El Calendario del Culto Divino.

El calendario de las Fiestas Santas de   Dios constituye una verdadera obra de ingeniería, donde está expuesta la distribución del año, en un orden perfecto en relación a los cambios provenientes del ciclo de las estaciones en nuestro planeta. Además   de esto, en su formulismo subyace un recuento de la historia de Israel; y en su simbología, se revela el desarrollo del futuro de la humanidad hasta los días del fin de los tiempos.

Para la  sociedad “cristiana”, sin embargo, las leyes de Dios, quedaron clavadas en la cruz tras la muerte de nuestro Señor Jesucristo; y en su lugar han preferido honrar mandamientos de hombres y costumbres ajenas a  la voluntad divina y muchos de ellos fueron generados en sociedades paganas, lo más deplorable de todo es que sus líderes,  han extraviado del camino de Dios a personas simples que en algún momento de sus vidas han buscado en Él consuelo, protección o salud; y deliberadamente les han mentido sin considerar que la sangre de estos inocentes caerá un día sobre sus cabezas; es fácil darse cuenta que no ha bastado a la humanidad con la lección recibida tras el sacrificio incorrecto de Nadab y Abiu, los hijos de Aarón, ni la destitución del Rey Saul, ni la lepra de Uzías que quisieron adorar a Dios a su manera, para darse cuenta que Él no acepta  los mandamientos y las costumbres de hombres; de estos ministros fraudulentos, que enseñan mentiras, sin considerar que en algún momento la Verdad les golpeará en su cara (Mateo 7:22 y 23)

Seguir desconociendo la perpetuidad asignada a las Santas Solemnidades (Levítico 23) es desconocer el propósito de Dios para la humanidad. Las Santas Fiestas de Dios son una representación simbólica de siete grandes eventos venideros,  (Colosenses 2:16 y 17) que llevarán a la conclusión de los tiempos determinados por Dios y el retorno a la eternidad interrumpida.

Pascua, Ázimos, Pentecostés, las primeras tres citaciones, fueron el marco histórico con que Dios nos enseñó lo que sería el primer ciclo de la Iglesia en el Nuevo Pacto: Israel esclavizado en Egipto, bajo el dominio de Faraón fue la escenografía perfecta para representar a la Iglesia esclavizada en el mundo bajo el dominio de Satanás.

La profecía entregada por Dios a Abraham (Génesis 15 :13), sobre la estadía de Israel en Egipto señalaba que comenzarían sus descendientes, como peregrinos en Egipto bajo el gobierno de los semitas Hicsos, luego, muchos pasarían a la servidumbre voluntaria, para terminar más tarde esclavizados por los egipcios al recuperar estos el gobierno del país, expulsando a los hicsos de su territorio. (Éxodo 1:8)

Según el capítulo 12 de Éxodo, Israel, no tan solo  estuvo  sumergido en la  cultura pagana de Egipto, sino, al tenor del relato, debemos comprender que hasta la concepción del tiempo estaba perdido, pues en este capítulo Dios le indica a Moisés, que ese mes que entraba era el primer mes del año, (Abib)  cuando allá comenzaba la primavera, en el universo físico, a la vez que comenzaba esta suerte de primavera espiritual para Israel, con el cumplimiento de la promesa hecha por Dios a Abraham  en el renacimiento de su simiente  como la primicia de las naciones para Dios.

