ALPHA Y OMEGA

 Juan el Teólogo, inspirado por el Espíritu Santo, escribe lo que le fuera revelado por el Hijo de Dios estando preso en la isla de Patmos con las siguientes palabras: «YO SOY ALPHA Y OMEGA, PRINCIPIO Y FIN, QUE ES, QUE ERA Y QUE HA DE VENIR…» (Apocalipsis 1: 8 Y 11)

 Entre otras muchas escrituras al respecto, estas dos últimas citas nos muestran que el Señor Jesús poseía esta cualidad que SOLO ES PROPIA DEL GENERO DIOS, esto es, LA VIDA ETERNA.

¿Prueba la Palabra de Dios que el Señor Jesús tenga vida en sí mismo? JESÚS lo testificó cuando dijo: «Yo soy el camino la verdad y LA VIDA…» (Juan.14: 6) El Apóstol Juan dejó para nosotros el siguiente testimonio:

 «… Vendrá hora y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios: y LOS QUE OYEREN VIVIRÁN; porque COMO EL PADRE TIENE VIDA EN SÍ MISMO, ASÍ DIO TAMBIÉN AL HIJO QUE TUVIESE VIDA EN SÍ MISMO (Juan. 5:2

Tenemos entonces que las cuatro últimas citas leídas establecen, con toda claridad, que JESÚS ES DIOS, pues como lo demuestran las escrituras, Él posee las dos grandes cualidades que sólo en el Género Dios se dan y éstas son: HABER EXISTIDO POR SIEMPRE Y TENER VIDA INHERENTE.

Algunos enseñadores sostienen que la cita del Apóstol en Colosenses cap.1-15 prueba que Jesús es un ser creado, pues se le denomina el PRIMOGÉNITO de toda criatura. De acuerdo a un análisis semántico, si primogénito «es quién abre la matriz» Jesús lo fue sobre todos sus hermanos carnales; indudablemente, Él fue el primogénito de su familia carnal, pero cuando el Apóstol Pablo habla de su primogenitura, en la  carta a los Colosenses, lo está haciendo respecto a la familia espiritual. Por esto afirma que Jesús es el primogénito de todos nosotros. ¿De qué manera es el Señor Jesús el primogénito si antes que él hubo tantos fieles? La respuesta la da el propio Apóstol Pablo. Aclaremos antes que, en este capítulo, a partir del versículo 12, se está hablando del llamado a los gentiles, específicamente a la Iglesia de Colosas en este caso, el versículo 15 dice que Jesús es el PRIMOGÉNITO y el versículo 18 aclara que, en ese sentido, Él es PRIMOGÉNITO:

  • JESÚS ES EL PRIMOGÉNITO DE LOS MUERTOS, PORQUE ES EL PRIMER JUSTO QUE MUERE POR LA CAUSA Y RESUCITA PARA VIDA ETERNA. POR ESTA RAZÓN SE DICE QUE ES PRIMOGÉNITO.
  • ÉL ES LA CABEZA DE ESTE CUERPO QUE ES LA IGLESIA  
  • ÉL ES EL PRINCIPIO, PUES TODO PARTE DE ÉL

Otro antecedente importante que nos entrega la Palabra de Dios respecto a la sempiterna existencia de nuestro Señor Jesús fue revelado al profeta Miqueas, contemporáneo de Oseas e Isaías, que brevemente en su profecía revela el lugar de nacimiento: » Mas tú Betelehem Ephrata pequeña para ser en los millares de Judá, de ti saldrá el que será Señor de Israel, Y SUS SALIDAS SON DESDE EL PRINCIPIO; DESDE LOS DÍAS DE LA ETERNIDAD (Miqueas. 5:2)    Otros antecedentes al respecto, se señalan textualmente en muchos pasajes de la Biblia, como por ejemplo: «…Él (Nuestro Señor Jesús) es antes de todas las cosas y por Él todas las cosas subsiste(Colosenses 1:16-17) Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que es hecho fue hecho (Juan 1:3) Porque por Él fueron criadas todas las cosas que están en los cielos y que están en la tierra, visibles e invisibles; sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado POR Él y PARA Él…»  Al revisar cada uno de estos pasajes dentro de su contexto, nos daremos cuenta cuál es la enseñanza de las SS.EE respecto a nuestro Señor Jesucristo y su injerencia en la obra de la creación; esto es, ser el ejecutor de la creación diseñada por el PADRE.

