Grandes Discusiones Del Siglo XXI ¿Qué Dicen Las SS.EE Al Respecto?

Durante el presente siglo, la religión y principalmente sus líderes han tenido que responder a las problemáticas que demanda una cultura globalizada y altamente tolerante con la diversidad y respetuosa de lo que se entiende como derechos humanos, lamentablemente, no han sido sólidos ni categóricos, por ello   Las SS.EE.  también son objeto de crítica por ser la fuente de una moral considerada obsoleta y discriminadora tanto como quienes la representan porque no parece ser representativa de una sociedad postmoderna que abraza la inclusión y acoge las diferencias de todo tipo, por lo tanto, existe una idea generalizada de que no debe ser tomada como base de una argumentación ética porque responde a una cultura misógina y homofóbica.  Es importante considerar que sólo en el último decenio, muchos países, por ejemplo, han legislado a favor del aborto incluido nuestro país, en la actualidad sólo cuatro naciones rechazan todo tipo de aborto, lo mismo pasa con la homosexualidad y la eutanasia, por nombrar algunos temas. Entendemos que cada vez estarán más distantes los principios de la sociedad de los principios de Dios y esto es simplemente un síntoma más de los tiempos en que vivimos.  A continuación, nos referiremos a algunos de estos puntos y analizaremos qué plantean las SS.EE.

¿Qué Posición Tienen Las SS.EE? ¿Respecto Al Aborto?

El aborto. –  Se ha dicho que el aborto es la cuestión moral de nuestro tiempo. Ninguna denominación religiosa puede eludir este debate. La mayoría de los cristianos creen que la vida comienza en la concepción y, por lo tan to, el aborto es rechazado. Esta posición es compartida por nuestra Congregación y para esto citaremos el Salmo 139: 13 – 16 “Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien. No fue encubierto de ti mi cuerpo, bien que en oculto fui formado, y entretejido en lo más profundo de la tierra. Mi embrión vio tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que fueron luego formadas, sin faltar una de ellas”.

Este texto bíblico establece que Dios crea la vida en el vientre de una madre y comienza desde la concepción.  Ahora revisemos Jeremías 1:5, aquí Dios dice al profeta : “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones”. Dios claramente estuvo con Jeremías en el útero y lo conoció incluso antes de ese tiempo y lo “consagró” a su servicio antes de nacer. El plan de Dios para Jeremías comenzó antes de su nacimiento; lo que permite dimensionar el compromiso que tiene Dios con sus hijos y con la humanidad en general, Él está comprometido con cada vida desde el inicio de la concepción, no sólo a partir del nacimiento.

Otro ejemplo de cómo se considera a la vida que se forma en el vientre materno está en Lucas 1:39–45.   Lucas registra la visita de la María embarazada a su prima Elisabeth también encinta: “En aquellos días, levantándose María, fue de prisa a la montaña, a una ciudad de Judá; y entró en casa de Zacarías, y saludó a Elisabeth. Y aconteció que cuando  oyó Elisabeth la salutación de María, la criatura saltó en su vientre; y Elisabeth fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Y bienaventurada la que creyó, porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor”.

Cuando Elisabeth dijo que “la criatura saltó de alegría” (v. 44), dejó en claro el h echo que su hijo no nato era un ser que respondía plenamente. Ella usó la palabra brephos, el término griego que se usa indistintamente para bebé, embrión, feto, niño recién nacido, niño pequeño o niño lactante. Es la misma palabra que se usa para describir a Jesús en el pesebre, donde los pastores “fueron apresuradamente y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre” (Lucas 2:16), esto quiere decir que no existía una palabra en este idioma que nombrara de manera diferente a un niño en el vientre de su madre de uno ya nacido; en términos lingüísticos esto significa que ambos tenían el mismo estatus, la misma importancia.

En la actualidad existen muchas formas de nombrar a los seres humanos de acuerdo a la etapa de desarrollo en que se encuentren; el término biológico usado durante los primeros días es “cigoto”. Un cigoto en crecimiento es un “embrión”. Cuando el embrión alcanza alrededor de las siete semanas de edad, se le llama “feto”. Sin embargo, “feto” se usa generalmente en el debate sobre el aborto para describir toda la vida antes del nacimiento.  Aclarado este punto hagamos un poco de historia.

En 1973, la Corte Suprema de EE.UU. dictó el histórico fallo sobre el aborto. La Corte revocó las leyes estatales que limitaban el derecho de la mujer al aborto. Su decisión se basó en gran medida en el argumento de que la Constitución de ese país en ninguna parte define al feto como una persona ni protege los derechos del que no ha nacido.

