El Mes de Abril

La semana santa y la Solemnidad De La Pascua.

El mes de abril, en este año, trae para el mundo cristiano una de sus más grandes solemnidades, como lo es la conmemoración del último día de vida de nuestro Señor Jesucristo en la tierra, hecho que ocurrió cuando Jerusalén estaba bajo el dominio del Imperio Romano gobernado por Tiberio Cesar, siendo procurador de Jerusalén Poncio Pilato; y los judíos se preparaban para celebrar Pesaj.  Como todos sabemos “Pesaj” es una Fiesta judía que tiene que ver con la celebración de la liberación muerte de los primogénitos en Egipto y la posterior liberación del cautiverio de los hijos de Israel. Y quedó instituida como una ordenanza de carácter perpetuo, para los hijos de Dios en el Reglamento de Culto (Levítico 23:4 y 5) a celebrarse sacrificando un cordero escogido el día 14 de Abib entre las dos tardes.

    El escrito del apóstol Juan, el discípulo que más cercanía espiritual tuvo con Jesús, escribe los últimos días del Maestro en el capítulo 11 de sus escritos. Él nos revela que en un momento de su peregrinar, Jesús recibió el llamado de Marta y María avisándole que Lázaro su hermano estaba enfermo, aun así decidió quedarse un par de días más donde estaba, sin embargo, en un momento determinado le  dice a sus discípulos que va a Judea , es decir, estaba fuera de la provincia cuando le advierten sobre la conspiración de los magistrados del templo en su contra, Él les confiesa que Lázaro había muerto; ¿Qué importancia tiene esto?  El relato bíblico nos señalaría luego, en el capítulo 12 que el día 06  antes de la Pascua, Jesús se encuentra con una gran muchedumbre curiosa que acompañaban a las dos mujeres en su duelo al sepulcro de Lázaro, entonces, Marta le advierte que hacía ya cuatro días que su hermano había muerto, cosa que obviamente desde un principio Jesús lo sabía, vale decir, Cristo, el Hijo de Dios, diez día antes de la Pascua fue notificado espiritualmente  que debía dirigirse a Jerusalén, al corral, tal como lo hacían los israelitas al apartar al  cordero que sacrificarían el día 14 del resto del rebaño,  esto significa que estaba cercano el día de la muerte  de Jesús, pues Él era  el cordero que con su sacrificio salvaría a la humanidad de la muerte a la que estaba destinada por su lejanía con la voluntad de Dios.

Cuando han transcurrido más de veinte siglos de la muerte del Señor Jesucristo, de la resurrección y retorno a la diestra de su Padre y el nacimiento de la Iglesia del Nuevo Pacto; este momento tan transcendental para la vida de la humanidad, se ha convertido en una suerte de “fiesta pagana” donde cada iglesia que se dice cristiana en su respectivo país y de acuerdo a sus propios códigos humanos, conmemora en la fecha y forma que estiman conveniente.  Si hacemos un poco de historia, el impío emperador Constantino I y los obispos romanos en el año 325, cambiaron las instrucciones declaradas en la biblia sobre esta solemnidad e instituyeron la “semana santa y la cruz” como símbolo del cristianismo, lo que hoy se ha expandido a todo el mundo occidental: chocolates en forma de huevitos, ramos de hojas de palma para ser bendecidos, cirios, conejos, personas disfrazadas flageladas, otros imitando la crucifixión, etc. Con respecto la fecha en que debe realizarse este acontecimiento, se acomodó finalmente al gusto de los nuevos líderes de la Iglesia: La Solemnidad de la Pascua hoy no se llama Pascua, hoy se llama “semana santa” indiferentemente para católicos como para protestantes, otros la llaman “la Conmemoración”, un poco más cercano a como debiera llamarse, pero al final siempre lejos de lo indica la Palabra de Dios.

