Cristianos  y  Evangélicos

El Diccionario de la RAE define a “palabra” como una “unidad lingüísticadotada generalmente de un significado determinado por el contexto en que se presenta”. En el ámbito del cristianismo, es necesario  aclarar el término “evangelio, bajo este mismo prisma, por situaciones que se han dado en su uso con el transcurso del tiempo; su significado indiscutido corresponde a “buenas nuevas” y lo encontramos 26 veces en el Antiguo Testamento; el mismo término  aparece 76 veces en el Nuevo Testamento,  y por asociación, encontramos el verbo “Evangelizar”, como la acción de pregonar las “Buenas Nuevas” 54 veces, y “evangelista” como denominativo para quien ejerce la función de  notificar las buenas nuevas, aparece en la biblia tres veces. El asunto es que hoy nos encontramos con una diversidad de “evangelios” que son predicados dentro del cristianismo moderno, cual más extraño y alejado de lo que por evangelio nos enseñan las SS.EE.

Dios a través de su Hijo, traería el último llamado a lo que quedaba de Israel, además de venir a establecer la semilla de la Iglesia del Nuevo Pacto; la gran  oportunidad para la humanidad provendría del sacrificio de nuestro Seño Jesús, quién con su vida pagaría el precio de nuestra redención; y la  entrega del Espíritu Santo, sería  la fuerza que permitiría vencer el mal, haciendo posible la existencia de la Iglesia en general.

En el capítulo 16:9-11 de Marcos, relata el encuentro de María Magdalena con el Señor Jesús después de la resurrección, y luego cuando va a decirles a los demás que el Maestro había resucitado, pero que ellos no  creyeron; como le pasó  a muchos enseñadores del Templo en aquellos días, más adelante en el versículo 14, Jesús se presenta a los mismos que no creyeron y que serían los apóstoles de la Iglesia del Nuevo Pacto que aquel que se decía “el Cristo”, verdaderamente lo era, pues había resucitado de entre los muertos tal como lo había consignado: ”…Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches…”

En Marcos 16:14, aparece el relato del reencuentro de Cristo con sus discípulos: “…Finalmente se apareció a los once, estando sentados a la mesa, y censuróles su incredulidad y dureza de corazón, que no hubiesen creído a los que le habían visto resucitado…” y  es aquí cuando les ordena  “Predicar el evangelio”,  vale decir, propagar o extender la buena noticia. En el contexto histórico donde fue expresada esta declaración, es claro que la orden era entonces, publicar su resurrección; con todas las implicancias positivas que comprometía a aquellos que en Él creyeran. Un paso más hacia el logro del propósito contenido en  el Plan De Dios  para con la creación del Hombre

En el relato bíblico  del desarrollo de la historia de la Iglesia de Dios en el primer período que va de Adán a Abraham y que el apóstol Pablo identificaría como: “La Congregación De Los

Primogénitos”(Heb.12:18-23) no encontramos esta palabra (evangelio) en los escritos hebraicos destacando específicamente algún anuncio en ninguna de sus formas, aunque por cierto, siendo la biblia una revelación de Dios para nosotros, esta afirmación no debe significar que no los haya  como el caso de Génesis 3:15. Al llegar al segundo período de la Iglesia llamada “La Congregación  Del Desierto”  (Hechos 7:38)  se señala a Israel  como a quienes les correspondería preservar y enseñar la verdadera fe, revelada por Dios en el monte Sinaí, hasta los días de nuestro Señor Jesucristo. Desde aquel, tiempo en adelante  en incontables ocasiones (Ej. Isaías 9:6 y7; Isaías 35:5-6, etc. etc.) va a aparecer el concepto “las buenas nuevas”, (Besorat en hebreo, Antiguo Testamento) como el anuncio de la aparición del Mesías, particularmente cuando el pueblo de Dios, por su rebelión debió vivir bajo el dominio de los cuatro grandes Imperios mundiales de aquellos tiempos.

Finalmente cuando lo tan esperado por los judíos se torna realidad  con el comienzo del ministerio del Señor Jesucristo, (en La era del Nuevo Pacto)una gran convulsión se comienza a gestar en Jerusalén y sus alrededores, en una tierra revolucionada por la opresión del yugo romano, y por la tardanza en aparecer del Mesías profetizado, donde, la presencia del Hijo de Dios no cuadraba con el líder político que anhelaban porque sus mensajes, por cierto, no apuntaban a la libertad política de la nación ni estaba en ellos  el Sábado, ni de las solemnidades, salvo en ocasiones muy especiales, puesto que esto era parte de la cotidianeidad de la nación, su forma de vida, atentos siempre a la letra de la Ley, aunque alejados del espíritu y profundidad de la misma. Los mensajes de nuestro Señor se centraban particularmente en dos principios divinos: El reconocimiento respeto y  obediencia  a Dios por sobre todo lo que implica la existencia humana: ¡Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón y de toda tu alma y de toda tu mente! Esto no tenía nada que ver con la arrogancia de Saduceos y Fariseos, que presentaba a la sociedad un dios hasta cierto punto tirano y cruel, con leyes por sobre las Escrituras como la discriminación a la mujer respecto al lugar que debían ocupar dentro del Templo,  y otras, como el hecho que, mendigos y quienes padecían ciertas enfermedades, no podían entrar al templo, la distancia que estaban autorizados a caminar un día  Sábado, los lavacros de la Ley exacerbados al extremo según su parecer, más allá de la Ley de Dios, etc. etc.