La Corte Suprema determinó que un niño nonato posee solo “vida potencial” y aún no es un “ser humano” o “persona”. Sostuvo que toda referencia constitucional a “persona” se refiere a los que ya han nacido. El Tribunal determinó además que el “derecho a la privacidad” de una mujer se extiende a s u capacidad para tomar sus propias decisiones con respecto a su salud y su cuerpo. Así como tiene derecho a elegir quedar embarazada, tiene derecho a interrumpir ese embarazo. Nuestra congregación   basándose en las citas ya mencionadas, sabemos que un cigoto, embrión o feto es una vida humana y debe gozar de la plena protección de sus padres y su entorno familiar si hace falta. El feto lleva el código genético de sus progenitores y es una persona distinta. Todavía no posee conciencia de sí mismo, capacidad de razonamiento o conciencia moral (las descripciones habituales de una “persona”), pero tampoco los recién nacidos ni los niños pequeños; entonces ¿no los consideramos personas?  Claramente lo son, por lo tanto, esta definición de persona no es lo que establece la Biblia, a ello podemos agregar lo dicho por un teólogo llamado Karl Barth que al describir al feto dijo: “El embrión tiene su propia autonomía, su propio cerebro, su propio sistema nervioso, su propia circulación sanguínea. Si su vida se ve afectada por la de la madre, también afecta la de ella. Puede tener sus propias enfermedades en las que la madre no participa. Por el contrario, puede ser bastante saludable, aunque la madre esté gravemente enferma. Puede morir mientras la madre siga viviendo. También puede seguir viviendo después de la muerte de su madre y eventualmente salvarse mediante una operación oportuna en su cadáver. En resumen, es un ser humano por derecho propio”

Otra cuestión preocupante es que la mayoría de los detractores del aborto están dispuestos a permitirlo en casos de violación o incesto, nosotros abogamos firmemente por la adopción como única alternativa, porque lo consideramos un ser humano en formación y cualquier acción en su contra con el propósito de eliminarlo se considera homicidio, independiente de la forma en que fue  concebido, pues de ninguna manera es responsable o lo debemos hacer responsable de los actos violentos en los que pudo ser concebido.

 

El debate ético más difícil de refutar tiene relación con el momento en que comienza la vida, ésta es sin duda la pregunta crucial.   Es tan trascendente este punto porque si la vida no comienza hasta que el feto es viable o nace el niño, se puede argumentar que el “derecho a la vida” no se extiende al no nacido y que el aborto debe considerarse tanto legal como moral. Pero si la vida comienza en la concepción, no puede haber justificación moral para el aborto, ya que esta acción mata a una persona inocente y esto es lo que las SS.EE. establecen como ya lo hemos revisado.

La discusión teológica se centra en tres citas bíblicas: Génesis 2: 7, Levítico 17: 11 – 14 y Éxodo 21:22

En la primera cita, la Biblia describe la creación del hombre de esta manera: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”.  Algunos entienden que, al parecer, Adán no se convirtió en un “ser vivo” hasta que pudo respirar, entonces concluyen que un feto no es un “ser vivo” hasta que puede respirar fuera del útero de la madre porque hasta ese momento todavía no es una persona.

Hay tres problemas con este argumento.

1.Adán era un objeto inanimado hasta que Dios sopló en él “el aliento de vida”, pero sabemos de manera concluyente que un feto está animado desde el momento de la concepción.

2.El feto recibe oxígeno del torrente sanguíneo a través de la arteria umbilical.

3.Adán en Génesis 2:7 era una vida potencial incluso antes de convertirse en un ser humano. Según cualquier definición, un feto es al menos, un ser humano potencial.

En la segunda cita usada de Levítico 17: 11 dice: “Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona”.  Aparte de la contextualización necesaria que este capítulo se refiere a la ley de adoración y la ley alimenticia, no es menos cierto que hay un sinnúmero de pasajes bíblicos en los cuales se basa el culto de adoración y se establece la importancia y simbolismo de la sangre como la vida.  Sin embargo, por esta razón se argumenta a favor del aborto puesto que la biblia reconoce que la sangre es sinónimo de vida, por lo tanto, mientras no haya sangre, el feto no se considera una vida.

