DIOS Y LA HUMANIDAD

Toda la humanidad acepta voluntaria   o involuntariamente la existencia de un Ser Superior; aún los autodenominados ateos, pues, con el hecho de negar a Dios, reconocen tácitamente su existencia, pues lo que no existe no se puede negar; de modo que renegar de Él, cada vez que se encuentran con la huella de su presencia, debe ser para nosotros otra forma de corroborar nuestra fe en su sempiterna existencia.

El apóstol Pablo dice que el conocimiento que se tiene de Dios se debe a que Él lo ha manifestado a la sociedad; y que la actitud del hombre de querer desentenderse de su existencia o trocar su gloria incorruptible en deidades corruptibles ha concluido en el caos que nos toca presenciar en estos días (Romanos 1:19-20)

Las SS.EE. nos enseñan, que de un linaje Dios hizo todo el género humano (Hechos.17:26).  Al concluir que todas las familias de la tierra descendemos de los primeros padres Adán y Eva, aceptamos que el género humano tuvo una concepción clara de QUIEN, QUE y COMO es Dios desde el principio; pues ellos fueron lógicamente, los primeros en conocerle; del mismo modo, la generación que precedió a Noé. Sin embargo, ¿qué tenemos hoy día?, Un total, absoluto y desconcertante desconocimiento respecto a Dios. Ya en el principio del primer siglo de esta era los filósofos epicúreos tildaban a Pablo de charlatán, cuando les hablaba de la divinidad de Nuestro Señor Jesús, Hechos17:18.

Desde el momento de la creación del género humano; el conocimiento de la existencia de Dios es inherente a su condición. Sin embargo, la humanidad hoy está extraviada de esta revelación. Tenemos, por ejemplo, China, que tiene en la actualidad, la población más numerosa del planeta. En su gran mayoría, sus habitantes no conocen la existencia de nuestro Dios. En los anales de su historia no se nos cuenta cómo y cuándo ellos dejaron el conocimiento verdadero y convergieron al culto a los muertos primero, luego al confusionismo, al taoísmo

después, enseguida al budismo para concluir su decadencia en la negación absoluta de Dios.

Siempre en atención al número de su población, la segunda nación del mundo más poblada es India, con más de mil millones de habitantes. Siendo un país de Asia, cuna de la revelación divina, al igual que China, a esta altura de los siglos ignora todo lo relativo a Que‚ Quién‚ y Cómo es  El Dios Verdadero. Allí, en medio de la confusión religiosa, imperan el budismo y el hinduismo.

Entre tanto, Europa oriental bárbara y pagana, después de dejar el conocimiento de la Verdad, vivió una era en el catolicismo antes de converger al materialismo dialéctico, filosofía propuesta como forma de vida para reemplazar el conocimiento de la existencia de un Ser Superior. Demás esta mencionar como los siglos que vieron apartarse a estos pueblos de Dios, ellos mismos fueron testigos de la cruenta cosecha que trajo como resultado la siembra anatema. El más prominente de los ejemplos es la caída del soberbio coloso socialista (URSS), más tarde, reducido a su más mínima expresión y desangrándose en una guerra fratricida.                                                                                                          ¿Qué pasa entretanto en el creyente mundo occidental? Los hechos como resultado final, no difieren mayormente, la anatemia oriental, fue reemplazada, por la apostasía occidental y la confusión espiritual, imperante en esta región del mundo no ha traído mejores resultados aquí que allá.

En occidente tampoco hay mayor claridad respecto a QUE, QUIEN y COMO es Dios y, aunque se acepta la existencia de un Ser Superior y las SS.EE. como su revelación inspirada, el hecho de desconocer voluntaria o involuntariamente la revelación más importante para el género humano, como lo es la doctrina respecto a la Divinidad Suprema, QUE ES, y COMO SE ADORA; Los resultados no se hacen esperar y los mismos flagelos que estrangulan la paz de las regiones del oriente se ciernen sobre los que «creen» en El Dios Verdadero. No podía ser de otro modo, “…pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como tal ni le dieron gracias, sino se dejaron guiar por la vanidad de sus pensamientos y su corazón y sus sentidos fueron entenebrecido para hacer lo que no conviene…”

 

EL PLAN DE SATANÁS EN   MARCHA.

