Aunque Ud. No lo crea II.

Antes de introducirnos en el siguiente capítulo de éste importante tema, vamos a reconsiderar algunas citas de la biblia, que nos entregan informaciones talvez poco consideradas en el mundo cristiano hoy; que se inclina más en teorías seudocientíficas que la enseñanza de las SS.EE.; por esto debemos insistir en lo que hemos leído  en sus primeros capítulos, y que no nos  relatan el origen del universo como muchos enseñadores plantean, sino el origen de la vida en el planeta en el momento que, se encontraba en absoluto desorden, estado que no se condice con el momento de la creación del planeta relatado en las propias escrituras  en la cita de Job 38:1-7).

Remitámonos, entonces, a los versículos 14 al 19, de este primer capítulo del Génesis, pues es necesario destacar la importancia del orden primitivo del desarrollo de los tiempos en la tierra a través de la observación de los astros creados por Dios, para tal efecto dispuestos, como señales y con sus divisiones, en días, semanas, meses, estaciones, y años.

Cuando examinamos la historia secular nos podemos dar cuenta que en las culturas primitivas donde se inició la vida en el planeta, el Sábado fue siempre el último día de un ciclo, la semana en este caso. De la misma manera los años comenzaban en aquellas épocas, entre los meses de marzo y abril actuales y que los meses eran lunares, tal como se señala en las Escrituras.

Otro asunto importante, para tener siempre presente, sobre el lenguaje simbólico implícito en muchos contenidos bíblicos. En el capítulo segundo, por ejemplo, se habla del concepto “alma”, el hombre, la vida con su compañera, su hábitat. Por cierto, los vegetales para su única forma de alimentación. El jardín con toda su ornamentación, eran algo absolutamente real; pero el árbol de la vida en Edén, el árbol de la ciencia del bien y el mal, indudablemente son figuras retóricas. En este lugar, la vida estaba al alcance del ser humano, porque Dios estaba presente y Él que es la vida, era el centro del Edén; entonces solo bastaba la obediencia absoluta para alcanzar la vida; esto nos permite deducir que en esencia Adán y Eva no fueron creados mortales ni inmortales, la vida estaba a su alcance, pero, ellos no la podían tomar de muto propio. El Bien y el Mal estaban ahí, representados en un árbol, y era la vaya que tenía que superar el Hombre.

 Satanás ya se había revelado contra Dios, (Ezequiel 28: 12-19, Daniel 8:10, Apocalipsis 12:12, etc.) entonces, de ahí en adelante el pecado era una realidad; el pecado es la trasgresión de la Ley de Dios; y la manera de evitarlo era la Obediencia a las leyes de Dios que existieron desde el principio de la vida en el planeta.

En el capítulo 4, nos presenta la historia de Caín y Abel, trayendo sus presentes delante de Dios: “…Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová. Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, y de su grosura. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; Mas no miró propicio a Caín y a la ofrenda suya. Y ensañóse Caín en gran manera, y decayó su semblante…” Cada uno de ellos de acuerdo a su oficio trajo un presente a Dios, y a Dios no le fue de agrado la ofrenda de Caín ¿Cómo podemos comprender esto si no mediaba alguna ordenanza que determinara la forma de presentarse delante de Él? Aquí muchas personas pueden suponer cualquier explicación, pero leamos las siguientes palabras de Dios, en los versículos 6 y 7: “…Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué se ha inmutado tu rostro? Si bien hicieres, ¿no serás ensalzado? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta: con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él…”  Nuevamente, tal como en el caso de Adán y Eva, en las palabras de Dios, encontramos el término pecado, y si la definición de pecado es transgresión a la ley de Dios (1 Juan 3:4) debemos aceptar entonces, que la ley existía ya en los días de la primera familia humana, y no obviar el contexto histórico, pues aquí estamos leyendo sobre una instancia de Adoración. Al llegar a los días de Israel instalado en el Monte Sinaí; en los siete primeros capítulos del libro de Levítico, cuando Dios comienza a dictar la Ley a Moisés en el tiempo en que ya existía escritura, se determina cuándo y cómo los humanos debían presentar sacrificios a Dios, y declara que si eran sacrificios   de animales, La Ley exigía que fueran tomados de los  primogénitos, como lo hizo Abel y cuando la ofrenda era de la tierra debían ser solo primicias (Éxodo 23:19), calificativo que no le dan las escrituras al presente de Caín, entonces he ahí el pecado, y la lección; La subsistencia de cualquier obra creada está sujeta a una Ley impuesta por su creador. Cuando Dios creo al hombre lo creo con un propósito (1 Juan 3;2)  y para alcanzar ese propósito salvaguardó su logro con el  ordenamiento de la Ley, el hombre no sería una marioneta,  lo proveyó de Libre Albedrío, pero habían formas de conducta y cuando el Hombre se rindió al pecado, (quebrantando todas sus leyes) envió a su Hijo, par que pagara por nuestras trasgresiones muriendo en la cruz y nos otorgó el Espíritu Santo, el poder para vencer el mal mediante el conocimiento y cumplimiento de sus leyes.