¿Cómo entendió el apóstol Pablo la conmemoración de la Pascua en esta era considerando que él era un fariseo, llamado por Dios, y que le fue encomendado enseñar la Verdad al mundo gentil? ¿Qué dejó como enseñanza para el Cristianismo Verdadero?: “… Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: tomad, comed: esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí. Asimismo, tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí, Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga. De manera que, cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor…” 

 (1 Corintios 11:23 al 27)

Entonces ¿Es correcto celebrar la Pascua, si pascua era una celebración judía? La Pascua no es una institución mosaica, es claro que la Pascua, como todo el Reglamento de Culto (Levítico 23), la instituyó nuestro propio Dios y le dio el carácter de mandato perpetuo entendible perfectamente cuando podemos ver en su estructura la simbología explícita que nos muestra la aparición de Jesús muriendo en la cruz por los pecados de la humanidad, un día 14 de Abib, como los corderos que murieron en Egipto para la liberación de la nación cautiva, simbología perfectamente declarada en la expresión de Juan Bautista al verle: ”…He aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo…”  

De manera que hoy celebramos “La solemnidad de la Pascua”  de acuerdo a la Ley de Dios , no ya en conmemoración de la salida de Israel de Egipto, sino como la conmemoración “de la muerte”  de nuestro Señor Jesucristo, que con el derramamiento de su sangre divina, nos rescató de la muerte a la que nos conducíamos,  sin el conocimiento de Dios,  viviendo cada cual de acuerdo a los valores de una sociedad gobernada por Satanás.

Cuando la cristiandad en general anuncia la llegada de la  “Semana Santa” y no la “Pascua”, a pesar de todo el respeto y el aura de solemnidad que se intenta dar a estos días, la Iglesia de Dios debe declarar la verdad, esto no es la Pascua, como lo dijimos en algún pasaje anterior, esta es la conmemoración que surgió del Concilio de Nicea y que celebra la resurrección de Jesús en una fecha y forma impuesta por ellos  y no por las SS.EE.

La conmemoración de la muerte del Señor Jesús, La solemnidad de la Pascua, corresponde al 14 de Abib, de acuerdo a la Palabra de Dios. Las SS.EE. en el libro de Números 10, nos indican que la luna nueva marca el comienzo de los meses, sin embargo, la gran mayoría de las iglesias que han reconocido el Reglamento del Culto (Levítico 23) comienzan  los meses considerando la Luna Creciente, lo que por cierto es un error pues la luna  creciente suele ocurrir entre 16 a 30 horas después que ha sucedido la conjunción entre sol, la luna y la tierra; cuando la luna ha terminado su circunvalación a nuestro planeta y comienza un nuevo recorrido, en un nuevo mes. Este acontecimiento sucedió este año el día 24 de marzo a las 06:28 A.M. en Chile, por lo tanto, este día es para la Iglesia en nuestro país, el 1° de Abib, en consecuencia, la solemnidad de la Pascua corresponderá el día 06 de abril, 13 días después, en nuestro calendario Gregoriano.

Si logramos comprender cómo sucedieron los acontecimientos en ese mes de Abib cuando nuestro Señor fue crucificado, la Iglesia de Dios, finalmente ocupará el lugar que le corresponde delante de Dios, pero es aquí donde de pronto surgen situaciones que dificultan nuestra comprensión de los hechos. Miremos con atención y humildad cómo se registran estos hechos en las Escrituras: La lectura del capítulo 12 de Juan nos presenta a Jesús en casa de sus amigos Lázaro, María y Marta, con Lázaro ya resucitado.

-Antes de seguir con el relato del Apóstol Juan, es importante considerar tres hechos importantes como el que se relata en Levítico 23:32: …sábado de reposo será á vosotros, y afligiréis vuestras almas, comenzando a los nueve del mes en la tarde: de tarde a tarde holgaréis vuestro sábado…”. En los días de nuestro Señor Jesucristo con Judá bajo el dominio romano, se entendía que el día contaba con doce horas, como bien lo aclara nuestro Señor en Juan 11:9, y la noche comprendía 4 vigilias de tres horas cada una. El día comenzaba a la puesta de sol (18 hrs. Aprox.) y desde esta hora a las 21 hrs. era la primera vigilia. Luego de 21 a las 24 hrs. Correspondía la segunda vigilia que marcaba la media noche. De ahí hasta las 03 hrs. se contaba la tercera vigilia, y desde las 03 a la salida del sol, la cuarta vigilia de la noche. De ahí el comienzo del día que se contaba en números cardinales, primera, segunda hora etc. La tercera hora correspondía a las 9 A.M., la sexta el medio día, la hora nona las 15 hrs, etc. Al llegar una nueva puesta de sol para finalizar el día.