Toda la confusión existente respecto a Dios; tiene que ver con la obra de Satanás; él ha logrado engañar a todas las naciones del mundo. De este modo tenemos al gran universo creyente equivocado respecto al conocimiento sobre «QUE, COMO ES DIOS, y COMO SE DEBE ADORAR». La consecuencia de esto, es el «cristianismo moderno» prácticamente dividido en sí mismo y marchando en forma diametralmente opuesto a la voluntad del Creador. Existe una gran parte de este conglomerado que cree en la doctrina de la trinidad, es decir, el Padre es Dios, el Hijo es Dios y el Espíritu Santo es Dios. Esta concepción religiosa encuentra sus raíces en la antigua cultura babilónica, traspasada a la era cristiana a través de los escritos filosóficos de Platón (Siglo IV antes de la Era Cristiana); y que pasa a ser parte del dogma católico, a fines del siglo IV DC. cómo se confirma en el documento que se denomina El Credo de Atanasio.

Luego de desarrollarse esta creencia gradualmente a lo largo de siglos, surgieron paralelamente otras corrientes de pensamientos al respecto como el Arrianismo, doctrina que consistía en creer que el Señor Jesús, aun estando por sobre la obra de la creación, no era un ser divino; siendo hijo de Dios, no era Dios. Es importante mencionar este hecho en atención al peligroso resurgimiento de esta idea en estos últimos tiempos ya que marca, sin lugar a dudas, una nueva etapa en el plan de Satanás en su propósito de destruir la verdad de Dios; esto es, implantar en la sociedad el Espíritu del Anticristo. Corresponde, naturalmente, hacer la salvedad del pueblo de Israel que sin creer en el Señor Jesús y su divinidad, no puede ser considerado dentro de este sistema puesto que su actitud, como bien lo dice su Palabra, se debe al endurecimiento acontecido en ellos a causa de la “venda que fue impuesta por Dios para que no vean”; entre tanto se constituye la Iglesia del Nuevo Pacto en el  mundo gentil; en beneficio de la oportunidad de salvación para el resto de la humanidad (Romanos 11:7-8) Los siglos que precedieron a la implantación del dogma trinitario en el seno de la iglesia católica fueron, para ésta, una constante de desarrollo y fortalecimiento; tal como fue dicho por los profetas de Dios. Todo esto, pese a que el comienzo del siglo XVI  trajo consigo el nacimiento del protestantismo con la reforma de Martín Lutero, que aun planteando una profunda crítica al catolicismo, en cuanto a aclarar el gran tema doctrinal que nos preocupa y otros no menos importantes, no aportó absolutamente nada nuevo, pues la nueva iglesia protestante (Iglesias Evangélicas en la actualidad) siguió con la doctrina de la trinidad hasta el día de hoy; abrigando en su seno grupos menores que han llegado a proponer la existencia de Jesús como el mismo Padre en el principio, para luego  convertirse en el Hijo y, más tarde, después de su muerte, volver a tomar su lugar como el Padre nuevamente; ENTRE OTRAS afirmaciones equívocas. Esta realidad lamentablemente no ha sido suficiente para que el «cristianismo» se dé cuenta que en medio de tanta confusión no puede imperar el Espíritu Santo de Dios.

LA IMPORTANCIA DE CONOCER ESTE TEMA.