Luego, la lectura de los primeros 13 versículos del capítulo 6 de Génesis nos permitirán  analizar una explicación, promovida por algunas iglesias respecto a esta primera declaración sosteniendo que los “hijos de Dios” mencionados en estos versos fueron “ángeles”, y obviamente  “Las hijas delos hombres” eran humanas, que se relacionaron con ellos y tuvieron hijos que fueron “Los gigantes”…Restaurando la historia verdadera, a partir  del fratricidio cometido por Caín, Dios suplió la muerte de Abel, con el nacimiento de Set (Génesis 4:25 y 26), y en este último versículo citado se nos indica que quienes se llamaron “Hijos de Dios” fueron los descendientes de Adán por el lado de Set, cuyo nombre precisamente significa “sustitución”: “…Entonces los hombres comenzaron a llamarse del nombre de Jehová…” (Hijos De Dios). Aún hay dos puntos más a considerar, primero, es darse cuenta que en el capítulo 5 aparece la descendencia de Adán con Set a la cabeza donde se identifica a los Patriarcas antiguos que todos conocemos como “hijos verdaderos de Dios”. Luego en el capítulo 22: 29 y 30 de Mateo, respondiendo a algunos fariseos que preguntaban sobre cuál sería en el Reino de Dios el esposo de una mujer que, en su vida, se había casado más de una vez, entonces Él contesta: “…Erráis ignorando las Escrituras, y el poder de Dios. Porque en la resurrección, ni los hombres tomarán mujeres, ni las mujeres maridos; mas son como los ángeles de Dios en el cielo...”. Vale decir, en el tiempo del fin, los seres espirituales no tienen relaciones sentimentales ni menos físicas entre ellos como los humanos y los ángeles pertenecen a otra forma de vida. De manera que los “hijos de Dios” mencionados en el versículo 2 del capítulo 6 de Génesis corresponden a humanos   de entre los descendientes de los Patriarcas que se mezclaron con mujeres de la descendencia corrupta de Caín que se habían apartado de la fuente de la revelación al separarse de la casa paterna (sus padres Adán y Eva) situación que finalmente llevó a la humanidad a la triste situación que aparece revelada en los siguientes capítulos del libro.

Finalmente, al analizar los últimos días de la familia de Noe antes de entrar en el Arca; en el capítulo 7: versículo 1- 5 de Génesis, Dios declara y ordena lo siguiente a Noé: “… Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. De todo animal limpio te tomarás de siete en siete, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, dos, macho y su hembra. También de las aves de los cielos de siete en siete, macho y hembra; para guardar en vida la casta sobre la faz de toda la tierra. Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré toda sustancia que hice de sobre la faz de la tierra. E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová…”  Nuevamente nos encontramos frente a una situación que se necesita aclarar ¿Cómo podía saber Noé cuales animales eran limpios y cuáles no? Por supuesto cuando termina esta declaración en el versículo 5 con la frase “… E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová…”  entonces es lógico entender que había una “Ley”, que diferenciaba al reino animal entre ellos, por cierto entonces, era un conocimiento existente en la vida de la humanidad; antes de la manifestación de Dios en el Monte Sinaí.