EL HIJO DE DIOS: EL VERBO

Leamos con detención los primeros versículos del comienzo de la carta de Pablo a Los Hebreos: «…Dios (el Padre) habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas. En estos días nos ha hablado por el HIJO, al cual constituyó heredero de todo, POR EL CUAL ASIMISMO HIZO EL

UNIVERSO…». La importancia del libro citado es que allí el Apóstol Pablo plantea a los judíos convertidos la revelación del conocimiento respecto a QUE, Y QUIEN era el Señor Jesús, por la gran presión que había sobre ellos de parte de quienes no aceptaban su ministerio y esencia divinos y les estaban impugnando a volver a las formas del Primer Pacto con: la circuncisión, el sacerdocio y los sacrificios.

En los versos que transcribimos (Hebreos: 1) textualmente, el Apóstol nos enseña cómo es el orden desde el principio en cuanto a la relación entre el Padre y el Hijo. A través del relato nos damos cuenta que en aquel entonces, Dios el Padre, el Supremo Creador, por intermedio del VERBO que también ES DIOS (Juan 1:1,2 Y 14), ejecuta la obra de la creación.  Es interesante continuar analizando este capítulo, pues trata otros aspectos de la divinidad de nuestro Señor Jesucristo. El versículo 3, por ejemplo, nos dice que el HIJO es el resplandor de LA GLORIA DEL PADRE, ES LA MISMA IMAGEN DE SU SUSTANCIA. No podemos suponer que la luz del sol no tenga relación con el astro que la origina, si existe el resplandor del sol existe el sol; si existe el sol existe su resplandor, porque comparten la misma esencia. Del mismo modo Pablo describe al VERBO como el resplandor de la gloria del PADRE CELESTIAL e introduce un nuevo principio declarando que el HIJO es la figura (IMAGEN) de su propia esencia (SUSUSTANCIA), pues como el propio HIJO lo declara, “…YO Y MI PADRE UNA COSA SOMOS…” (Juan 10:30) ¿Qué cosa son? ELLOS SON LA DIVINIDAD.

Veamos cómo lo plantea el Apóstol en HEBREOS 1 valiéndose de la exhortación de varias citas de las escrituras hebreas. Hablando el PADRE dice: «…MI HIJO ERES TU, hoy yo te he engendrado…», y otra vez EL PADRE DICE: «…Yo seré a Él Padre y Él me será a mí Hijo…».

El Apóstol Pablo continúa repitiendo los dichos de DIOS EL PADRE, aludiendo a varias citas bíblicas: «Y cuando introduce al Primogénito en la tierra, EL PADRE DICE: Adórenle todos los ángeles de Dios».  Continúa hablando EL PADRE respecto de los ángeles y dice: «…El que hace a sus ángeles espíritus y a sus ministros llamas de fuego…». Continuando con la lectura, aparece ahora la gran afirmación que hace textualmente el apóstol, relatando lo que DIOS, EL PADRE, dijo tocante al HIJO. Leamos el versículo 8: «…Mas al HIJO dijo (el Padre): TU TRONO OH DIOS, POR EL SIGLO DEL SIGLO. VARA DE EQUIDAD LA VARA DE TU REINO...».

Esto es absolutamente categórico, el apóstol afirma que el PADRE dio AL HIJO, el título de DIOS, de modo que en esto no hay mayores contradicciones y, para esclarecer más aún que la alusión se refiere al Señor Jesús, habla del TRONO y de la VARA que son elementos del REINADO del Señor en la tierra y no del Reinado del Padre en la Jerusalén Celestial.

¿QUÉ Y QUIÉN ES JEHOVÁ EN LAS SS.EE? – JEHOVÁ es una forma lingüística convencional para interpretar fonéticamente el tetragrámaton: Y-H-W-H que encierran el nombre de Dios revelado a Moisés. Como lo dijimos anteriormente, en virtud de la superstición hebrea de negarse a nombrar a Dios y porque en el idioma hebreo las vocales no se escribían, la pronunciación original del nombre divino se perdió en el tiempo. De modo que, de acuerdo a la tradición y por no tener elementos bíblicos que se contrapongan al principio, JEHOVÁ es admitido universalmente como el nombre para la Divinidad.