Los hechos acontecidos en Egipto todos los conocemos. La primera Solemnidad  fue la Pascua: Al llegar el día diez la orden de Dios fue, cada familia debía apartar un cordero; el cordero del sacrificio por sus pecados, pues ellos también estaban contaminados por sus trasgresiones a la ley de Dios, a causa de su servidumbre; el cordero debía ser un macho   de un año, sin defecto, para que entrara en un proceso de limpieza, separado de los demás animales en un corral y el día 14 debían sacrificarlo entre las dos tardes, es decir, entre la puesta de sol cuando termina el día 13 y la puesta de sol cuando comienza el día 15. Luego asado al fuego con yerbas amargas y con panes sin levadura, debían consumirlo íntegramente, durante la noche del 15 de Abib, en cada casa sin abandonar el lugar donde estuvieran aquella noche, y preparados para partir en cuanto Dios diera la orden, entonces, si algo quedaba del cordero hasta ese momento, debía ser quemado antes del amanecer. A continuación vendrían siete días de los panes sin levadura reconociendo el primero y el último día como un día santo, Entonces debemos entender que el pueblo de Israel (Éxodo 12:41 y 42), comenzó el primer día de los ázimos  a la puesta de sol, cuando termina el día 14, y a la media noche de ese día 15 de Abib, según las Escrituras (Éxodo 12:29), el ángel de la muerte visitó Egipto mientras los israelitas encerrados en sus casas, comían el cordero, preparados para salir del cautiverio en cualquier momento (Éxodo 12:11 y 42).

Al estar ya establecidos en el Monte Sinaí, y cuando el Tabernáculo entrara en función, estos momentos históricos pasarían a ser parte del Culto de Adoración y cuando llegaran a la tierra prometida, deberían considerar un nuevo hito, que quedó establecido en Levítico 23, cuando habló Jehová a Moisés, diciendo: “…Cuando hubiereis entrado en la tierra que yo os doy, y segareis su mies, traeréis al sacerdote un Omer por primicia de los primeros frutos de vuestra siega; El cual mecerá el Omer delante de Jehová, para que seáis aceptos: el siguiente día del sábado lo mecerá el sacerdote; Y el día que ofrezcáis el Omer, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto a Jehová. Y su presente será dos décimas de flor de harina amasada con aceite, ofrenda encendida á Jehová en olor suavísimo; y su libación de vino, la cuarta parte de un hin. Y no comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatuto perpetuo es por vuestras edades en todas vuestras habitaciones. 

El Libro de Números en el capítulo 28:26 añade:” …Además el día de las Primicias, cuando ofreciereis presente nuevo a Jehová en vuestras semanas, tendréis santa convocación: ninguna obra servil haréis…”

Más de alguien una vez se ha preguntado sobre la importancia del día de Las Primicias incluido en Levítico 23, y por qué está ahí en el relato del Reglamento de Culto, instituido por Dios de carácter perpetuo si ahora no representa mucho mayormente para la Iglesia en el Nuevo Pacto. Por cierto, todo tiene una razón de ser en las SS.EE.  meditemos   un instante la relevancia de este día en tres momentos claves para la historia de la Iglesia de Dios, que no debemos olvidar.

1°. El Día de Las Primicias, es el primer día de la primera de las siete semanas que se deben contar para identificar el día quincuagésimo cuando se debe celebrar la fiesta de Pentecostés (Levítico 23:15-24).

2°. El día 14 de Abib del año 2477 del origen de la vida en el planeta, Israel cautivo en Egipto come La Pascua (Éxodo 12: 1-11) La noche del 15, Israel sale de Egipto (Éxodo 12:40 y 41). La primera etapa, del día 15 al 16, fue de Rameses a Succoth. La segunda, del día 16 al 17 de Abib, de Succoth a Etham. Y la tercera etapa del día de 17 al 18, de Etham a Pi-hahiroth, para cruzar el Mar Rojo y convertirse en LA PRIMICIA DE LAS NACIONES separada para Dios.

3°. Un día miércoles 14 de Abib muere nuestro Señor Jesucristo crucificado por los soldados romanos, tras acusaciones falsas y denuncias de los dirigentes judíos saduceos y fariseos; y es sepultado antes de la puesta de sol que daba comienzo al jueves 15, primer Gran Sabbath de La Fiesta de los Ázimos. De manera que si el día 14, muy poco antes de la puesta de sol fue sepultado; de acuerdo con la forma de contar los días según la biblia, (Levítico 23:32), Jesús estuvo en el sepulcro la noche del jueves 15 y el día 15. La noche del viernes 16 y el día 16. La noche del sábado 17 y el día. Entonces ese sábado 17 cerca de la puesta de sol, Jesús resucita de entre los muertos para convertirse en la Primicia de la resurrección a la vida eterna; y el domingo 18 se presenta como tal ante su ante su Padre. (Juan 20:1 y 17)