Tal vez la humildad reverente y temerosa de cualquier creyente común le haga preguntar ¿Es tan importante saber Qué, ¿Quién y Cómo es Dios? Veámoslo en forma pragmática y a través de las SS.EE. ¿Le repugna la sodomía, le aterra la maldad como método de subsistencia, le afecta la inmoralidad y la falta de afecto que se detecta en la sociedad actual? Todo esto sucede porque el mundo no tiene en su conocimiento la real dimensión de lo que significa Dios. Esto es lo que aseguran las SS.EE. (Romanos. 1:28-32)Es importante en grado sumo saber realmente QUE adoramos, y A QUIEN adoramos. Si somos parte de la Iglesia Verdadera, de acuerdo a su palabra, tenemos la responsabilidad de notificar al mundo la Verdad de su

conocimiento (Efesios. 3:10) La crítica del Señor Jesús a la mujer samaritana fue que su pueblo adorara lo que NO SABIA (Juan. 4:22) nosotros debemos saber «Qué» adoramos. En las SS.EE, felizmente, está resuelta toda la verdad al respecto, pero no todos los lectores de la Biblia están en el nivel de poder entender lo que leen seg´8n lo revelado al profeta en el libro de Daniel, cap.12:10: Y dijo: Anda, Daniel, que estas palabras están cerradas y selladas hasta el tiempo del cumplimiento. Muchos serán limpios, y emblanquecidos, y purificados; mas los impíos obrarán impíamente, y ninguno de los impíos entenderá, pero entenderán los entendidos. Las mismas Escrituras a través  del Apóstol Pablo, enseña, que el hombre sin el Espíritu de Dios, no puede entender sus principios: “…Porque el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente…” (1ª  Corintios. 2:14), de modo que nuestro esfuerzo personal por la consagración, un carácter dócil para obedecer a la Palabra de Dios y la dedicación al estudio nos permitirán el acceso a la verdad.

DOS CONSIDERACIONES PARA TENER EN CUENTA.

¿Qué dicen las escrituras respecto a Dios? Hay dos factores importantes que debemos tener presentes para poder entender mejor esta doctrina, estos son: El asunto lingüístico partiendo de la base que las SS.EE. fueron escritas en hebreo y griego; y las instancias de tiempo del momento de la revelación.   Respecto a este último punto y su injerencia en la comprensión de las SS.EE., es notorio el caso particular del libro del Génesis, pues, la extemporaneidad de  su contenido y el uso de los términos: “Dios”, “Jehová” y “Jehová-Dios”, para aludir a la Suprema Divinidad, han dado lugar a especulaciones por parte del mundo científico, confusión en algunos creyentes e indiferencia en otros, todo lo cual concluye en menoscabo de la Verdad en la mente del creyente. ¿En qué radica la dificultad? Al leer el libro del Génesis, el primero de los cinco libros escritos por Moisés‚ -inspirado por el Espíritu Santo- nos daremos cuenta que en los 34 versículos iniciales, para identificar al Supremo-Creador, se usa la palabra DIOS (ELOHIM, en hebreo) A partir del versículo 4, del segundo capítulo y en los siguientes 44 versículos se le denomina Jehová-Dios (YHWH-ELOHIM) y desde el capítulo 3:23, aparece como Jehová (YHWH)

A mediados del siglo XVIII, Jean Astruc, en un libro titulado «Conjeturas sobre las Memorias del Génesis» afirma que el uso de los términos “Elohim” y “Jehová” debe señalarnos con claridad que hay dos fuentes de información, y que el relato del Génesis, es el resultado del trabajo de dos escritores diferentes. Posteriormente, el racionalista alemán Eichhorn fue el encargado de introducir esta idea y propagar la importancia de la crítica científica (ALTA CRITICA) a las Escrituras, a partir del PENSAMIENTO RACIONALISTA. Tal filosofía sostiene que es verdad todo lo que es comprobable a la razón, absolutamente libre de subjetividades, la FE por supuesto, para los racionalistas, es un asunto subjetivo. A este mismo profesor Eichhorn le correspondería más tarde el triste honor bajo el alero de su creación: LA ALTA CRITICA, emprender la negación sistemática de la unidad literaria (Hecho por un solo escritor) y la inspiración divina del libro del Génesis; éste fue el primer eslabón de una larga cadena que ha atravesado siglos, fronteras y culturas intentando vanamente desvirtuar la Verdad de Dios.