En atención a esta conclusión en acuerdo con la revelación de las SS.EE, debemos aceptar que: DIOS ES UNA FORMA DE VIDA QUE EXISTE POR SIEMPRE, QUE TIENE EL PODER DE LA EXISTENCIA EN FORMA INHERENTE (en sí mismo) y QUE POR ESTA CONDICIÓN SE MANIFESTÓ A LA HUMANIDAD, BAJO EL NOMBRE DE JEHOVÁ. Tras esta aseveración conozcamos ahora a JEHOVÁ EN EL ANTIGUO TESTAMENTO; no a través de conclusiones particulares sino, a través de algunas situaciones y citas en las propias Escrituras. En el libro de Génesis cap.32, verso 30 se dice: «… llamó Jacob el nombre de aquel lugar Peniel; por que VIO A DIOS CARA A CARA...». Al tenor de la lectura no hay lugar a equivocarse, éstas es una de muchas otras citas que prueban que DIOS fue visto y oído por los patriarcas en el Antiguo Testamento; sin embargo, tampoco hay forma de equivocarse cuando leemos la cita de Juan cap. 5, verso 37 donde aparece hablando nuestro propio Señor Jesucristo contestando a los fariseos que lo acosaban, negando la posibilidad que alguien haya visto a Dios, el Padre de la siguiente manera: «…Y el que me envió, EL PADRE, Él ha dado testimonio de mí,  «NUNCA HABÉIS OÍDO SU VOZ, NI HABÉIS VISTO SU PARECER…».

De hecho, estas dos escrituras aparentemente contrapuestas merecen una aclaratoria. Si pensamos que las escrituras se contradicen, nuestra fe sería vana y sin sustento, pues la base que la sostiene se contradice. Siendo DIOS el Autor intelectual de las SS.EE., es absolutamente imposible que éstas se contradigan. ¿Cuál es entonces la respuesta a este cuestionamiento? Al leer en su contexto las escrituras neotestamentarias encontramos que nos dicen, categóricamente que «… NADIE HA VISTO A DIOS, NI NADIE HA OÍDO SU VOZ…» y también nos daremos cuenta que en cada ocasión en que aparecen, ellas se refieren a DIOS EL PADRE, y no es que al hombre le esté vedado eternamente no conocer al Padre; también está determinado en la Palabra de Dios, el momento en que le conoceremos. La escritura que responde a nuestra esperanza de verle algún día nos dice lo siguiente: «…Que guardes el mandamiento sin mácula ni represión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo; la cual A SU TIEMPO NOS MOSTRARA, el Bienaventurado y Todo Poderoso Rey de Reyes, y Señor de Señores; quien solo tiene inmortalidad; que habita en LUZ INACCESIBLE; a quien NINGUNO DE LOS HOMBRES HA VISTO, NI PUEDE VER…» (1°  Timoteo 6:14-16) Como podemos advertir, está determinado en las SS.EE. cuando el hombre conocerá a DIOS EL PADRE. El texto citado es claro: EL padre HABITA AHORA EN LUZ, fuera del alcance humanos en su condición de pecado; pero luego, la venida de nuestro Señor, “A SU TIEMPO”, después del milenio, indudablemente, nos permitirá conocerle, si somos fieles.

¿Qué tenemos entonces respecto a este último punto? La Palabra de Dios afirma con toda claridad que: AL PADRE, NADIE LE HA VISTO JAMÁS, NI NADIE HA OÍDO SU VOZ, aun cuando se comunicó con la humanidad. Las Escrituras dicen que LO HIZO A TRAVÉS DE LOS PROFETAS Y DE SU HIJO JESUCRISTO (Hebreos 1:1-2) Si las Escrituras señalan que hubo algunos que hablaron y vieron a Dios ¿A quién vieron y con quién hablaron? Indudablemente con aquel que desde el principio tenía la misión de ser el PORTAVOZ del Padre y darlo a conocer a la humanidad (Juan 1:18, 1° Corintios 10:1-4) Éste, de acuerdo con las Escrituras es EL VERBO y para que ellas no se contradigan, debemos aceptar lo que a la luz de la Palabra es obvio: JEHOVÁ, EL DIOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO, NO ES El PADRE.

Partiendo desde los comienzos de la creación del Universo, las pruebas bíblicas se suceden una tras otra para aclarar una verdad que el mundo religioso no puede todavía entender.  Analicemos este problema en  la lectura de Éxodo 17:5 y 6 donde aparece Dios en una historia conocida por todos.