De la cita del capítulo 12 del libro de Mateo en los versos:38-40, podemos concluir que nuestro Señor Jesús estuvo tres días y tres noches sepultado; ahí se relata el hecho que un grupo de judíos provenientes del Templo que enfrentan al Señor Jesús diciendo: “…Maestro, deseamos ver de ti señal. Y él respondió, y les dijo: La generación mala y adulterina demanda señal; mas señal no les será dada, sino la señal de Jonás profeta. Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches…”

A contar entonces desde el día de Las Primicias, la palabra de Dios señala: “…Y os habéis de contar desde el siguiente día del sábado, desde el día en que ofrecisteis el Omer de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán: hasta el siguiente día del sábado séptimo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis nuevo presente a Jehová…”

Volvamos ahora al año 2477 en Israel. El 15 de abib del año 2477 pasada la media noche; los israelíes comían el cordero pascual encerrados en sus casas, entretanto el ángel de la muerte hería a los primogénitos de Egipto en las casas que no tenían la señal en sus umbrales. Ahora venía el gran momento de Israel y fue así que el Faraón dobló su brazo e Israel, ahora como masa sin levadura marchaba rumbo a la tierra prometida por Dios. Aquí debemos considerar un punto esencial que no podemos dejar sin explicarlo pues la palabra de Dios nos deja una gran enseñanza aquí, mucha gente que incluso no pertenecía al pueblo y otros tantos que eran de Israel, pero no eran circuncidados, todos fueron considerados por Dios: “…Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron la mar; PERO todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en la mar; Y EN ESA CONDICIÓN, todos comieron la misma vianda espiritual; Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la piedra espiritual que los seguía, y la piedra era Cristo. Mas de muchos de ellos no se agradó Dios, por lo cual, fueron postrados en el desierto. Empero estas cosas fueron figuras de nosotros…”

En el capítulo 19 del libro del Éxodo encontramos a Israel llegando al desierto de Sinaí, 48 días demoró Israel en llegar al monte Sinaí y nuevamente Dios entrega una orden a Moisés y Aarón:  Y Moisés subió a Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás a la casa de Jacob, y denunciarás a los hijos de Israel: Vosotros visteis lo que hice a los Egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí. Ahora pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra. Y vosotros seréis mi reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel. Entonces vino Moisés, y llamó a los ancianos del pueblo, y propuso en presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado. Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho haremos. Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana, y laven sus vestidos. Y estén apercibidos para el día tercero, porque al tercer día Jehová descenderá, a ojos de todo el pueblo, sobre el monte de Sinaí. Y aconteci ó al tercer día cuando vino la mañana, que vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y estremecióse todo el pueblo que estaba en el real. Y Moisés sacó del real al pueblo a recibir a Dios; y pusiéronse a lo bajo del monte. Y todo el monte de Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego: y el humo de él subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremeció en gran manera. Y el sonido de la bocina iba esforzándose en extremo: Moisés hablaba, y Dios le respondía en voz. Y descendió Jehová sobre el monte de Sinaí, sobre la cumbre del monte: y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió… y ahí estuvo Moisés con Dios cuarenta días y cuarenta noches sin comer ni beber agua, para recibir las 613 leyes reveladas por Dios que contenían toda la organización social, jurídica y religiosa que haría de Israel un pueblo singular por sobre todos los pueblos de la tierra.