Luego, cuando ya se acercaba la fecha de la Pascua, que era el momento determinado por Dios para liberar a Israel; le ordena a Moisés y Aaron llevar un nuevo mensaje a Faraón descrito en el capítulo 5:1 del Libro del Éxodo, donde dice textualmente: “…Después entraron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová, el Dios de Israel, dice así: Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto…”  Nuevamente lo mismo, todavía no se entregaba la Ley a Moisés y ya se hablaba de un principio que después aparecería en el Culto de Adoración dentro del Reglamento del Culto decretado el Monte Sinaí. Retomemos ahora donde dejamos en el capítulo anterior:

El comienzo de la vida luego del diluvio, sitúa la    historia en el mismo lugar donde Dios estableció al Hombre en el principio de la vida en la tierra. Cuando Noé y su familia desembarcaron del Arca en la región cordillerana específicamente, el Monte de Ararat, cerca del nacimiento del río Éufrates, necesariamente debieron emigrar al Sur-este para establecerse en Mesopotamia. El relato del capítulo 11 de Génesis, sobre la Torre de Babel, hace notorio que en esta área se desarrolló la sociedad post diluviana. En el año 1556 A.C. un siglo después del diluvio nació Peleg, quién llegó a vivir 239 años; las Escrituras señalan que en los días .de Peleg fueron divididas las gentes, en el episodio de la confusión de las lenguas, en la torre de Babel (1° Crónicas 1:19)