Respecto de esta afirmación debemos reconocer que es la misma biología quien da la respuesta, es conocido que durante el periodo de gestación llamado GASTRULACIÓN, comienza a funcionar el sistema circulatorio y esto ocurre entre el día 15 y 18 desde la concepción, por lo tanto, no es un argumento válido para permitir el aborto ya que durante este periodo ni siquiera la madre sabe de su estado de embarazo y menos aún podría proceder un aborto que no fuese espontáneo o natural.  Con ello concluimos que la Biblia establece la voluntad de Dios en el desarrollo de la vida y que esta se inicia desde la concepción y que se considera a los niños seres humanos desde el vientre materno, por ello cualquier acción determinada a eliminar esta vida es considerado un homicidio.

Éxodo 21:22 -25.- Los eruditos “proaborto” generalmente comienzan la discusión con esta declaración en Éxodo: “Si algunos riñeren, e hirieren a mujer embarazada, y ésta abortare, pero sin haber muerte, serán penados conforme a lo que les impusiere el marido de la mujer y juzgaren los jueces. Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe”

El antiguo historiador judío Flavio Josefo comentó sobre este texto: “El que da una patada a una mujer encinta, para que la mujer aborte, pague una multa en dinero, según determinarán los jueces, por haber disminuido la multitud por la  destrucción de lo que estaba en su vientre; y que también le dé dinero al marido de la mujer por el que la pateó; pero si ella muere de golpe, que también él muera, juzgando la ley equitativo que la vida sea por la vida”.

Pero debemos conocer la nota del traductor de este historiador que es fundamental: “La ley parece más bien significar que si se mata al infante, aunque la madre se escape, el delincuente debe ser ejecutado; y no solo cuando matan a la madre, como lo entendió Josefo”. Y luego agrega una declaración posterior de Josefo: “La ley, además, nos ordena criar a toda nuestra descendencia, y prohíbe a las mujeres hacer abortar lo engendrado o destruirlo después; y si alguna mujer parece haberlo hecho, será una asesina de su hijo, al destruir una criatura viviente y disminuir la humanidad”. Si este texto realmente enseña que una persona que causa un aborto espontáneo solo debe ser multada, mientras que una que causa la muerte de la madre debe recibir un castigo mortal, tendríamos una señal importante de que el feto no es tan valioso como su madre. ¿Es esto lo que dice este texto?  Aquí es donde debemos considerar las circunstancias idiomáticas de la redacción o traducción de la Biblia.  La versión estándar en inglés traduce la frase, “para que sus hijos salgan, pero no hay daño”. ¿Por qué esta diferencia es crucial en la traducción?

La frase hebrea se traduce literalmente: “Y de ella salieron hijos”. “Niños” es el plural de yeled, la palabra hebrea habitual para niño o descendencia (el idioma hebreo no tiene una palabra separada para “feto” o el no nacido).  Y así, el hebreo de Éxodo 21:22 no indica si la mujer sufrió un aborto espontáneo (NRSV, NASB, NJB en inglés) ) o tuvo un parto prematuro y saludable (NIV, NLT, ESV en inglés). Pero sí se refiere al feto como un “niño”. Y es importante notar que el texto no usa shachol, la palabra hebrea para “aborto espontáneo”

El versículo 23 resuelve el problema: “Mas si hubiere muerte. . . ” (RVR1960), lo que implica que no ocurrió ninguna lesión grave en el versículo 22. En otras palabras, tanto la madre como su hijo sobrevivieron al ataque y estaban sanos.  Entonces este pasaje no devalúa la vida prenatal ni habla específicamente sobre el tema del aborto ya que se entiende además por las prácticas de los israelitas al aplicar esta ley que de producirse la muerte tanto de la madre o del niño, el infractor debía pagar con su vida.

¿Qué establece la Biblia con respecto de la Eutanasia?

Vamos a comenzar especificando que la eutanasia es el proceso de acelerar la muerte de una persona que padece una enfermedad incurable con el objetivo de evitar el sufrimiento. En la práctica existen dos tipos de eutanasia: la eutanasia activa: que consiste en ocasión ar la muerte del enfermo administrándole sustancias letales (esto lo realiza un equipo médico) y la eutanasia pasiva: cuando se procede por omisión; es decir, se suspende o no se inicia un tratamiento o se suspende el uso de los instrumentos que permiten mantener con vida al enfermo. En la actualidad en Chile se practica la eutanasia pasiva, legal desde 2012, la que se ejecuta al no seguir el tratamiento de un enfermo terminal, un acto de omisión es totalmente distinto a una acción directa como la administración de un químico que provoque la muerte. También se habla en otros casos de “suicidio asistido”, cuando el propio enfermo es quien solicita la aplicación de la eutanasia activa.