» … Y JEHOVÁ dijo a Moisés: pasa delante del pueblo y toma contigo a los ancianos de Israel y toma también en tu mano la vara con que heriste el río y ve.  He aquí yo estoy delante de ti allí en la Peña en Horeb… «.  Confrontemos luego este pasaje con la carta del apóstol Pablo en 1° de Corintios 10:1-4, dice: «…Porque no quiero hermanos que ignoréis, que nuestros padres, todos estuvieron bajo la nube y todos pasaron la mar. Y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar; todos comieron de la misma vianda espiritual; y todos bebieron de la misma bebida espiritual; porque bebían de la Piedra espiritual que los seguía; y LA PIEDRA ERA CRISTO...».

¿Cómo queda entonces la historia? : JEHOVÁ HABÍA DICHO A MOISÉS QUE ÉL ESTARÍA EN LA PIEDRA y el apóstol Pablo dice que LA PIEDRA ERA CRISTO.

Otra Escritura, respecto a Jehová en la profecía de Isaías en el capítulo 40:1-3 «… Voz que clama en el desierto, barred el camino a JEHOVÁ; enderezad calzadas en la soledad a NUESTRO DIOS…». En el cap.1: 22-23 del libro de Juan, se le pregunta a Juan el Bautista quién es él, a lo que responde citando la misma escritura del profeta Isaías: «…YO SOY LA VOZ QUE CLAMA EN EL DESIERTO…». Más adelante, en el verso 27, refiriéndose a Jesús, dice: «…éste es el que HA DE VENIR TRAS MÍ, el cual ERA ANTES QUE YO…». Aquí se establece claramente que JUAN BAUTISTA ERA LA VOZ DEL DESIERTO, entonces es propio pensar que quien venía tras él, ERA JEHOVA, y ya nos podemos dar cuenta que tras Juan Bautista vino Jesús, entonces es claro: JEHOVÁ EL DIOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO ERA EL MISMO SER QUE MÁS TARDE SE ENCARNARIA PARA QUE NOSOTROS LE CONOCIERAMOS COMO EL HIJO DE DIOS.

“YO SOY”, EN LAS ESCRITURAS GRIEGAS.

 

La cita que dejamos pendiente en el análisis del pasaje de Éxodo 3:14, cuando a la pregunta de Moisés, la respuesta fue: “… YO SOY EL QUE SOY”. Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me ha enviado a vosotros…». Es notorio como el Espíritu Santo inspiró la forma de destacar la identidad de Dios al poner esta palabra como está graficada en nuestras Biblias. «YO SOY« después de la cita del Éxodo, aparece sólo una vez más con esta característica, esto es, en el relato está en Juan cap.18: 4-5, cuando en la noche de la Pascua vinieron a apresar a nuestro Señor Jesús: “… y díjoles ¿a quién buscáis?; respondiéronle, a Jesús de Nazaret. Díceles Jesús » YO SOY». Y como les dijo “YO SOY”, volvieron atrás Y CAYERON A TIERRA...” En la primera ocasión y a través de Moisés, el pueblo cautivo y en aflicción preguntaba y DIOS respondía; «…YO SOY EL QUE SOY…». Moisés, el interlocutor preparado por Dios para la ocasión, resistió en pie el poder de tal declaración. Siglos más tarde la nación llena de soberbia en el ocaso de sus días, por medio de Pontífices y fariseos preguntaba y EL VERBO hecho carne respondía «YO SOY« con la fórmula de la gran revelación y los que le buscaban volvieron atrás Y CAYERON EN TIERRA, pues estaban ante el poder del GRAN “YO SOY” del Antiguo Testamento. Luego dice el relato bíblico: “… ¿a quién buscáis?, pregunta JESÚS. Y ellos dijeron a Jesús de Nazaret. Responde Jesús entonces: «…yo soy…». Aquí se cumple el dicho del apóstol Pablo. “… Siendo en forma de Dios no tuvo por usurpación usufructuar de sus poderes; y hallado en esta condición de hombre, SE ENTREGÓ…”  Esta vez sus opresores no cayeron de espaldas, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz (Filipenses 2:5-7) para que se cumpliera el designio del nombre que llevaba en esta nueva dispensación.