Luego el segundo tan importante como el primero: ¡Amarás a tu prójimo como a ti mismo! – Fue a su vez el segundo cuestionamiento de Jesús a la clase sacerdotal, y al medio ambiente que le rodeaba, donde apuntó duramente a la discriminación social existente en desmedro de los más desposeídos con palabras como los que se dirige a ellos en el capítulo 23 de Mateo “…Mas ¡ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entráis, ni a los que están entrando dejáis entrar. ¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo -y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es a saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro…!”

 

Pasado recién algunos días de la Semana Santa para algunos, ministros y sacerdotes estuvieron entregando diferentes sermones plañideros, o viendo películas y videos que trajeran a la mente de  sus oyentes los momentos dolorosos del calvario de nuestro Señor, y que  generaron, obviamente, sentimientos de recogimiento espiritual y respeto por esos días en muchas personas; debemos aceptar que  el catolicismo y el mundo evangélico en general, tiene una claridad muy relativa de la importancia de este momento tan grande para la humanidad.

¿Cuál es la importancia de la muerte de nuestro Señor para la mayoría de los religiosos hoy? ¡Haber sido salvos! Y este es el gran mensaje que trasmite gran parte de este mundo “cristiano”, sin embargo, más allá de lo que se puede deducir de esta creencia facilista que ha perdido u ocultado lo que significa esta gran revelación para nosotros, es gravitante para nuestras vidas entender el objeto de la salvación de las propias palabras de nuestro Señor: “…Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna…” (Juan 3:16)  Veamos que nos enseña este versículo: Aquí se nos señala

que uno de los objetivos del gran sacrificio de nuestro Señor  es que no nos perdamos, mediante creer en Él y finalmente alcancemos vida, en Cristo Jesús, ¡Ahora ya!, no estamos hablando de la vida en la eternidad, estamos hablando de lo que significa hoy vivir bajo el amparo de Dios, ser personas realizadas, con matrimonios y familias felices, de acuerdo a lo que hayamos logrado en nuestras vidas personales y humanas, no estamos diciendo que la fe nos va a llevar a ser todos millonarios, como aquellos que están hablando de un nuevo Evangelio: “El Evangelio de la Prosperidad”  usufructuando  de “la Ley de los Diezmos” y de la simpleza de la gente crédula que creyendo en Dios, están siguiendo a tanto oportunista y explotador que se había de levantar en este tiempo.

Pero ¿Qué es esencia creer en Él? El Apóstol Santiago en el capítulo 2:19 y 20 de su carta, nos habla de real significado respecto a creer en la siguiente declaración: ¿Tú crees que Dios es uno?; bien haces: también los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?   El creer en Dios no basta, Jesús murió en la cruz con un propósito, y cuando nosotros comenzamos a creer en Dios también tenemos que comprender  que al haber sido llamados, hay un propósito determinado para nuestras vidas en el plan de Dios que sólo lograremos  alcanzar mediante la obediencia  a los preceptos establecidos por nuestro Dios, el apóstol Juan en una de sus cartas nos dice; “…Y estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido. Y este es el mensaje que oímos de él, y os anunciamos: Que Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas. Si nosotros dijéremos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no hacemos la verdad…”  Cuando el apóstol amado de Jesús nos  dice que en Dios no hay tinieblas, nos está diciendo que en Dios no hay maldad ni pecado, no hay pasajes oscuros en su vida, aquí se nos habla de un ser transparente, Él  es una luz para este mundo; de modo, que si nosotros pensamos que ir a una iglesia es todo y tenemos una doble vida de  cualquier manera, no hacemos la verdad, nos mentimos a nosotros mismos y obviamente, no hemos dejado la maldad. Este razonamiento del Apóstol al parecer estaba comenzando a mostrarse en el mundo cristiano,  pero ¿Qué pasa con la Fe hoy día cuando las grandes instituciones religiosas, con sus grandes maestros  que se hacen llamar así mismo “Vicarios de Cristo”, “Sacerdotes”, “Apóstoles”, “Pastores” o cómo se autodenominen?, Simplemente ellos y sus instituciones mentirosas han mostrado su cara oculta al mundo y la sociedad en general se ha tornado cada día más materialista e incrédula respecto a la existencia de Dios, por cierto esto estaba en las escrituras y fue Pablo a quien le correspondió advertirlo en su segunda carta a Timoteo:    “…Esto también sepas, que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos: Que habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, detractores, desobedientes a los padres, ingratos, sin santidad, sin afecto, desleales,  calumniadores, destemplados, crueles, aborrecedores de lo bueno, Traidores, arrebatados, hinchados, amadores de los deleites más que de Dios; Teniendo apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella:  a éstos evita…”