Sin embargo, aunque no se ha logrado apagar la luz de la verdad, no podemos dejar de reconocer que un precioso contingente de nuestra juventud, especialmente universitaria, ha desertado de la fe, encandilada por el encanto de estos devaneos seudo científicos que han renegado del Autor de nuestras vidas.

Es de vital importancia que estemos conscientes que existe una conspiración satánica para negar el conocimiento de la Divinidad y erradicarlo de la mente de la humanidad. Por esto es factor determinante para nuestra salvación entender, con meridiana claridad, cual es la explicación racional respecto a esta doctrina, a la luz de la Palabra de Dios. Toda vez que, aparte del hecho de desconocer la existencia de Dios de una buena parte de la humanidad, existe también la apostasía respecto a la verdadera forma e identidad del género Dios, ampliamente explicitado en las SS.EE. como bien lo explica el apóstol Pablo en una de sus cartas a los Corintios donde dice:  Porque, aunque haya algunos que se llamen dioses, o en el cielo, o en la tierra (como hay muchos dioses y muchos señores), Nosotros empero no tenemos más de un Dios, el Padre, del cual son todas las cosas, y nosotros en él: y un Señor Jesucristo, por el cual son todas las cosas, y nosotros por él. (1Corintios 8:5 y 6)

Otra dificultad que nos plantea la lectura del Libro del Génesis es poder explicar la razón del uso del nombre Jehová tan tempranamente en las Escrituras. Todos sabemos que la Palabra de Dios declara que Moisés es la primera persona que conoce el nombre de Dios (Éxodo.  3:13-15), sin embargo, en citas como el cap.15: 2 del Génesis, aparece el nombre de Jehová en boca de Abraham. Esta situación se utiliza para desacreditar el valor de las SS.EE. haciéndolas parecer contradictorias y para probar que hay más de un escritor en el desarrollo de los cinco primeros libros de la Biblia. Naturalmente, esto no pasa de ser otra maquinación de Satanás en contra de la Palabra de Dios.

Las instancias de tiempo son fundamentales para explicar con claridad esta particularidad del libro del Génesis, ya que casi la totalidad de los escritos sagrados se generaron en virtud de acontecimientos absolutamente interrelacionados con la vivencia cotidiana del Pueblo de Dios. No ocurre esto con el Génesis. La información que nos entrega su contenido es de

hechos acontecidos con mucha antelación al momento de ser ingresados a las SS.EE como revelación divina. Consecuente con esta aseveración, Moisés, el autor material del libro, no pudo de modo alguno ser testigo del relato que estaba entregando; sin embargo, al recibir la orden de escribir (1 Éxodo 34:27), él sabía perfectamente bien QUIEN, Y QUE era Dios y CONOCÍA SU NOMBRE, en contraposición con los personajes de los cuales Él está hablando en este libro. Antes que Él, nadie fue instruido en esta doctrina a pesar de que muchos de sus antepasados vieron a Dios. Esto es claramente establecido por Dios cuando le dice a Moisés: «…Yo aparecí a Abraham, Isaac y Jacob como EL DIOS TODOPODEROSO», mas en mi nombre no me notifiqué‚ a ellos…»

 

Si algún antepasado de Moisés hubiera escrito el Génesis indudablemente que el nombre que habríamos encontrado en el Génesis sería DIOS TODOPODEROSO, porque toda la generación de los fieles, anterior a Moisés, le conoció con ese nombre (Éxodo.6:2-3) Las citas que tratan, específicamente, la doctrina de QUE, y QUIEN ES DIOS, se producen en el Antiguo Testamento en la conversación de Dios con Moisés en el día que le llamó para conducir al Pueblo de Israel a la libertad, mientras que en el Nuevo Testamento en los libros de Juan y Hebreos encontramos la mayor información al respecto.

