Algunas Consideraciones Sobre Los Juicios De Dios.

Hubo algún tiempo pasado, que era muy común escuchar preguntas, oír sermones o participar de conversaciones respecto al “Juicio Final”, y como en tantas declaraciones de las Escrituras, cada vez surgían  diferentes apreciaciones al respecto, sin embargo, debemos comprender que la declaración más clara sobre este tema, no puede venir de ninguna otra fuente, como no sean las palabras de nuestro propio Señor Jesucristo que la podemos leer, entre otras escrituras, en los registros del Apóstol  Mateo en el capítulo 25:32-46 de su Libro que dicen así: Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. Y serán reunidas delante de él todas las gentes: y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a la izquierda. Entonces el Rey dirá a los que estarán a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui huésped, y me recogisteis. Desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la cárcel, y vinisteis á mí. Entonces los justos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos? ¿ó sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos huésped, y te recogimos? ¿o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos pequeñitos, a mí lo hicisteis. Entonces dirá también a los que estarán a la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y para sus ángeles: Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; Fui huésped, y no me recogisteis; desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. Entonces también ellos le responderán, diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, o sediento, o huésped, o desnudo, ó enfermo, o en la cárcel, y no te servimos?  Entonces les responderá, diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos pequeñitos, ni a mí lo hicisteis. E irán éstos al tormento eterno, y los justos á la vida eterna.

Aquí podemos ver la Ceremonia del “Juicio Final” descrita por nuestro Señor Jesús. Esta no es una parábola, como explican algunos enseñadores; en esta declaración hay un paradigma de lo que será ese gran momento, al final de los tiempos; Otro punto relevante, que no podemos dejar pasar es que, la frase “juicio final” de hecho nos sugiere la existencia de varias formas de juicios anteriores. Así tenemos, por ejemplo, el Juicio de Dios en el pecado de los primeros padres, el juicio de Dios en el Diluvio Universal, el Juicio de Dios sobre las impías ciudades de Sodoma y Gomorra. Luego tenemos, libros como Joel o Amós, entre otros, que nos revelan la existencia de juicios divinos sobre algunas naciones en particular a causa de sus conductas inmorales o sus actitudes contra Israel o Judá. El Armagedón, es “El Juicio contra las Naciones”, ninguno de estos juicios tiene que ver con lo que las escrituras llaman “El Juicio Final”.

Muchos predicadores, cuando leen la cita de Mateo 25, suponen que cuando Cristo retorne como lo prometió en su segunda Venida, inmediatamente se comenzará con “El Juicio Final” pero, si creemos eso, primero debemos considerar que esta sería una declaración de Nuestro Señor Jesucristo que contradeciría absolutamente el capítulo 20 de Apocalipsis, que fue también por revelado por Él, lo que hace imposible aceptar una aseveración de esa forma.

Ahora bien, el hecho que el texto bíblico señale que “El juicio Final” se lleve a cabo luego del retorno de Cristo a ocupar su trono en la tierra en Jerusalén, obviamente, afirma la posición de la Iglesia respecto a que el Reinado de Cristo será en la tierra.

En lo que a nosotros concierne las escrituras señalan que, en los comienzos de la Iglesia de Dios en el Nuevo Pacto, Dios reveló al Apóstol Pedro que “era tiempo que el juicio comenzará por la casa de Dios: entonces, Pedro recapacitaba si primero comienza por nosotros: ¿qué será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?   Si el justo con dificultad se salva; ¿a dónde aparecerá el infiel y el pecador? Luego concluía:   por eso los que son afligidos según la voluntad de Dios, encomiéndenle sus almas, como a fiel Criador, haciendo bien. (Pedro 4:17 al 19)

Luego la afirmación bíblica sobre el comienzo del Juicio A La Casa de Dios, en los tiempos de la Iglesia Primitiva, nos permite entender cuando será el fin del Juicio A La Iglesia De Dios Verdadera, pues, como lo declara la 1ª carta del apóstol Pablo a los Tesalonicenses en el capítulo 4:16 y 17: “…El Señor mismo con voz de mando, con voz de a arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo (Su Iglesia), resucitarán primero. Luego nosotros, los que vivamos, los que hayamos quedado, (si somos encontrados fieles) seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el  aire, y así estaremos  siempre con el Señor…”   Aquí se debe entender con claridad que en ese momento tan especial y esperado indiferentemente por todas las iglesias “cristianas del mundo”, participaran en esta Primera Resurrección, todas las personas que través del tiempo alcanzaron la justificación de sus pecados y fueron reconocidos como Hijos De Dios.