Las condiciones geográficas de esta región marcan en forma natural la ruta que debía, por lógica, acceder el asentamiento del hombre, en virtud del desarrollo de la humanidad. La situación que marcó el comienzo de la expansión de la sociedad tiene que ver con el relato que se encuentra en el capítulo 9: 20-25, de Génesis; que narra el incidente de la embriaguez de Noe y que Cham, su hijo, le hubiera visto desnudo y luego comentado con sus hermanos; lo que concluyó con la ruptura de la relación de Noé con Cham. Según relatan los capítulos 9 y 10 del libro de Génesis; como consecuencia de esto, Cham y su descendencia, del mismo modo que sucedió con Caín en el principio, se apartaron de la casa paterna. Las tierras fértiles que hicieron posible la supervivencia humana, las encontramos trazando una línea desde el golfo pérsico pasando el valle del Éufrates, Siria, Palestina, bordeando el Mediterráneo, hasta llegar a Egipto. Aquí el Hombre dotado por Dios del libre albedrío, generación tras generación sembró la semilla de la rebelión en contra de Dios, cuya dolorosa cosecha vive en carne propia la sociedad, en la actualidad. Todo esto se puede corroborar al leer cómo en este tiempo aparecen algunos pueblos, que no se distinguieron precisamente por su fidelidad para con Dios, como babilonios, egipcios, filisteos, cananeos, (Génesis 10: 8-19) separados totalmente de los caminos de la rectitud y la moral producto del distanciamiento de Cham y su descendencia de la fuente de información que era el hogar de sus padres. En la historia de estos pueblos encontramos, la huella de quienes se constituyeron en la simiente que renegó de Dios, denominados por las escrituras como “los Hijos de los Hombres”, pues se separaron de la huella de la verdad; adoptando una forma de existencia sin considerar al verdadero Dios.  De este tronco surge Babel, la primera potencia política que nos muestra la Escritura, fundada por Nemrod; nieto de Noé. Por diferentes descubrimientos arqueológicos, desde el Diluvio Universal, hasta los tiempos de Abraham, es fácil distinguir en la tierra de Sinar, más de veinte ciudades-reinos, entre las que se cuentan: Babel, Erec, Acad, Calneh, entre otros, confirmando de este modo el relato bíblico al respecto. Babilonia alcanzó su primer esplendor en los tiempos de Hammurabi, contemporáneo de Abraham, a aparecen algunos pueblos, que no se distinguieron precisamente por su fidelidad para con Dios, como babilonios, egipcios, filisteos, cananeos, (Génesis 10: 8-19) separados totalmente de los caminos de la rectitud producto del distanciamiento de Cham y su descendencia de la fuente de información que era el hogar de sus padres los Camitas, entonces, emigraron hacia el sur asentándose en Arabia Central y Meridional, Egipto y las costas Este y Sur del Mar Mediterráneo. Entre tanto Canaán, hijo de Cham, colonizó y dio su nombre a la tierra que más tarde le sería prometida a Israel. En la historia de estos pueblos encontramos, la huella de quienes se constituyeron en la simiente del mal, denominados por las escrituras “los Hijos de los Hombres”, pues se separaron de la huella de la verdad; adoptando una forma de existencia sin considerar al verdadero Dios.  De este tronco surge Babel, la primera potencia política que nos muestra la Escritura, fundada por Nemrod; nieto de Noé. Por diferentes descubrimientos arqueológicos, desde el Diluvio Universal, hasta los tiempos de Abraham, es fácil distinguir en la tierra de Sinar, más de veinte ciudades-reinos, entre las que se cuentan: Babel, Erec, Acad, Calneh, entre otros, confirmando de este modo el relato bíblico al respecto. Babilonia alcanzó su primer esplendor en los tiempos de Hammurabi, contemporáneo de Abraham, en este tiempo también parecen algunos pueblos, que no se distinguieron precisamente por su fidelidad para con Dios, como babilonios, egipcios, filisteos, cananeos, (Génesis 10: 8-19) separados totalmente de los caminos de la rectitud producto del distanciamiento de Cham y su descendencia de la fuente de información que era el hogar de sus padres.    Asiria, por su parte, fundada por Asur, hijo de Sem, (Génesis 10:22) aproximadamente, 2400 A.C, durante siglos fueron vasallos de Babilonia. Hacia el siglo IX A.C se constituyó en un pequeño estado independiente cuya capital fue Asur. Tras el advenimiento de la dinastía de los Sargónidas logran convertirse en un imperio particularmente poderoso, con la asunción de Salmanansar, quién comienza la lucha de Asiria por obtener su independencia para terminar dominando todo el valle del Éufrates. Luego de esto vino la época del asentamiento definitivo del Imperio Asirio que perduró tres siglos aproximadamente. Durante de este tiempo de apogeo, Dios lo constituye en su brazo de castigo para exterminar, distintos reinos impíos, entre los cuales se contaba el Reino de Israel (2º Reyes 17:3-18)  Hacia el año  741 A.C.(de acuerdo a la cronología bíblica)  Salmanasar descubre que el  Rey Oseas de Israel había dejado de pagar tributos a Asiria y había enviado embajadores al Rey So de Egipto, por esto arremetió contra Samaria y deporto a sus habitantes a tierras Asirias terminando de esta forma con el Reino norteño  de Israel, tras tres años  de asedio. Poco más de un siglo tardó definitivamente en caer la poderosa Asiria, cuando Dios levantó en su contra una coalición de Medos, Escitas y Babilonios; al mando de Nabopolasar padre de Nabucodonosor en el 632 A.C., tal como estaba profetizado desde los días de Isaías, Jeremías Sofonías y Nahum. Tras este hecho, comienza, el restablecimiento de Babilonia como un gran Imperio, en la era de su máximo esplendor, permitida por Dios, de acuerdo a las Escrituras; dirigido entonces por Nabucodonosor (Daniel 2:37), arrasó primero a Egipto y luego, el Reino de Judá, en el año 606 A C., tal como Dios lo había predicho por sus siervos los profetas. Tras este repaso somero, revisando las informaciones, tanto de las Escrituras, como de la historia secular, nos podemos dar cuenta como se proyectó la simiente de “Los Hijos De Los Hombres” hasta los días en que convergieron dramáticamente con la simiente de los Hijos De Dios subyugándola, a través de sus más representativos exponentes como lo fueron, Egipto, Asiria, Babilonia Medo-persas, griegos y Romanos. Huelga ahora enterarse del desarrollo de los descendientes de Sem para llegar la “Simiente de los Hijos de Dios” desde el Patriarca Abraham hasta los días del Profeta, para formarnos una idea cabal de las diferentes circunstancias por las cuales Dios entregó a su pueblo bajo el dominio de estos reinos gentiles

EN LA HUELLA DE “LA SIMIENTE DE LOS HIJOS DE DIOS”.