Antes de entrar a estas citas, es necesario todavía analizar otro detalle importante a considerar. En el principio la revelación del nombre, implicaba develar la esencia individual del nominado. Ejemplos ilustrativos de este principio, lo encontramos desde la creación del hombre. El nombre de Eva fue tal «… porque ella sería la madre de todos los vivientes…» (Génesis. 3:20) Cuando a la primera pareja les nace Set, (sustitución), Adán le puso tal nombre porque Dios había sustituido en él al hijo perdido, pues había muerto Abel y Caín había huido de su lado (Génesis 4:25) Lamech llamó el nombre de su hijo NOE, pues les aliviaría el trabajo y les daría descanso (Génesis 4:25)

El cambio de nombre de Abram o el de Saraí por Sara, tenían una razón de ser: Abram sería, mediante el pacto con Dios, «PADRE DE MUCHEDUMBRES DE GENTE (Abraham) y, SARAI ya no sería más la mujer estéril, sino que, como una PRINCESA (SARA) recién desposada, le daría el hijo, que Abraham tanto deseaba.

Largo es de enumerar los múltiples ejemplos que se constituyen en una constante difícil de no aceptar: «Revelar el nombre en Israel era descubrir su yo individual»; sin embargo, todas las primeras generaciones por casi 2500 años no conocieron el nombre de Dios y no necesitaban saber más para creer, le veían y podían conversar con él‚ su fe no requería de nada más, no había razón para dudar. El transcurso de los siglos y la impiedad de la humanidad iba a lograr que el hombre se desviara del conocimiento verdadero y tuviéramos que preguntarnos, ¿A QUIEN VIERON LOS PRIMEROS PADRES?, ¿LA VOZ DE QUIEN OYERON? Naturalmente Dios no nos iba a dejar en la oscuridad; pero en aquel entonces, nuestros primeros padres no estaban cuestionando nada, Dios era quien les hablaba, se les aparecía y los guiaba. Cuando Él revelara su nombre la humanidad iba a poder distinguir al Dios Verdadero de los dioses falsos.

Lo puntual es recalcar que el elemento de juicio principal que tenemos son las SS.EE; y, al abrir éstas, nos muestran que el primer término para identificar a Dios es Elohim, ¿Qué significa esta palabra que, por cierto, no era el nombre de Dios? Etimológicamente hablando, «Elohim» esta palabra hebrea, un sustantivo colectivo, es decir, un término que, a pesar de no presentar marcas de pluralidad, su significado corresponde a la noción «más de uno», como, por ejemplo: EJERCITO, sustantivo común y colectivo que no indica pluralidad literalmente, pero se sabe que no existe un ejército de un solo individuo, del mismo modo, el término FAMILIA. Elohim tiene, gramaticalmente, estas mismas implicancias y sirve para identificar la Divinidad Suprema. Esta es la palabra hebrea que en el castellano se traduce como Dios; aunque generalmente se usa como un nombre propio, no es el nombre de un ser divino en particular; sino, de acuerdo con la información bíblica  es una forma de vida diferente, como lo veremos  en el próximo capítulo.

El género Dios ha existido desde el principio; el relato bíblico nos señala que en el género Dios existe MAS de una persona. Al leer el primer capítulo de las SS.EE. en el momento la creación del género humano el texto comienza con la siguiente declaración: «… HAGAMOS al hombre a NUESTRA imagen…” La forma verbal «hagamos”, y la frase: “a nuestra imagen», implica la existencia de MAS de un individuo de las mismas características. De otra forma habría dicho «… VOY A HACER» o «HARÉ AL HOMBRE…». Podemos concluir, sin temor a equivocarnos, que la palabra: «DIOS» en castellano, o ELOHIM en hebreo, significan literalmente: LO QUE SE ADORA. Si alguien duda de esto basta el hecho de darse cuenta que en el Antiguo Testamento en hebreo, la palabra ELOHIM, tal como aparece en Génesis 1:1, se emplea mas tarde 240 veces para referirse también a dioses paganos. 

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