El Origen Del Mal

El origen del mal y sus consecuencias para los seres humanos, ha sido una fuente recurrente de inspiración para la literatura, el cine e incluso para una nueva disciplina, la demonología.  Las investigaciones, fuera del ámbito religioso están llenas de contradicciones y una de las principales razones es la ausencia de la visión que entregan las SS.EE., porque un suceso de tal magnitud para el ser humano, no podía haber sido ignorado.  En las SS.EE.  encontraremos   un relato sino pormenorizado; por lo menos, bastante claro sobre estos hechos trascendentales para el desarrollo de la vida de la humanidad.

Debemos considerar que en el imaginario colectivo de cada cultura y, sobre todo en occidente, la leyenda del ángel rebelde está fuertemente influido por los mitos grecorromanos (Prometeo), las leyendas paganas cristianizadas y luego cristalizadas en las obras de artistas medievales tan importantes como Dante y La divina comedia, por ejemplo, que entrega una visión del concepto de “infierno medieval”, lugar donde reside y gobierna supuestamente el diablo  que se mantiene hasta hoy o la visión de un Satanás zoomórfico que elaboran escritores modernos como Goethe y su obra Fausto, ya en siglo XIX. No podemos dejar de mencionar también el libro apócrifo de Enoch que, al incluir una seudo historia sobre los ángeles, sus características, cualidades, nombres y jerarquías vino a oscurecer aún más lo que efectivamente establece la Biblia, por nombrar algunas influencias. Innegablemente todos ellos crearon obras literarias imaginativas, pero ficticias por definición, que han contribuido a ocultar aún más la verdad acerca de Luzbel y su plan para evitar el establecimiento del reino de Dios.

Según la historia bíblica, la historia de Luzbel está contenida en Ezequiel 28: del 12 al 19: “Hijo del hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho el Señor Jehová: Tú echas el sello a la proporción, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste: toda piedra preciosa fue tu vestidura; el sardio, topacio, diamante, crisólito, ónix, y berilo, el zafiro, carbunclo, y esmeralda, y oro, los primores de tus tamboriles y pífanos estuvieron apercibidos para ti en el día de tu creación. Tú, querubín grande, cubridor: y yo te puse; en el santo monte de Dios estuviste; en medio de piedras de fuego has andado. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste criado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tu contratación fuiste lleno de iniquidad, y pecaste: por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín cubridor. Enaltecióse tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu resplandor: yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. Con la multitud de tus maldades, y con la iniquidad de tu contratación ensuciaste tu santuario: yo pues saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y púsete en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. Todos los que te conocieron de entre los pueblos, se maravillarán sobre ti: en espanto serás, y para siempre dejarás de ser”.

Esta cita bíblica nos permite deducir varios aspectos del momento de la creación de Luzbel y de su carácter.  En primer lugar, Luzbel era un querubín (que es una clase de ángel) que según lo descrito por Ezequiel en el capítulo 1 tienen cuatro caras (hombre, león, buey y águila) y cuatro alas, además, tienen un brillo semejante al bronce pulido, tienen brazos similares a los de los seres humanos, pero sus pies se asemejan a los de los becerros, cuya función era, entre otras, trasladar el trono de Dios. Ahora, en relación a su “contratación” es decir, a la gran tarea que le fue asignada, podemos señalar que se le dio la categoría de “arcángel” o príncipe de ángeles, asignándosele la tercera parte de sus congéneres, jerarquía que compartía con Miguel y Gabriel. Lo más importante de establecer ahora es que el mal creció en él y él le dio lugar, porque tenía libre albedrío tal como la tienen también los seres humanos.  Según lo que señala el relato de Ezequiel el tener una responsabilidad tan grande, lo llenó de iniquidad (verso 14), la vanidad socavó su carácter santo al punto de creer ser semejante a Dios y planear subir al cielo, para colocar allí su trono (Isaías 14 :13 – 14). Debemos considerar que Luzbel estaba a cargo de la Tierra y custodiarla hasta la creación de la humanidad, de ahí su propósito de “subir al cielo”, de lo que se infiere que el cielo no era su residencia.

