El Calendario del Culto Divino II.

En la primera parte de esta entrega, revisamos la vigencia de las primeras Convocaciones Santas, establecidas por Dios en el Calendario Divino de Levíticos 23. Hoy vamos a continuar con la información de la estructuración de este Calendario Bíblico circunscrito al orden del desarrollo de la emergente historia de la nación de Israel, desde cuando el pueblo celebró su segunda Pascua en el monte Sinaí, el día 20 del segundo mes en el año 2478, para luego abandonar el lugar, rumbo al desierto de Paran; una distancia que deberían recorrer en no más de 11 a 12 días para llegar a la tierra prometida. Al menos ese era el propósito de Dios, sin embargo, todo cambió por causa de las rebeliones del pueblo de Israel en el desierto, de manera que recién pudo hacerse realidad cuarenta años más tarde, el día 1°/7°/ 2518, del origen de la vida en el planeta, al terminar la séptima vuelta alrededor de los muros de Jericó que Dios había ordenado y los sacerdotes hicieron sonar sus trompetas provocando que los inexpugnables muros, de lo que sería la puerta de entrada a la Tierra Prometida, cayeron estrepitosamente.

Este hecho tan maravilloso como singular, deja de manifiesto que la voluntad de Dios siempre se va a cumplir para bien de aquellos que Él llama y responden a su llamado; Esto nos debe servir para tener presente siempre, que lo que Él determina nunca dejará de ser, y es así como esta fecha quedó marcada en el Calendario de la vida de la nación y de todos sus hijos futuros. El primer día del séptimo mes, entonces como un día sábado santo de conmemorar a perpetuidad en el calendario del culto divino: “… Habla a los hijos de Israel, y diles: En el mes séptimo, el 1° del mes tendréis sábado, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación. Ninguna obra servil haréis; y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová…” El largo período de cuarenta años en el desierto producto de malas decisiones de la nación de Israel en contra de la voluntad de Dios, nos muestra los peligros que asecharían en el futuro a la Iglesia en el Nuevo Pacto, tratando de cumplir la voluntad de Dios; y así como las trompetas en Jericó fueron el anuncio feliz para quienes lograron entrar a la tierra Prometida; así también lo será para todos aquellos que rescatados del mundo, sean capaces de vivir conforme a la divina voluntad, y cuando al sonido de la séptima trompeta celestial sean despertados de su sueño o transformados a un cuerpo espiritual y salgan al encuentro de su Dios: “…Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero:  Luego nosotros,  los que vivimos,  los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor…” (1 Tesalonicenses 4:16y 17). Cuando las SS.EE, dicen: en el mes séptimo, al primero del mes tendréis sábado, una conmemoración al son de trompetas, es una orden de Dios y tiene el sentido de establecer en nuestra mente, que el Padre no entregó a su Hijo para que nosotros naciéramos y muriésemos, sino para que un día alcancemos la semejanza proyectada para la humanidad (Génesis 1:26); tal como lo escribió Juan en su primera carta en el capítulo 3:2,”…  Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él apareciere, seremos semejantes a él, porque le veremos como él es…” desde entonces la historia vivida por Israel, quedó registrada en el reglamento del culto (Levítico 23) como un hecho histórico a conmemorar, pues este fue el día que los israelitas tras dar siete vueltas alrededor de los muros de la ciudad de Jericó, llevando consigo el arca del pacto y las trompetas de plata; entonces, los muros de Jericó cayeron para que pudiesen tomar la ciudad que Dios les estaba entregando. Como lo tratamos en la primera parte de nuestro estudio (Pág. Web. 09/06) a la Iglesia de Dios en el Nuevo Pacto, se les hizo la promesa de heredar, un día El Reino Milenial; pero es necesario, tener en mente siempre la historia de la nación, para no caer en los mismos errores, así nos recomendaba el apóstol Pablo en Hebreos 4:1 y 2, donde aconsejaba “…Temamos, pues, que, quedando aún la promesa de entrar en su reposo, parezca alguno de vosotros haberse apartado. Porque también a nosotros se nos ha evangelizado como a ellos; mas no les aprovechó el oír la palabra los que la oyeron sin mezclar fe…” Con esta solemnidad comienza el segundo período del reglamento de culto anual: La Fiesta de las Trompetas, la conmemoración del día 1° del séptimo mes, que nos presenta figurativamente, el momento del fin cuando el último de los siete ángeles dispuesto en este juicio de Dios, haga sonar su Trompeta, entonces podremos ver la realidad de lo que se le reveló un día al Apóstol Juan y que él lo deja escrito en el Apocalipsis 11:15-19: “… Y el séptimo ángel tocó la trompeta, y fueron hechas grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo: y reinará para siempre jamás. Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus sillas, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios, Diciendo: Te damos gracias, Señor Dios Todopoderoso, que eres y que eras y que has de venir, porque has tomado tu grande potencia, y has reinado. Y se han airado las naciones, y tu ira es venida, y el tiempo de los muertos, para que sean juzgados, y para que des el galardón a tus siervos los profetas, y a los santos, y a los que temen tu nombre, los pequeñitos y a los grandes, y para que destruyas los que destruyen la tierra. Y el templo de Dios fué abierto en el cielo, y el arca de su testamento fué vista en su templo. Y fueron hechos relámpagos y voces y truenos y terremotos y grande granizo…”