¿Qué vendrá después de este momento? Lo declara nuestro Señor Jesús en Apocalipsis 20:1-7: ”…Y vi un ángel descender del cie lo, que tenía la llave del abismo, y una grande cadena en su mano. Y prendió al dragón, aquella serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y le ató por mil años; Y arrojo al abismo, y le encerró, y selló sobre él, porque no engañe más a las naciones, hasta que mil años sean cumplidos: y después de esto es necesario que sea desatado un poco de tiempo. Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dado juicio; y vi las almas de los degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni a su imagen, y que no recibieron la señal en sus frentes, ni en sus manos, y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Mas los otros muertos no tornaron a vivir hasta que sean cumplidos mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad en éstos; antes serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años…”

La doctrina sobre El Milenio necesariamente es un conocimiento que debemos aquí aludir tangencialmente en este estudio, para poder comprender  el camino que nos llevará al “Dia Del Juicio Final”, muy diferente a la fantástica historia que habla de que nos iremos al cielo convertidos en seres alados en una suerte de ángeles gorditos tocando arpa suspendidos en el aire, nada más ajeno a eso nos enseñan las escrituras en diferentes partes como el capítulo 11:1-10 de Isaías que dice:  Y saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.  Y reposará sobre él el espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y harále entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oyeren sus oídos; Sino que juzgará con justicia á los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra: y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de sus riñones. Morará el lobo con el cordero, y el tigre con el cabrito se acostará: el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de teta se entretendrá sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna del basilisco. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como cubren la mar las aguas.

Contrario a lo que algunas Iglesias están enseñando que cuando Cristo retorne toda la humanidad perecerá las SS.EE. nos explican lo siguiente:  Y todos los que quedaren de las gentes que vinieron contra Jerusalén subirán de año en año a adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de las Cabañas. Y acontecerá, que los de las familias de la tierra que no subieren a Jerusalén a adorar al Rey, Jehová de los ejércitos, no vendrá sobre ellos lluvia. Y si la familia de Egipto no subiere, y no viniere, sobre ellos no habrá lluvia; vendrá la plaga con que Jehová herirá las gentes que no subieren a celebrar la fiesta de las Cabañas. Esta será la pena del pecado de Egipto, y del pecado de todas las gentes que no subieren a celebrar la fiesta de las Cabañas.         (Zacarías 14:16-19)

En todo esto que se ha oído no hay conclusiones humanas, es lo que está planteado en la Palabra de Dios, los hijos de Dios que hayan vivido la resurrección o la transformación serán seres espirituales. Tras esta aclaración las demás surge la pregunta ¿Qué será de las personas físicas, que no son convertidas y que verán la gloria de la existencia milenial? las Escrituras responden lo siguiente: “…No habrá más allí niño de días, ni viejo que sus días no cumpla: porque el niño morirá de cien años, y el pecador de cien años, será maldito. Y edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas.2 No edificarán, y otro morará; no plantarán, y otro comerá: porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos perpetuarán las obras de sus manos. No trabajarán en vano, ni parirán para maldición; porque son simiente de los benditos de Jehová, y sus descendientes con ellos. Y será que antes que clamen, responderé yo; aun estando ellos hablando, yo habré oído. El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y a la serpiente el polvo será su comida. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová…” (Isaías 65:20-25) que haya terminado el milenio que todavía nace y muere gente  nos debe señalar que todavía, como humanidad, no hemos entrado a la humanidad ¿Qué falta?: Nuestro Señor Jesucristo en Apocalipsis 20:7-15 lo declara:  “… Y cuando los mil años fueren cumplidos, Satanás será suelto de su prisión, Y saldrá para engañar las naciones que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y á Magog, a fin de congregarlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la tierra, y circundaron el campo de los santos, y la ciudad amada: y de Dios descendió fuego del cielo, y los devoró. Y el diablo que los engañaba, fué lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás. Aquí la cabeza visible de la rebelión universal contra Dios es definitivamente erradicada y condenada. Así entramos finalmente al Juicio Final de la humanidad descrito en el mismo capítulo 20 de Apocalipsis que estábamos viendo, y que continúa en su relato diciendo: Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no fué hallado el lugar de ellos. Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos: y otro libro fué abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. Y el mar dio los muertos que estaban en él; y la muerte y el infierno dieron los muertos que estaban en ellos; y fué hecho juicio de cada uno según sus obras. Y el infierno y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no fué hallado escrito en el libro de la vida, fué lanzado en el lago de fuego…  aquí me parece necesario incurrir en una obviedad, pero es importante hacerlo cuando algunos grupos seudo cristianos enseñan que él tormento eterno será el futuro que espera a quienes no califiquen al Reino de Dios en la Eternidad. Debemos entender que Muerte es la extinción de la vida, entonces la Muerte Segunda, es la extinción de todos quienes no se encuentren inscritos en el “Libro de la Vida”.

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