Las SS.EE. no tratan el tema de la eutanasia directamente como muchos otros temas que tienen relación con los avances científicos y tecnológicos propios de la vida actual, sin embargo, nuestra Congregación entiende que los principios que presenta son suficientes para aplicarlos a las nuevas problemáticas, por eso no pierde su vigencia, a pesar del paso de los siglos.  Es así como lo que se  menciona sobre la vida y la muerte, en este caso, nos ayuda a tener un punto de vista ético y concordante con los principios de Dios. Las SS.EE.  castigan el hecho de poner fin a una vida de cualquier manera, (Éxodo 20:13) incluso accidentalmente; sin embargo, en este último caso, se proveyó en Levítico de una forma para que el homicida recibiese refugio y no pagara vida por vida.

Para los detractores de las escrituras hebreas, vamos a citar ahora lo dicho por nuestro Señor Jesús en el evangelio de Mateo 19: 18 y 19: Jesús dijo: No matarás. No adulterarás. No hurtarás. No dirás falso testimonio. Honra a tu padre y a tu madre; y, amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Esta declaración de Jesús censurando tanto el homicidio como otros pecados, también permite entender que el respeto a uno mismo y el amor propio impiden tomar la opción, incluso si legalmente existiera, de cometer suicidio asistido o eutanasia activa. La vida es muy valiosa para Dios, Él quiere que valoremos el regalo que nos ha otorgado y por eso condena el asesinato, tanto si le quitamos la vida a alguien como si nos quitamos la nuestra. Entonces ¿Qué debemos hacer frente a una enfermedad terminal propia o de un cercano? Respetar y amar la vida no significa que haya que recurrir a medidas extremas para prolongar artificialmente el proceso de la muerte, porque la muerte en sí es inevitable y parte de nuestro ciclo de vida (Romanos 5:12) “… Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado lamuerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”.  La muerte es la consecuencia lógica y esperable de nuestro pecado.  Aunque no deseemos morir, tampoco debemos temer a la muerte, ya que Dios promete que resucitará a quienes hayan cumplido sus mandamientos (Juan 6:39, 40) y para éstos, la muerte se define como un sueño del cual se  despertará un día para recibir el regalo de la vida et erna.  Frente a la disyuntiva de una enfermedad terminal , como en cualquier momento difícil de la vida, la oración y el ayuno son   las herramientas fundamentales para los hijos de Dios, a las que podemos recurrir para solicitarle que haga su voluntad, ya sea otorgándonos la sanidad, haciendo más llevadero el proceso de la muerte o apresurarla, si es necesario, en todos estos casos, estamos sometiéndonos a los dictámenes de Dios y esa es la forma de actuar de sus hijos, como lo podemos comprobar también a través de la lectura sobre la vida de Job. La Biblia y nuestra iglesia, por consiguiente, no justifica, bajo ninguna circunstancia, que se ponga fin a la vida de una persona, ni siquiera cuando su muerte es inminente o inevitable.

¿Qué Dice La Biblia Acerca De La Homosexualidad?

Las SS.EE a diferencia de los temas anteriores, es bastante clara al condenar la homosexualidad, porque simplemente era algo conocido en la época, tanto como lo es ahora.  Ya en el libro de Deuteronomio 23:17 aparece explícitamente la prohibición de tales acciones: No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel”. El término “sodomita” es una referencia clara a lo acontecido previo a la destrucción de Sodoma y Gomorra, desde cuando se nominan así a las prácticas homosexuales.

En I Reyes 14:24, cuando estaba presente el Reino de Israel y Judá, se señala también como una práctica condenable y contraria a la Ley de Dios: Hubo también sodomitas en la tierra, e hicieron conforme a todas las abominaciones de las naciones que Jehová había echado delante de los hijos de Israel”.  En esta misma línea leemos en I Reyes 15: 11 – 12 Asa hizo lo recto ante los ojos de Jehová, como David su padre. Porque quitó del país a los sodomitas, y quitó todos los ídolos que sus padres habían hecho”.  Claramente las obras de Asa fueron consideradas por Dios como rectas y ellas incluían la erradicación de la homosexualidad.
Tanto las escrituras hebreas como las griegas son consistentes en el rechazo de esta opción sexual y el punto de referencia fundamental para el tema en cuestión, es lo declarado por el apóstol Pablo.