Luzbel dio lugar al mal seducido por la vanidad y el orgullo, provocando una rebelión cuyas consecuencias últimas son la existencia del dolor, la maldad y la muerte en el mundo, es por ello que Luzbel es considerado desde entonces como el ideólogo del mal, el instigador del lado oscuro del hombre, el tentador. Para las personas comunes, el simple hecho de nombrarlo parece tener la sensación de invocar el mal, tal como lo señalaran las SS.EE. en Ezequiel 28:19: Todos los que te conocieron de entre los pueblos, se maravillarán sobre ti: en espanto serás, y para siempre dejarás de ser”.

En Apocalipsis 12:7, podemos leer sobre la confrontación que prosiguió a su rebelión: “Y fue hecha una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragón, y lidiaba el dragón y sus ángeles. Y no prevalecieron, ni su lugar fue más hallado en el cielo. Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás el cual engaña a todo el mundo; fue arrojado en tierra y sus ángeles fueron arrojados con él.”  Todos tenemos bastante claridad respecto de estos hechos, pero cómo continua Satanás liderando el sistema opositor a Dios es en lo que profundizaremos en esta oportunidad.

 El castigo. En la carta de Judas, cuyo escritor es uno de los hermanos de Jesús, encontramos en sus pasajes, el registro del castigo recibido por Satanás y sus ángeles luego de su rebelión.  En el verso 6 se señala: “Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, más dejaron su habitación (la Tierra), los ha reservado (Dios) debajo de oscuridad en prisiones eternas hasta el juicio del gran día”.  Algunos creen que Satanás y sus demonios están presos hasta el día del juicio, pero no puede distar más de la verdad; Satanás puede recorrer la tierra y también sus demonios, estos son sus dominios, puesto que aquí fue destinado; prueba de ellos es el verso 9 de esta carta, en el que se describe a Satanás peleando con Miguel sobre el cuerpo de Moisés, entre otros varios ejemplos más. En cuanto a la tercera parte de sus ángeles, el relato bíblico registra varios sucesos en donde los vemos al lado de los más influyentes reyes de la tierra llevando a cabo el plan de Satanás para destruir a la Iglesia de Dios y a sus hijos, por otra parte, podemos leer también cómo demonios de menor rango, poseen y atormentan a los seres humanos, en algunos pasajes de las Escrituras Griegas. Entonces ¿a qué se refiere la Biblia cuando dice “debajo de oscuridad en prisiones eternas”?  Esta metáfora de la luz versus la oscuridad es muy recurrente en las SS.EE. y como todos deducimos fácilmente, tiene relación con los dos poderes antagónicos en permanente confrontación: Dios y Satanás, la luz representa la sabiduría de Dios que puede elevar a los seres humanos a la categoría de Hijos en oposición a la oscuridad, es decir, la rebeldía de Satanás, el desconocimiento de la autoridad de Dios y la consiguiente desobediencia a sus principios que no permite alcanzar ese estatus.  Satanás y sus demonios están condenados a la perdición, están prisioneros de sus pecados e incapacitados por su maldad de reconocer el camino de Dios como la única forma de redención y esta es una situación permanente; a esta condición se refiere Judas cuando habla de “prisiones eternas de oscuridad”, no tienen la capacidad ya de alejarse del pecado.

 Su gobierno en la Tierra.

Tal como lo hemos comentado en muchas ocasiones, el nombre en la cultura de Dios tiene un valor no tan sólo nominal, sino que define la esencia de quien lo porta, así es como Luzbel, el primer nombre de Satanás significa “portador de luz” y cuando se rebeló contra Dios se le llamó “Satanás”, que etimológicamente significa “el enemigo o adversario de Dios”.   También en la cita de Apocalipsis se le llama “Diablo” que significa “acusador”, pero con implicancias semánticas de “difamador” o “calumniador”.  En estas condiciones encontramos a Satanás en el relato bíblico cuando se crea a la humanidad, relegado a la tierra junto a los ángeles que se corrompieron con él; sin embargo, Satanás podía presentarse delante de Dios tal como se deduce de la historia conocida de Job en el capítulo 1, versos 6 – 12: “Y un día vinieron los hijos de Dios a presentarse delante de Jehová, entre los cuales vino también Satán. Y dijo Jehová á Satán: ¿De dónde vienes? Y respondiendo Satán a Jehová, dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satán: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal? Y respondiendo Satán a Jehová, dijo: ¿Teme Job a Dios de balde? ¿No le has tú cercado a él, y a su casa, y a todo lo que tiene en derredor? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, su hacienda ha crecido sobre la tierra. Mas extiende ahora tu mano, y toca todo lo que tiene, y verás si no te blasfema en tu rostro”. 