-El segundo punto que debemos tener claro, lo encontramos en Mateo capítulo 12:38-40, donde dice: “…Entonces respondiendo algunos de los escribas y de los Fariseos, dijeron: Maestro, deseamos ver de ti señal. Y él respondió, y les dijo: La generación mala y adulterina demanda señal; mas señal no le será dada, sino la señal de Jonás profeta. Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches…”  

Aquí hay algo que hace incomprensible el viernes santo, pues habiendo determinado Dios la estructura de un día (Génesis cap. 1, Levítico 23:32) De acuerdo a esto, si Jesús fue crucificado un día viernes a la hora sexta y murió un día viernes a la hora nona Marcos 15:33 y 34: “…Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. Y a la hora de nona, exclamó Jesús a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani? que, declarado, quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado…? Si miramos con atención este relato y la forma correcta de contar los días bíblicos, nos podemos dar cuenta que cuando Jesús muere, ya la noche del viernes había pasado, entonces si aceptamos que Jesús murió un viernes alcanzó a estar sepultado la noche del Sábado, el día Sábado y nada más, el primer día de la semana ya había resucitado. Mateo 12 señala que el tiempo que Él permanecería en el sepulcro era la prueba perfecta que Él era el Hijo de Dios.

 

Finalmente el último punto lo podemos leer en el capítulo 20:1 de Juan: “…Y el primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aún obscuro, al sepulcro; y vio la piedra quitada del sepulcro…”  Aclarado esto, hagamos ahora un recorrido por el transito de Cristo desde su llegada a Betania, hasta el día en que las personas que siguieron y creyeron en Jesús fueron confirmados por el Espíritu Santo.

DÍA JUEVES 8 del mes de Abib. El libro de Juan cap. 12:11 dice que 6 días antes de la Pascua Jesús llega a Betania, entonces si la Pascua era el 14 de Abib (Lev. 23:4), es lógico que seis días antes sea 8; lo del jueves lo probaremos más adelante.

DÍA VIERNES 9. Jesús cena en casa de Lázaro y María unge sus pies. (Juan 12:2-11)

DÍA SÁBADO 10. Jesús va a Jerusalén. Dos razones poderosas prueban que el día en que Jesús va a Jerusalén es el día 10 y es sábado y no-domingo como afirma la iglesia católica: Primero, si era el Cordero debía entrar en el corral el día 10 (éxodo 12:3) y si era el Hijo de Dios tenía que ir al Templo en el día de reposo (Levítico 23:1-4).  Este día Jesús entra en gloria y majestad a la ciudad, arroja por primera vez a los mercaderes del templo y en la tarde vuelve a Betania (Marcos 11:1-11 y Mateo 21:1-17.

DOMINGO 11. Jesús regresa a Jerusalén por la mañana (Mateo 21:18-19), maldice la higuera saliendo de Betania; y en Jerusalén vuelve a reprender a los mercaderes del Templo y retorna a Betania (Marcos 11:12-19)

LUNES 12.  En la mañana, camino a Jerusalén con sus discípulos, éstos se dan cuenta que la higuera se había secado. En Jerusalén da varias enseñanzas: sobre el tributo, sobre la ofrenda, denuncia a los escribas y fariseos, habla algunas parábolas, da el sermón profético y vuelve a Betania ahora a casa de Simón el leproso (Marcos 14:1-10)

MARTES 13. Los príncipes de los sacerdotes y los escribas conspiran en Jerusalén. Judas pacta con ellos (Lucas 22:1-6), se conciertan preparativos para la Pascua, no indican las Escrituras que haya regresado a Betania.