A los detractores de la Biblia les llama la atención que Jesús no haya hecho recriminación alguna en forma directa a la homosexualidad, pero ello no es suficiente para argumentar que no había de su parte una condenación a estas prácticas y se entiende esta apreciación superficial, por la ignorancia que hay respecto de los roles que cumplió el Hijo de Dios como Dios en el Antiguo Testamento.  Jesús practicó y confirmó la ley en la cual fue educado y corrigió lo que estaba en los planes de su Padre que fuese corregido con su muerte. Si bien es cierto rechazó todo tipo de discriminación social y asumió con firmeza la defensa de los marginados de su tiempo, como ilustra la historia de la mujer adúltera (Juan 8, 1-11) , cuyos delitos estaban precisamente en el área sexual, no podemos por ello establecer que fue tolerante con el pecado en ninguna de sus formas, por el contrario, su llamado fue al arrepentimiento.

No hay duda que Pablo, el Apóstol de los gentiles, aborda estos temas y le da la continuidad que se requería a la Ley de Dios en la etapa en que la Iglesia del Nuevo Pacto se extendía a diferentes naciones y culturas.

Durante sus viajes, Pablo seguramente pudo comprobar hasta qué punto estaban extendidas en el mundo las prácticas homosexuales, son tres los textos que hacen referencia directa a esto.

1 Corintios 6, 9-10: “¿No sabéis que los injustos no poseerán el reino de Dios? No erréis, que ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, (malakoi) ni los que se echan con varones, (arsenokoitai)»… heredarán el Reino de Dios». Si bien es cierto que, según los exégetas, el término malakós no se refiere directamente a la homosexualidad, aunque tampoco la excluye, significa “hombre de carácter libertino o licencioso” por ello el término “afeminado” es una traducción incorrecta, pero la censura a la homosexualidad es bastante clara y así debemos entenderla quienes profesamos esta fe.

1.En  1 Timoteo 1, 9-11 Pablo dice: “ Conociendo esto, que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos y para los desobedientes, para los impíos y pecadores, para los malos y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los ladrones de hombres, para los mentirosos y ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros, y si hay alguna otra cosa contraria a la sana doctrina; según el evangelio de la gloria del Dios bendito, el cual a mí me ha sido encargado”, con ello el apóstol establece que esta práctica, junto con otras, es contraria a la sana doctrina.

La tercera cita es la carta de Romanos en donde desarrolla la visión de Dios sobre las razones de la actual degradación de la humanidad y cuya manifestación incluye la homosexualidad. Romanos 1, 26-27: « Por esto Dios los entregó a afectos vergonzosos; pues aún sus mujeres mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza: y del mismo modo también los hombres, dejando el uso natural de las mujeres, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo cosas nefandas hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la recompensa que convino a su extravío”.

Analizando el contexto en que aparecen estos versículos, Pablo expresa aquí su convicción, que la verdadera causa de la depravación homosexual se encuentra en la negación de Dios como el eje central de sus vidas. Por no haber dado culto al verdadero Dios sino a los ídolos, Dios condenó a la humanidad a las consecuencias de sus propios actos, a sus inclinaciones más viles. Es decir, la perversión moral en la relación de los seres humanos entre sí es consecuencia directa de la perversión moral en su no relación con Dios.

Es importante destacar que nos encontramos aquí ante la única mención a la homosexualidad femenina en toda la Biblia, por eso entendemos que las SS.EE. condenan la homosexualidad en todas sus formas; pero debemos ser enfáticos en censurar también toda clase de conductas homofóbicas, pues esto no es lo que se espera de un hijo de Dios, todos los seres humanos tienen la posibilidad de arrepentirse y cambiar drásticamente su vida; por ello debemos tenerles el respeto que merece cualquier persona, ya que no hay pecados imperdonables excepto el mencionado por Jesús en el evangelio de Mateo: “ Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.  Entendemos que esto corresponde a haber conocido la verdad de Dios y luego renegar de ella.

Como religiosos ahora debemos comprender que para la sociedad en general, los principios de Dios son inaceptables y que podemos ser cuestionados y criticados, pero esto no es sino la consecuencia de la degradación en la que se vive hoy porque la sociedad se ha  apartado de Dios, tal como lo dice el apóstol Pablo y es fundamental abordar estos temas, sobre todo con los más jóvenes que son quienes deben enfrentarse  estos juicios y  deben saber cuáles son los principios de Dios y que su iglesia ha conservado a través del tiempo.

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