Un año estuvieron los israelíes acampando en el Monte Sinaí y estructurándose como la nación modelo que Dios presentaría a la humanidad como la Iglesia del desierto. Israel ahora estaba en condiciones de continuar su marcha, el primer testimonio para la humanidad de la existencia de Dios está presente: Israel es la firma de Dios en la tierra y ahí está; prueba de esto es el primer capítulo del libro de números en el versículo segundo cuando Dios habla con Moisés y le ordena el primer censo, pero no se refiere a ellos como la nación de Israel, sino como “La congregación de los hijos de Israel”

Lo que sucedió durante la estadía de Israel en el Monte Sinaí lo podemos leer a partir del capítulo 19 del Éxodo, el libro de Levítico completo hasta Los primeros capítulos de Números. Ahora bien, en el libro de Números a partir del capítulo 10:11-13, tenemos la historia de Israel desde el comienzo del segundo año cuando salieron del monte Sinaí y retomaron la marcha que los llevaría finalmente a la tierra prometida. Once días era el tiempo que les separaba de la meta, la historia que se desarrolló en esos días no fue otra cosa que una muestra de lo que somos los seres humanos. Dios había estado con Israel en el mar, en la nube que los acompañaba, en la llama de fuego, pero ahí estaban ahora llorando por la falta de carne (capítulo11), obviamente la respuesta de Dios no se iba a demorar.  En el siguiente capítulo, María y Aaron juzgan el matrimonio de Moisés, lo que nuevamente iba a despertar la molestia de Dios; los capítulos 13 y 14 hasta el versículo 34; se relata la comisión  de los espías y la negativa de Israel a entrar a la tierra prometida, y el castigo de Dios condenándoles a vagar 40 años en el desierto; la rebelión de Coré, Datan, y Abiram, que provocó una gran mortandad; en el cap. 21 el nuevo reclamo a Moisés y Aaron por la escasez de agua que provocó el desatino del pacífico Moisés, lo que finalmente le impidió entrar a la tierra prometida.

En los capítulos 22 al cap.25 del libro de Números, Israel llega a la tierra de Moab a la orilla del Jordán frente a Jericó.  Balac rey de Moab temeroso del Pueblo de Dios que iba rumbo a la Tierra Prometida, llamó a los ancianos de Madián y concluyeron mandar a buscar al profeta Balaam para que maldijera a Israel, sin embargo, en los tres intentos de maldecir al Pueblo de Dios, Balaam terminó bendiciéndole lo que atrajo sobre sí la ira del rey Balac. Las SS.EE. nos dicen: «Entonces se encendió el furor de Balac contra Balaam, y dando palmadas Balac dijo a Balaam: ¡Yo te he llamado para que maldigas a mis enemigos, y he aquí tú los has colmado de bendiciones estas tres veces! ¡Ahora lárgate a tu lugar! Yo dije que te llenaría de honores, pero he aquí Jehová te ha privado de honores.» (Números 24:10-14) En este momento, Balaam concibió un plan para recuperar el favor de Balac, una manera en que Israel cayera delante de Dios. La palabra de Dios, se refiere a esta actitud perversa en el libro de Apocalipsis denunciando que: “… Balaam enseñó a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificados a los ídolos, y a cometer fornicación…” (Apocalipsis 2:14) Entonces Balaam «atrapo» a los hijos de Israel; sugiriendo a Balac la manera en que la nación del Pacto pecaría contra Dios, según el propio testimonio de nuestro Señor Jesucristo.

Luego de esto vino el llamado de Dios a Moisés para revelarle su destino final:”Y subió Moisés de los campos de Moab al monte de Nebo, a la cumbre de Pisga, que está enfrente de Jericó: y mostróle Jehová toda la tierra de Galaad hasta Dan, Y a todo Neptalí, y la tierra de Ephraim y de Manasés, toda la tierra de Judá hasta la mar postrera; Y la parte meridional, y la campiña, la vega de Jericó, ciudad de las palmas, hasta Zoar. Y díjole Jehová: Esta es la tierra que juré a Abraham, a Isaac, y a Jacob, diciendo: A tu simiente la daré. Hétela hecho ver con tus ojos, mas no pasarás allá. Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra de Moab, conforme al dicho de Jehová…”.

La bendición a las tribus de Israel al parecer fue el último acto oficial de uno de los más grande hombres de la nación; queda pendiente para  la próxima entrega, analizar las últimas citaciones del Reglamento del Culto de Dios que nos permitirán vislumbrar los acontecimientos del tiempo del fin reflejado en cada uno de estos maravillosos eventos del Calendario Bíblico.

 

 

 

 

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