MIÉRCOLES 14. A la puesta de sol que da comienzo al día, se sienta a comer la última Pascua (Mateo 26:20); en esta ocasión instituye la forma en que se conmemorará   la Pascua en el Nuevo Pacto (1° Corintios 11:23-29 y Mateo 26:26-29). Terminada la Pascua, durante la noche se dirige con sus discípulos al huerto de Getsemaní en el Monte de Las Olivas. En este lugar es apresado y llevado cautivo a la casa del Sumo Sacerdote y juzgado por el Sanedrín. Sus discípulos huyen, Pedro le sigue, pero al final le niega.

Miércoles 14. Por la mañana, Jesús es presentado ante Pilatos (Mateo 27:1-2) Pilatos le envía a Herodes y éste lo devuelve a Pilatos, quien finalmente lo condena (Lucas 23:1-4). Jesús es crucificado como a la hora sexta (12 del día) (Juan 19:1-14).

Miércoles 14. Jesús muere a la hora nona (3 de la tarde), luego de estar tres horas crucificado. Se rompe el velo del Templo y muchos se dan cuenta que ÉL era el verdadero Hijo de Dios.

Miércoles 14. Cerca de la puesta de sol en que termina este día, Jesús es sacado de la cruz para ser sepultado porque ya iba a comenzar el día 15 que es primer día de Ázimos y, por lo tanto, día santo. Naturalmente desde este momento deberemos contar tres días y tres noches.

Veamos: Desde el miércoles 14  al jueves 15, un día y una noche. Desde el jueves 15 al viernes 16, dos días y dos noches. Desde el viernes 16 al sábado 17, tres días y tres noches.

Por lo tanto, y de acuerdo a las Escrituras, Jesús resucitó a la puesta del sol del día sábado semanal a 17 días del mes 1°. Por eso es que el primer día de la semana cuando todavía no amanecía y María Magdalena va a verle, Jesús ya había resucitado (Juan 20:1-18) El hecho que el día domingo 18 Jesús ya no estuviese en el sepulcro, avala la aseveración de que seis días antes de la Pascua fue jueves 8.

Volviendo al relato de la resurrección del Señor Jesús, en el libro de Juan, en el capítulo 20: 17 y 19, María al reconocer al Maestro, se acerca a Él para abrazarlo: entonces Jesús la detiene diciéndole: “… ¡No me toques! Porque aún no he subido a mi Padre, mas ve a mis hermanos y diles: subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios. Y como fue la tarde de aquel día, EL PRIMERO DE LA SEMANA, y estando las puertas cerradas donde los discípulos estaban juntos, por miedo de los judíos; vino Jesús y púsose en medio de ello, y díjoles: ¡Paz a Vosotros…!” 

Nuestro Señor Jesús entonces, como lo señala el capítulo 23:15-21 de Levítico, se presenta delante del Padre el día domingo 18 de Abib del año 4040, en calidad de “Primicia de la Resurrección para Vida Eterna. Luego permaneció 40 días con sus discípulos, y 10 días después de su partida, es decir, el día DOMINGO 7 DEL MES TERCERO, EN EL DÍA DE PENTECOSTÉS, el Espíritu Santo es derramado sobre la Congregación de los 120 en el aposento alto (Hechos cap. 2:1)

   Este es el tercer y último hito cronológico que nos entregan las Escrituras en el Nuevo Testamento. Llegar a esta altura, construyendo la línea de tiempo revelada en la Palabra de Dios, equivale a haber revisado toda la información bíblica que aparece respecto a esta cronología. Nos podemos dar cuenta entonces que el cristianismo, la ciencia y la Palabra de Dios no siempre van de la mano, que estamos inmersos en celebraciones con apariencia de piedad que resultan ser un cúmulo de rituales paganos que poco o nada tienen que ver con el acontecimiento relatado en las SS.EE. y esto amerita una consideración de nuestra parte, sobre todo por lo que significa realmente la verdad para un creyente; pues para un Hijo de Dios, SOLO SU PALABRA ES LA VERDAD. El sacrificio de nuestro Señor Jesús es, sin duda, el hecho más relevante para un cristiano, recordar cada año su muerte es un mandamiento instituido por Dios, el que debemos cumplir con la seguridad y rigurosidad que nos da el conocimiento profundo que nuestras prácticas no son de invenciones personales o contaminadas por el paganismo, sino que están en plena concordancia con la verdad revelada a la humanidad en las SS.EE.

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