En los momentos del relato de Juan, el Hijo de Dios, ya no era EL VERBO, ahora era JESÚS, esto significa EL SALVADOR y, para que pudiera salvar la humanidad de su pecado era menester el derramamiento de su preciosa sangre pues, de acuerdo a la Ley: “…SIN DERRAMAMIENTO DE SANGRE NO SE HACE REMISIÓN DE PECADOS…” (Hebreos 9:20-22)

Entre los aportes al esclarecimiento de la verdad, hemos hablado de la importancia de la lingüística, a este respecto podemos acotar que la forma hebrea del nombre JESÚS significa JEHOVÁ SALVA, situación que por cierto no es una mera casualidad.

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Hay aún un aspecto de esta doctrina que debemos aclarar. De acuerdo a la revelación de la palabra divina, JEHOVÁ es el nombre de Dios aceptado en los hispano parlante y como las SS.EE. nos han mostrado que COMO EL PADRE ES DIOS, SU HIJO TAMBIÉN ES DIOS, es natural que el NOMBRE REVELADO sea usado para ambos en el relato bíblico, pues ambos son DIOS. Esto es lo que vamos a comprobar mediante otras citas de las Escrituras.

El primer relato que vamos a usar está en Éxodo cap. 33:17 al cap. 34:9 que nos declara la siguiente historia: Moisés conversando con JEHOVÁ le pide ver su gloria «… y respondió JEHOVÁ: Yo haré pasar todo mi bien delante de ti y PROCLAMARÉ EL NOMBRE DE JEHOVÁ…” Esto es lo que dice claramente la Biblia. JEHOVÁ, que estaba con Moisés, iba a PROCLAMAR EL NOMBRE DE JEHOVÁ delante de MOISÉS. El Diccionario Enciclopédico Universal Océano da tres definiciones para la palabra proclamar:

  1. A) PUBLICAR EN ALTA VOZ ALGO QUE DEBE HACERSE NOTORIO   
  2. B) DECLARAR SOLEMNEMENTE EL PRINCIPIO O INAUGURACIÓN DE UN REINADO.
  3. C) ACLAMAR Y DAR VOCES EN HONOR DE ALGO O ALGUIEN.

 

Esto por cierto requiere de alguna explicación: El relato antes mencionado debió ocurrir en el cuarto mes de la salida de los hijos de Israel del territorio de Egipto. Para ese entonces, los israelitas ya conocían EL NOMBRE DE  DIOS, lo que elimina la posibilidad  que cuando las escrituras dicen que: JEHOVÁ IBA A PROCLAMAR EL NOMBRE DE JEHOVÁ, pueda tratarse del momento en que Dios se revela a Israel, de modo que la única explicación que cabe aquí es que JEHOVÁ DIOS EL HIJO iba a proclamar delante de Moisés el nombre de JEHOVÁ DIOS EL PADRE, que era la fuente de su poder; esto era lo que quería conocer Moisés. La descripción de este momento que hace Moisés en el cap.34: 5-9, corrobora esta afirmación: «…Y JEHOVÁ descendió en la nube y estuvo allí con Moisés, PROCLAMANDO EL NOMBRE DE JEHOVÁ. Y pasando JEHOVÁ por delante de Moisés PROCLAMÓ (Aclamó dando voces en honor a Jehová): JEHOVÁ, JEHOVÁ, FUERTE MISERICORDIOSO Y PIADOSO; TARDO PARA LA IRA Y GRANDE EN BENIGNIDAD Y BONDAD,».  En algunos momentos pareciera que es Moisés quien pronuncia estas palabras, pero en Números 14:17, Moisés le dice a JEHOVÁ: «…Yo te ruego que sea magnificada la fortaleza del Señor, COMO LO HABLASTE DICIENDO: Jehová, Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia…». Esta cita da testimonio que los versos que están escritos en Éxodo 34:6 fueron dichos por JEHOVÁ DIOS EL HIJO, proclamando delante de Moisés el nombre, y por ende la existencia de JEHOVÁ DIOS EL PADRE.

Otra prueba que el nombre divino aparece en las Escrituras tanto en EL PADRE como en EL HIJO, la encontramos en 1° de Samuel 3:21: «…porque JEHOVÁ se manifestó a Samuel en Silo CON PALABRA DE JEHOVÁ…». La Palabra de Dios es clara, EL VERBO era quien se manifestaba, no por propia voluntad, sino para trasmitir el pensamiento del PADRE como Él mismo lo dijo: «… Las palabras que yo hablo no las hablo de mí mismo. Mas el Padre que está en mí, Él hace la obra…» (Juan 14:24).

Nota. – No se pierda los tres siguientes estudios de esta la más importante doctrina de las Sagradas Escrituras.

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