Este es un evento que muchos cristianos predican a su manera lejos de lo que señalan las SS.EE, y que es difícil de comprender para la sociedad en general, porque para ellos la Biblia no es algo importante; sin embargo, muchos de los que la leen, tampoco lo entienden, guiados por falsos maestros de la Palabra de Dios; no así los hijos de Dios que esperamos con ansia vivir en un medio diferente a este mundo en manos de Satanás, cuando luego de salir a recibir a nuestro Señor en el aire y pongamos con Él, nuestros pies en el monte Santo de Dios en su Jerusalén amada en una tierra nueva, e iniciemos un periodo de educación para llegar a la altura del propósito de Dios y su Hijo amado en el Reino Milenial, tal como es la enseñanza de la palabra de Dios “…Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él apareciere, seremos semejantes a él, porque le veremos como Él es…” (1Juan 3:2)

Siguiendo en el séptimo mes, el Reglamento Culto señala que:  A los diez de este mes séptimo será El Día De Las Expiaciones: tendréis una santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová. Ninguna obra haréis en este mismo día; porque es día de expiaciones, para reconciliaros delante de Jehová vuestro Dios. Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de sus pueblos. Y cualquiera persona que hiciere obra alguna en este mismo día, yo destruiré la tal persona de entre su pueblo. Ninguna obra haréis: estatuto perpetuo es por vuestras edades en todas vuestras habitaciones. Sábado de reposo será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve del mes en la tarde: de tarde a tarde holgaréis vuestro Sábado…”  (Levítico 23:27-32)

Durante el período del Primer Pacto, El día 10 del séptimo mes era la única vez en el año en que el Sumo Pontífice entraba al Lugar Santísimo, para interceder delante de Dios por los “pecados de ignorancia del pueblo”, era un día Solemne de reposo y ayuno en todo Israel, las personas que se reunían frente al Tabernáculo, esperaban con gran reverencia la salida del Sumo Pontífice, pues esto indicaba que sus pecados habían sido perdonados, por esto los judíos le llaman Yom Kipur, el día del Perdón. Comprender la vigencia de esta solemnidad en el Culto actual conlleva reconocer en el Hijo de Dios a nuestro Sumo Pontífice que entró una vez con su propia sangre al Santuario Celestial, y que esperamos su salida y regreso a la tierra a instalar su Reino Milenial, como lo deja ver su Palabra: Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el mismo cielo para presentarse ahora por nosotros en la presencia de Dios. Así también Cristo fué ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos; y la segunda vez, sin pecado, será visto de los que le esperan para salud. (Hebreos 9:24-28) Esta Solemnidad también tiene que ver con la llegada del “Gran Dia de La Ira del Cordero”, tal como lo revela el Apocalipsis en el capítulo 6: 12-17: “Y miré cuando se abrió el sexto sello, y he aquí fe hecho un gran terremoto, y el sol se puso negro como un saco de silicio, y la luna se puso toda como sangre. Y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera echa sus higos cuando es movida de un gran viento. Y el cielo se apartó como un libro que es envuelto, y todo monte y las islas fueron movidas de sus lugares. Y los reyes de la tierra, y los príncipes, y los ricos, y los capitanes, y los fuertes, y todo siervo y todo libre, se escondieron en las cuevas y entre las peñas de los montes; Y decían a los montes y a las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquél que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero: Porque el gran día de su ira es venido; ¿y quién podrá estar firme?…” La Solemnidad de la Expiación desde su perspectiva simbólica nos muestra imágenes de los tiempos previos a la venida de nuestro Señor Jesucristo y el comienzo del Reino Milenial, por lo tanto, vamos a analizar dos eventos, que tendrán que suceder en esos días y que los encontramos en el tiempo de la revelación de las siete copas. Ambos por supuesto los podemos leer en el Libro de Apocalipsis y tiene que ver con Satanás que tendrá parte activa en ellos porque sabe que su tiempo se le acaba. Veamos entonces el capítulo 16:10-16: Y el quinto ángel derramó su copa sobre la silla de la bestia; y su reino se hizo tenebroso, y se mordían sus lenguas de dolor; y blasfemaron del Dios del cielo por sus dolores, y por sus plagas, y no se arrepintieron de sus obras. Y el sexto ángel derramó su copa sobre el gran río Éufrates; y el agua de él se secó, para que fuese preparado el camino de los reyes del Oriente. Y vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas: Porque son espíritus de demonios, que hacen señales, para ir a los reyes de la tierra y de todo el mundo, para congregarlos para la batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso.  Y los congregó en el lugar que en hebreo se llama Armagedón…”

