius Christi, lo que significa «en lugar de Cristo». Se aplica al papa en cuanto representante de Jesucristo en la tierra. Al parecer es un título antiguo; ya Inocencio IIIlo usó para fundar su autoridad, y en el Concilio de Florencia en el siglo XV, se lo definió como ortodoxia para la Iglesia.

  1. ¿Qué significa ser «Vicario De Cristo» en la Tierra? Significa «Hacer las veces de Cristo«, enseñando, gobernando, dirigiendo, animando y sirviendo a todos los fieles. Cristo ya murió, resucitó y subió al cielo, pero deja en su lugar aquí en la tierra al Papa, que tiene una especial asistencia del Espíritu Santo para poder cumplir con esta misión de representar a Cristo. .http://www.churchforum.org.mx/info/El_Papa/Documentos_Pontificios/elpapa .htm

Nota.- En la próxima entrega concluímos este estudio.

 

 

 

 

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