Jesucristo, el Mesías Prometido vino al mundo, como hombre y en esa condición entregó su vida; cuando hasta en lo más dilecto del Reino de Judá había surgido la maldad, pues los Sacerdotes se habían corrompido hasta la saciedad, entonces, su muerte buscaba la redención del género humano, así nació la Iglesia de Dios y el llamado de Dios partió  por atacar el punto en que el hombre podía estar mal  cuan levantó a Juan Bautista llamando primero al arrepentimiento, esto partió entonces por llamar a  la sociedad a la necesidad de tomar conciencia del pecados, lo que no estaba pasando con sacerdotes, ni escribas, ni fariseos (Mateo 23) ni tampoco ocurre hoy con sacerdotes pedófilos y pastores millonarios con Jets para viajar y autos último modelo, usufructuando de la Ley de los Diezmos, y enseñando que la Ley quedó clavada en la cruz; mientras en sus iglesias hay hogares donde  faltan alimentos y oportunidades a los jóvenes para que salgan de la pobreza y el peligro de la delincuencia y la drogadicción.El Apóstol Pablo en la carta a los Hebreos (12: 16-17) comenta elcaso de Esaú que frente al pecado el arrepentimiento no basta y recomienda: “…Que ninguno sea fornicario, o profano, como Esaú, que por una vianda vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue reprobado (que no halló lugar de arrepentimiento), aunque la procuró con lágrimas…” Palabras que al perecer no han tenido eco en la conciencia de quienes se autodenominan hijos de Dios

Luego  el arrepentimiento la Palabra de Dios  continúa llamando a la conversión,  vale decir,  tener fervorosamente la disposición y fortaleza para asumir otra manera de vivir, alejados de malos hábitos y costumbres de la gente que no ha conocido a Dios; como bien lo plantea el apóstol Pablo en Efesios 4:1, donde dice: “…Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que sois llamados…”

Mateo nos entrega una visión más amplia de cómo continúa el proceso para llegar a ser un verdadero seguidor de Cristo, en el  encuentro de Jesús con los apóstoles, luego de su resurrección, y  atendiendo la orden que recibieron en el capítulo 28:16-20, de su libro donde les habló de su misión, la misma que perdura para la Iglesia hoy: ”…Id, y doctrinad a todos los Gentiles, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: Enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo…”

Es imposible suponer que a la sociedad  que intentamos convencer de la Religión; no le cause extrañeza ver tantas   “Iglesia Cristianas” informándose de la misma Biblia, la revelación de un  solo Dios creador  y ver todas tan diferentes, pese al deseo de nuestro Señor Jesucristo expresado en  momentos tan dolorosos de su vida, cuando le rogaba a su Padre por los Apóstoles y también por nosotros los que les seguiríamos tras su llamado diciendo: “… Más no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos. Para que todos sean una cosa; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean en nosotros una cosa: para que el mundo crea que tú me enviaste…”  (Juan17:20 y 21)