Este momento ha sido tema para grandes películas y novelas que han concitado un gran interés en la sociedad, el nombre hebreo de este lugar es el Valle del Megido (el valle de las tropas o de los ejércitos) El valle del Megido se encuentra aproximadamente a 100 Kms. Al norte de Jerusalén, desde la ciudad de Haifa hasta el río Jordán, esta gran llanura es en la actualidad la gran despensa agrícola para Israel. Su presente por cierto no tiene relación con el futuro vaticinado desde los días de los antiguos profetas, pues es el lugar escogido por Dios para comenzar a erradicar el mal de la tierra y asentar su Reino como lo profetizaron Ezequiel en el Cap. 38; Joel, Cap.3:9–14; Zacarías. Cap. 14:2–5; y el apóstol Juan en el Cap. 16 de Apocalipsis. Luego de esta gran batalla, Satanás ya vencido, será encadenado hasta que pase el Milenio, como señala Apocalipsis en el Cap. 20:1-3, que dice lo siguiente: “…Y vi un ángel descender del cielo, que tenía la llave del abismo, y una grande cadena en su mano. Y prendió al dragón, aquella serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y le ató por mil años; Y arrojólo al abismo, y le encerró, y selló sobre él, porque no engañe más a las naciones, hasta que mil años sean cumplidos: y después de esto es necesario que sea desatado un poco de tiempo…”Otro hecho importante que debe ocurrir al final del “Día de la ira del Cordero”, tiene que ver con el relato de Apocalipsis 20:3, pues es obvio que antes que Cristo comience su reinado, Satanás será sacado de en medio de la sociedad porque el mal no estará presente en el Reino de Dios, leamos el siguiente texto: ”…Y vi un ángel descender del cielo, que tenía la llave del abismo, y una grande cadena en su mano. Y prendió al dragón, aquella serpiente antigua, que es el Diablo y Satanás, y le ató por mil años; Y arrojólo al abismo, y le encerró, y selló sobre él, porque no engañe más a las naciones, hasta que mil años sean cumplidos: y después de esto es necesario que sea desatado un poco de tiempo…” La Fiesta de Cabañas es la siguiente citación del Reglamento del Culto Divino: “…Habla a los hijos de Israel, y diles: a los quince días de este mes séptimo será La Solemnidad de las Cabañas (Sucot) a Jehová por siete días. El primer día habrá santa convocación: ninguna obra servil haréis. Siete días ofreceréis ofrenda encendida a Jehová: el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová: es fiesta: ninguna obra servil haréis. Y le haréis fiesta a Jehová por siete días cada un año; será estatuto perpetuo por vuestras edades; en el mes séptimo la haréis. En cabañas habitaréis siete días: todo natural de Israel habitará en cabañas; Para que sepan vuestros descendientes que en cabañas hice yo habitar a los hijos de Israel, cuando los saqué de la tierra de Egipto: Yo Jehová vuestro Dios…” Así habló Moisés a los hijos de Israel sobre las solemnidades de Jehová. Dios, al crear el Plan de Salvación para la humanidad, a través de las vivencias de Israel, como es el tiempo agrícola de siembras y cosechas, nos ha provisto de la forma de internalizar lo que como Iglesia podremos vivir, si elegimos vivir a la manera de Dios, como será la vida milenial un día; tal como Israel, después de su largo vagar por el desierto, vio llegar el día en que Dios les entregó la tierra como había prometido a Abraham. La “Fiesta de Las Cabañas” es una representación del Milenio, la culminación de la esperanza de sus hijos porque conoceremos a nuestro Dios y seremos educados por Él, deben ser los días más felices del año y más prometedores pues quienes llegan a este gran encuentro establecido por Dios dentro del Culto de Adoración. Son Días que dejan marcas en la memoria y en el corazón de la familia, en nuestros jóvenes y en nuestros niños; esto hace que sea una conmemoración de por vida para su Iglesia, pues nos permite vislumbrar la maravillosa esperanza de llegar a vivir el Milenio en el reino de Dios si somos fieles. El reinado milenial de Jesús tendrá como fundamento la ley de Dios, y toda la sociedad presente en aquel tiempo servirá a dios junto a sus escogidos: “Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa del Eterno como cabeza de los montes. Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte del Eterno, a la casa del Dios de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra del Eterno” (Isaías 2:2-3).

Nota.- El  8° día Santo y el Sábado de Reposo completan este estudio tendremos ocasión de leer en el último capítulo de esta entrega.

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