Satanás podía presentarse ante Dios y conversar con él, no así sus ángeles, pero este privilegio no lo mantuvo para siempre, ahora bien, de la lectura de Job capítulo 2, también podemos establecer que Satanás  tiene el poder de causar enfermedades en la tierra; sin embargo, cuando se trata de enfermar a un hijo de Dios como era el caso de Job, Dios lo permitió: Y otro día aconteció que vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satán vino también entre ellos pareciendo delante de Jehová. Y dijo Jehová á Satán: ¿De dónde vienes? Respondió Satán a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella.  Y Jehová dijo a Satán: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado de mal, y que aun retiene su perfección, habiéndome tú incitado contra él, para que lo arruinara sin causa?  Y respondiendo Satán dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida. Mas extiende ahora tu mano, y toca a su hueso y a su carne, y verás si no te blasfema en tu rostro.  Y Jehová dijo a Satán: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida. Y salió Satán de delante de Jehová, e hirió a Job de una maligna sarna desde la planta de su pie hasta la mollera de su cabeza”.

Hay una idea establecida en el inconsciente colectivo que dice que Dios y Satanás juegan con los seres humanos y, la historia de Job parece ratificar esta idea; sin embargo, debemos comprender el conflicto que se presenta en esta lectura,  Satanás quería probar que los seres humanos servían a Dios sólo por el interés en sus bendiciones y no genuinamente y que, Dios; por otra parte, quería probar con la dedicación de Job que esto no era cierto, de ahí las licencias que le da a Satanás y de la que Job, finalmente, sale fortalecido.

Hemos establecido hasta aquí varias certezas: Satanás es un arcángel, querubín, inmortal, tiene libre albedrío y él dio lugar al mal que lo corrompió, se podía presentar ante Dios y subir al cielo regularmente luego de su rebelión y tiene el poder de causar enfermedades.  El privilegio de presentarse ante Dios y ser el continuo acusador de sus hijos, se mantuvo vigente hasta cuando el Señor Jesús vino a la Tierra como el Mesías y estableció su Iglesia, fue en este momento que Satanás nunca más fue admitido en el cielo, veamos la cita probatoria en Lucas capítulo 10.  Para contextualizar este hecho, recordemos que en este capítulo se relata la misión encomendada a 70 discípulos de Jesús para visitar anticipadamente las ciudades a las que viajaría el Maestro y Él les dio una serie de recomendaciones para cumplir este trabajo.  En el versículo 17 se registra que, al volver de este viaje, le contaban a Jesús que “aún los demonios les obedecían en Su nombre”. Leamos el verso 18: “Y les dijo: Yo veía a Satanás como un rayo que caía del cielo”.  Este es el momento en que la Iglesia de Dios tiene el poder de enfrentarse a Satanás y sus demonios; de ahí en adelante según lo dicho por el Señor Jesús, Satanás no volvió a presentarse ante Dios.

Su jerarquía y gobierno en el mundo.

Estamos en medio de una cultura globalizada muy incrédula y este tema en particular referente a la existencia y gobierno de Satanás, no es expuesto públicamente con regularidad, seguramente porque se contrapone a corrientes de pensamiento bastante prestigiosas como es, por ejemplo, el pensamiento científico. Sin embargo, la iglesia de Dios debe orientar en todos los ámbitos de la vida a un creyente y es por esto que es necesario poner en la discusión pública la existencia y acciones de Satanás.

¿Cómo es el gobierno de Satanás?