De acuerdo a la Tabla Genealógica que nos presenta el libro del Génesis, diez generaciones son contadas hasta Abraham a partir de Sem (Génesis 11: 10-27). Cuatro siglos después del Diluvio universal aparece el patriarca Abram en la huella de la simiente de” Los Hijos de Dios”, y será a él, según el relato bíblico a quien corresponderá cerrar el primer ciclo de la historia de la relación del hombre con Dios, lo que las Escrituras denominan como “La Congregación de los Primogénitos” (Hebreos 12: 21-23) y comenzar el segundo período esto es el tiempo de “Israel, La Congregación del Desierto”. El relato bíblico nos introduce en esta parte de la historia de la humanidad a partir del capítulo 12 del libro del Génesis, con el llamado a Abram: Empero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré; Y haré de ti una nación grande, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición: Y bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré: y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Y fuese Abram, como Jehová le dijo; y fue con él Lot: y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán. Y tomó Abram a Saraí su mujer, y a Lot hijo de su hermano, y toda su hacienda que habían ganado, y las almas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir a tierra de Canaán; y a tierra de Canaán llegaron.  El comienzo de este relato nos indica que Abram tenía 75 años cuando fue llamado por Dios, un dato importante, si consideramos que debieron pasar 15 años antes que Dios estableciera un pacto con él, y pusiera sobre sus hombros ser el comienzo de una nueva generación que constituiría finalmente su Pueblo, El Pueblo de Israel.

A partir del Pacto de La Circuncisión, Dios cambia el nombre de Abram por Abraham, le promete que de él surgiría una simiente redentora para la humanidad siendo el avanzado de años y su esposa estéril, le otorga luego la tierra de Canaán como heredad perpetua; obviamente todo esto en términos de un Pacto, vale decir su concreción estaba sujeta, al cumplimiento de ambas parte, por cierto Dios nunca iba a fallar, y no falló, pero la historia de la descendencia de Abraham es de todos conocidas y  el Apóstol Pablo en Hebreos 4: 5-9, aclara y confirma esta situación en las siguientes palabras: “…Porque en un cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.  Así que, pues que resta que algunos han de entrar en él, y aquellos a quienes primero fue anunciado no entraron por causa de desobediencia, Determina otra vez un cierto día, diciendo por David: Hoy, después de tanto tiempo; como está dicho: Si oyereis su voz hoy, No endurezcáis vuestros corazones; Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios.”

El desarrollo de la historia de Israel nos muestra que, en los días de Daniel, se confrontó la “Simiente de los Hijos de los hombres” con la “Simiente De Los hijos de Dios”; dando comienzo al vasallaje de Israel, a manos de estos últimos, asunto que se extremó seis siglos más tarde con la erradicación temporal de Israel de la faz de la tierra.  ¿Cómo fue que llegó a caer la Nación del Pacto? La historia bíblica nos señala que a pesar de las muchas debilidades de la nación en sus comienzos siempre estuvo retornando a Dios; y Dios siempre se volvió a ellos cuando le buscaron de corazón.  A esa altura de los siglos, Israel era la base sobre la cual Dios quería mostrarle al mundo, cada vez más ajeno a sus caminos, cuál era la senda correcta, quién era el Verdadero Dios. La lectura del Libro de Números, en el capítulo 21, relata cómo, luego de que Israel fuera derrotado por Arad, el rey cananeo, clamó e hizo voto a Dios a fin de que le ayudara para poder revertir esta situación; y Dios fue con ellos e Israel pudo barrer al cananeo, sin embargo, pronto se les olvido este momento y decayendo en su ánimo murmuraron contra Él; por lo cual Dios les envió serpientes que al morderles, muchos de ellos murieron. Entonces vueltos a Dios arrepentidos, nuevamente Jehová fue con ellos señalándoles la forma de ser sanos de la mordedura de las serpientes.