Revisemos la cita bíblica de la Carta a los Efesios, capítulo 6, verso 11 y 12 que resulta pertinente y es muy citada, pero muchas veces se pasa por alto la información que entrega: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.  Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires”, el apóstol Pablo, fiel a su erudición nos señala claramente las jerarquías demoniacas y, de esta manera, podemos comprender cómo se organizan y actúan en la Tierra.  El mundo espiritual coexiste con nuestro mundo material y tangible, sin duda, pero no solo recibimos la ayuda de los ángeles cuya función es cuidar de los hijos de Dios, (Hebreos 1: 13 y 14) debemos comprender que convivimos permanentemente con legiones demoniacas organizadas y de sobrada inteligencia que conspiran tras los liderazgos humanos cuya función principal es corromper a la humanidad y alejarla de Dios e impedir que la voluntad de sus hijos se lleve a cabo.  El libro de Daniel nos aclara este punto, revisemos el capítulo 10 de este libro; contextualicemos esta cita previamente.  Dice Daniel que, en el tercer año de Ciro, rey de Persia, recibió una revelación de parte de Dios que lo entristeció sobremanera, lo que lo mantuvo en ayuno durante tres semanas y estando en las orillas del río Hiddekel, lo visita un ángel (Gabriel) que le dice (verso12 en adelante):  no temas: porque desde el primer día que diste tu corazón a entender, y a afligirte en la presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras yo soy venido. Mas el príncipe del reino de Persia se puso contra mí veintiún días: y he aquí, Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y yo quedé allí con los reyes de Persia. Soy pues venido para hacerte saber lo que ha de venir a tu pueblo en los postreros días; porque la visión es aún para días (…) verso 20: Y dijo: ¿Sabes por qué he venido a ti? Porque luego tengo de volver para pelear con el príncipe de los persas; y en saliendo yo, luego viene el príncipe de Grecia.  Empero yo te declararé lo que está escrito en la escritura de verdad: y ninguno hay que se esfuerce conmigo en estas cosas, sino Miguel vuestro príncipe”.  Aquí se describe lo que acabamos de mencionar, la presencia permanente de diferentes jerarquías demoniacas que guían, influyen y conspiran al oído de las autoridades humanas en la Tierra, tanto así que los ángeles de Dios, para ayudar a sus hijos deben librar cruentas batallas, porque la Tierra es el dominio de Satanás, no es admisible concluir que un arcángel va a enfrentarse con un príncipe o autoridad humana y va a ser difícil vencerlo, los ángeles tienen poderes excepcionales para cumplir las tareas que se les encomienda, por tanto aquí se describe el enfrentamiento con los demonios tras estos dirigentes humanos. Ahora podemos interpretar de un modo más profundo lo dicho por el Apóstol  Pablo: Satanás lidera legiones organizadas en “principados” (los demonios de mayor poder y rango que influyen en los grandes gobernantes de la tierra), potestades (demonios especializados en toda clase de males), señoríos, (autoridades asignadas a extensos territorios específicos de importancia) gobernadores (autoridades asignadas a territorios  menos extensos) y  “malicias espirituales en los aires” (demonios de baja jerarquía que pueden poseer y atormentar a las personas). El rol de Satanás es claro, es el líder absoluto y todo su esfuerzo está puesto en la constante planificación de la destrucción de la Iglesia de Dios y sus hijos, veamos lo que dice II Corintios 2:11: “Porque no seamos engañados de Satanás: pues no ignoramos sus maquinaciones” y para “maquinar” sigue utilizando la misma organización jerárquica que Dios estableció desde un principio en el cielo (Efesios 3:10) y las usa estratégicamente para llevar a cabo su plan.

No podemos dejar de mencionar ahora cómo la humanidad convive con Satanás y sus demonios.  Ya lo habíamos  mencionado, los demonios de baja jerarquía pueden poseer a seres humanos e incluso animales, permanecer en casas y atormentar a quienes las habitan, como también tomar la forma de familiares fallecidos y aparecerse antes las personas, dar habilidades de adivinación, agredir físicamente, etc. en las Escrituras griegas y, sobre todo, durante el ministerio de Cristo, hubo muchos de estos sucesos que son prueba de esto; pero no podemos dejar de mencionar que Satanás es diferente, sólo se presentó ante Jesús para tentarle, él no se presenta ante cualquiera, recordemos que su principal pecado fue y es la vanidad y el orgullo.