Pasados estos incidentes; luego da varias jornadas, llegaron a la tierra de los amorreos, quienes no solo se negaron a dejarles pasar por sus tierras, sino que juntaron sus ejércitos para combatir a Israel quienes con la ayuda de Dios les vencieron absolutamente y tomaron su tierra y todas sus posesiones, para luego enfrentar a Og, rey de Basán al que también destruyeron y tomaron sus tierras.

Todos estos hechos llenaron de terror a Balac, rey de Moab y a su pueblo, en la tierra de Madián; situación que impulsó a Balac y los ancianos a llamar a un profeta llamado Balaam, para que maldijera al Pueblo de Dios. La historia en principio es de todos conocida, el profeta Balaam no pudo maldecir al pueblo de Israel, porque Dios no lo quiso, sin embargo, las Escrituras dan testimonio, que Balaam, le indicó al rey de los Moabitas como corromper al pueblo de Dios de manera que Él se apartara de Israel. Fue así que por consejo de Balaam las mujeres Moabitas fueron a los hijos de Israel, para causar prevaricación contra Jehová (Números 31:16)

 De este modo entonces cundió la idolatría en el Pueblo de Dios y la base (el calcañal) sobre la cual Dios estaba preparando un pueblo para su gloria fue herida (Génesis 3:15) Este gran traspié sufrido por la simiente de Israel, dio comienzo al largo camino de transgresiones de la Nación del Pacto que concluyó finalmente con la separación temporal de Dios de su apego con Israel. Tras todo esto, es natural que quienes no han leído las Escrituras se pregunten ¿Dónde quedó la promesa de herencia permanente ofrecida por Dios a Israel?, ¿Qué fue de aquello que esta nación sería la principal de entre todos los pueblos de la tierra? Las respuestas lógicas y comprensibles se encontrarán cuando se analice este asunto desde sus comienzos, a la luz naturalmente de las declaraciones que se encuentran en las Escrituras, particularmente en la carta a los Romanos en el capítulo:11, vers.1,2,12,25-27: “…Digo pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy Israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual antes conoció. ¿O no sabéis qué dice de Elías la Escritura? cómo hablando con Dios contra Israel dice: Digo pues: ¿Han tropezado para que cayesen? En ninguna manera; mas por el tropiezo de ellos vino la salud a los Gentiles, para que fuesen provocados a celos. Y si la falta de ellos es la riqueza del mundo, y el menoscabo de ellos la riqueza de los Gentiles, ¿cuánto más el henchimiento de ellos? Porque no quiero, hermanos, que ignoréis este misterio, para que no seáis acerca de vosotros mismos arrogantes: que el endurecimiento en parte ha acontecido en Israel, hasta que haya entrado la plenitud de los Gentiles; Y luego todo Israel será salvo; como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, Que quitará de Jacob la impiedad; Y este es mi pacto con ellos, Cuando quitare sus pecados…” Esta es la palabra permanente de nuestro Dios, aunque en la actualidad Israel carezca del Espíritu Santo y sus ojos estén vendados y no puedan ver la Verdad, aun así nadie puede negar a Dios como la razón fundamental de su milagrosa existencias rodeada de millones de enemigos que lo único que quieren es borrarle del Planeta la palabra de Dios dice en el capítulo 12 de Zacarías que: ”…en aquel día yo procuraré quebrantar todas las gentes que vinieren contra Jerusalén. Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y harán llanto sobre él, como llanto sobre unigénito, afligiéndose sobre él como quien se aflige sobre primogénito. En aquel día habrá gran llanto en Jerusalén, como el llanto de Adadrimón en el valle de Megiddo. Y la tierra lamentará, cada linaje de por sí; el linaje de la casa de David por sí, y sus mujeres por sí; el linaje de la casa de Nathán por sí, y sus mujeres por sí; El linaje de la casa de Leví por sí, y sus mujeres por sí; el linaje de Simei por sí, y sus mujeres por sí; Todos los otros linajes, los linajes por sí, y sus mujeres por sí…”   En la actualidad, frente a la controvertida situación del Medio Oriente, los ojos críticos de la humanidad, nublados por la influencia de Satanás, se vuelven acusatorios sobre Israel, involucrándole culposamente en esta situación. Su existencia, según algunos, se ha convertido para nuestra sociedad en una suerte de espada de Damocles, en una constante amenaza para acabar con la paz mundial; desde esta perspectiva, muchas personas exclaman: ¡Cómo puede ser Israel el Pueblo Elegido de Dios! Aún más, algunos han llegado a cuestionar, porqué Dios “escogió” a esta nación en desmedro de las demás, si es que tal es así.  Es necesario aclarar las interrogantes del párrafo anterior y estas últimas aseveraciones en pro de una respuesta coherente al respecto:

Al remontarnos a nuestra fuente de información, la Palabra de Dios; encontramos en Génesis 12 y en Hechos Cap. 7: 2 y 3, que estando Abram con sus padres en Mesopotamia fue llamado por Dios para ir a la tierra de Canaán. Tras la muerte de Harán, su hermano; Taré su padre, y toda su familia se trasladan a Harán al noroeste de la tierra de Ur, lugar donde Abram moró con ellos, hasta la muerte de su primogenitor. Era entonces Abraham de 75 años cuando partió de este último lugar, rumbo a Canaán la tierra que Dios le había señalado:  “…Empero Jehová había dicho a Abram: vete de tu tierra y de tu parentela y de la casa de tu padre a la tierra que te mostraré; Y haré de ti una nación grande, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre y serás bendición. Y bendeciré a los que te bendijeren; y a los que te maldijeren maldeciré: y serán benditas en ti todas las familias de la tierra…”

Como nos podemos dar cuenta, en el principio del Pacto de Dios con Abram, estaba dispuesta la existencia de una Nación que sería para Él “su pueblo”.  Esto nos demuestra que Dios no prejuzgó a las demás naciones a favor de Israel. Él creó para sí un pueblo a partir de Abran y Saraí, aun cuando ellos ni siquiera estaban en tiempos de generar simiente.

Al leer las condiciones del Pacto establecido con Abraham, nos podemos dar cuenta que a pesar de ser un compromiso de parte de Dios de carácter perpetuo, podía ser suspendido, si existía incumplimiento por parte de Israel, tal como le fuera advertido por medio de Moisés, en el capítulo 4 del Libro de Deuteronomio, desde el versículo 23 al 28: “… Guardaos pues, no olvidéis el Pacto de Jehová vuestro Dios, que Él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de cualquier cosa que Jehová tu Dios te ha vedado. Porque Jehová, tu Dios, es fuego que consume, Dios celoso: Yo pongo hoy por testigos al cielo y la tierra que presto pereceréis totalmente de la tierra hacia la cual pasáis el Jordán para poseerla: no estaréis en ella largos días sin que seáis destruidos. Y Jehová os esparcirá entre los pueblos, y quedaréis pocos en número entre las gentes a las cuales os llevará Jehová: Y serviréis allí a dioses hechos de manos de hombres, a madera y a piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen…”

  

En el próximo capítulo a partir del Libro del Éxodo veremos como 430 años después del establecimiento del Pacto de la Circuncisión con Abraham; Dios proporciona a Israel la salida de del cautiverio egipcio, el día 15 de Abib y tras tres días de dura marcha, logran su libertad definitiva al cruzar el Mar Rojo (Números 33: 1-8 frente a Pihahiroth.  (1529 A.C.)

                                                                                                                                                                                         

 

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