Pareciera ser que el panorama es bastante desalentador; sin embargo, Jesús en su momento capacitó a las personas para sacar demonios y someterlos.  El “exorcismo” entendido como la acción de expulsar demonios que se apropian del cuerpo y el espíritu de algunas personas, no es un ritual como lo ha dramatizado el cine o la literatura o incluso algunas prácticas religiosas, Jesús les da potestad a los seres humanos para expulsarlos en Su nombre, (Lucas 9), es una reprensión que requiere fe, se debe dar una orden en el nombre de Jesús y estos seres malignos huirán de nosotros.

Sabemos con el conocimiento actual al alcance de todos que algunas enfermedades mentales y también físicas pueden ser producto de una posesión o tormento de parte de un demonio ¿Cómo podemos distinguir si una enfermedad es de origen natural o genético de una causada por posesión? La respuesta no es compleja, podemos saber su origen observando la reacción de la persona ante la reprensión en el nombre de Jesús; debemos recordar también que el Señor Jesucristo advirtió a sus discípulos cuando no pudieron expulsar a unos demonios que algunos de ellos sólo podían ser sometidos con ayuno y oración (tienen más poder ), con una preparación espiritual mayor, del mismo modo, los hijos de Dios notables son conocidos de ellos y no pueden enfrentarse a ellos, veamos lo que el libro de los Hechos capítulo 19 señala al respecto:  Y había siete hijos de un tal Sceva, Judío, príncipe de los sacerdotes, que hacían esto (realizaban exorcismos). Y respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco y sé quién es Pablo: mas vosotros ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando en ellos, y enseñoreándose de ellos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos”.  Esta es una muestra clara que este sistema de maldad liderado por Satanás tiene sus ojos puestos permanentemente en su Iglesia, tal como lo señala el apóstol Pedro en su primera carta, capítulo 5 verso 8 en adelante: “Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando a quien devore: Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que las mismas aflicciones han de ser cumplidas en la compañía de vuestros hermanos que están en el mundo”.

 Finalmente, debemos establecer el hecho que un hijo de Dios no puede ser poseído, en la carta a los Colosenses 1, verso 13 y 14 dice: “nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo; en el cual tenemos redención por su sangre, la remisión de pecados”, en Santiago 4, verso 7 dice: “Someteos pues a Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá”, pero requiere un compromiso real con Dios, una fe verdadera y una permanente comunicación con Él.  Tan sólo recordemos lo que señala también el Salmo 91: No tendrás temor de espanto nocturno, Ni de saeta que vuele de día; Ni de pestilencia que ande en oscuridad, Ni de mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, Y diez mil a tu diestra: Mas a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos mirarás, Y verás la recompensa de los impíos.  Porque tú has puesto a Jehová, que es mi esperanza. Al Altísimo por tu habitación, no te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada. Pues que a sus ángeles mandará acerca de ti, Que te guarden en todos tus caminos” Sólo requiere de nosotros nuestra obediencia absoluta a sus mandatos y la fe necesaria en su protección.

Ahora bien, ¿qué futuro les espera a Satanás y sus demonios? El libro de Apocalipsis lo señala claramente, en los años previos a la segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo estará detrás del establecimiento de un Gobierno mundial que intentará exterminar a la Iglesia de Dios y perseguir a quienes se relacionen con ella, guarden los mandamientos y tengan el testimonio de Cristo.  Estará tras el anticristo, pero llegado el momento, será atado por mil años; lamentablemente este no será su fin.  Finalizado el milenio organizará su última rebelión y recorrerá la tierra buscando adeptos a su causa y los encontrará, tanto así que una gran muchedumbre rodeará la ciudad santa como lo dice Apocalipsis capítulo 20: “Y cuando los mil años fueren cumplidos, Satanás será suelto de su prisión, Y saldrá para engañar las naciones que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de congregarlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada: y de Dios descendió fuego del cielo, y los devoró.  Y el diablo que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás. Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no fue hallado el lugar de ellos”.

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