La Obediencia a las enseñanzas de la Iglesia que estableció nuestro Señor Jesús, y el Espíritu Santo que gobernó la Iglesia Primitiva, llamando a sus hijos, donde quiera que estuviesen trajeron consigo a los hombres elegidos para la gran tarea; así llegó el Apóstol Pablo con la misión de extender la Verdad al mundo gentil….La Iglesia ya estaba en el mundo, pero no era parte del mundo, así estaba escrito y Satanás iba a ser lo suyo,  el  propio Pablo dejaría el testimonio de algunos que renegaron de la fe como los que nombra en su carta a Timoteo donde incluso identifica a uno que llegó a negarle su entrada a la Iglesia: Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que, conforme a las profecías pasadas de ti, milites por ellas buena milicia; Manteniendo la fe y buena conciencia, la cual echando de sí algunos, hicieron naufragio en la fe: De los cuales son Himeneo y Alejandro, los cuales entregué a Satanás, para que aprendan a no blasfemar. (1 Timoteo 1:18-20) En la segunda carta a Timoteo vuelve a denunciar la rebelión de este personaje que ahora junto a otros seguía en su posición: “…Alejandro el calderero me ha causado muchos males: el Señor le pague conforme a sus hechos. Guárdate tú también de él; que en grande manera ha resistido a nuestras palabras. En mi primera defensa ninguno me ayudó, antes me desampararon todos: no les sea imputado. Mas el Señor me ayudó, y me esforzó para que por mí fuese cumplida la predicación, y todos los Gentiles oyesen; y fui librado de la boca del león…” (2 Timoteo 4:14-17) En otros escritos Pablo habla abiertamente de la Apostasía, el arma de Satanás, ya introducida en la Iglesia y en la sociedad de aquel entonces y que alcanzó su máxima expresión algunos siglos más tarde primero con el Edicto de Milán que permitió la libertad de culto en el imperio Romano,, a comienzos del siglo IV, luego el Concilio de Nicea que permitió una suerte de ordenamiento de la Iglesia  Romana y finalmente fue el edicto  Tesalónico impuesto por Teodosio I, el 27 de Febrero del año 380 D.C. cuando queda el establecida  la Iglesia Romana como nosotros conocemos hoy, la confesión de Fe para todo el vasto “Sacro Imperio Romano” bajo el nombre: Iglesia Católica Apostólica Romana.

A mediados casi del siglo XVI se produce la presentación de las 95 tesis de protesta del monje Martín Lutero escandalizado por el vergonzoso asunto de la venta de  Indulgencias de todos los tipos según el aporte que pudiera hacer el penitente durante el papado de León X  con el fin de obtener dinero para terminar la Basílica de San Pedro y otra serie de situaciones inmorales que pudo observar en su viaje a Roma como comparsa.  La Reforma de Lutero en Alemania, se extendió rápidamente por Europa luego se plegó Suiza y parte de Francia con la reforma Calvinista dirigida por Juan Calvino, y también en Inglaterra con la Reforma Anglicana dirigida maquiavélicamente por el Rey Enrique VIII. Al leer las doctrinas  planteadas, tanto por las Iglesia Luteranas como por la Iglesias Calvinistas se puede decir que separados del catolicismo fraudulento impuesto hasta comienzos del siglo XVI, marcharon en líneas levemente paralelas, al menos en Europa, con excepción de Inglaterra, que junto a Norte América dan lugar al nacimiento de las Iglesias Evangélicas, a finales del siglo XVIII. En Las Sagradas escrituras,  no aparece este nombre (Evangélicos) ni católicos como denominativos para la Iglesia que dejó nuestro Señor Jesucristo o para sus seguidores. La Iglesia de los apóstoles estaba centrada  en Jerusalén aun después de la persecución desatada desde el Templo, que ya había costado la vida a varios desde la muerte de Esteban.

El capítulo 8 del libro de Los Hechos nos relata como la Iglesia Primitiva luego de la conversión de Cornelio se había comenzado a expandir en el mundo gentil, el capítulo 11 nos muestra la reacción del ministerio ante las noticias que estaban llegando del desarrollo de la Obra de Dios, entonces Pedro, siendo él un líder de la misma debió presentarse y dar cuenta de las cosas que pasaban, relatando  exactamente lo que le había sucedido. Comenzó con el detalle de la visión que tuvo en Jope; les contó de su visita en la casa de Cornelio; y terminó describiéndoles cómo el Espíritu Santo vino sobre los gen­tiles. Con Pedro vinieron los seis hombres que lo acompañaron a la casa de Cornelio, y respaldaron su dicho. Pedro entonces plantea la siguiente interrogante: «Si Dios, pues les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?» (Hechos.11:17). Los que le escucharon aprobaron su conducta. En vez de discutir, se unie­ron a él para glorificar a Dios por cuanto él había dado la posibilidad de salvación también a los gentiles.

En este mismo capítulo podemos leer algo del desarrollo  en el versículo de la Iglesia en Antioquía y aquí ahora una gran declaración: Y llegó la fama de estas cosas a oídos de la iglesia que estaba en Jerusalén: y enviaron a Bernabé que fuese hasta Antioquía. El cual, como llegó, y vio la gracia de Dios, regocijóse; y exhortó a todos a que permaneciesen en el propósito del corazón en el Señor. Porque era varón bueno, y lleno de Espíritu Santo y de fe: y mucha compañía fue agregada al Señor. Después partió Bernabé a Tarso a buscar a Saulo; y hallado, le trajo a Antioquía. Y conversaron todo un año allí con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y los discípulos fueron llamados Cristianos primeramente en Antioquía. 

 

¿Cuál era de acuerdo a las Escritura el gobierno de esta Iglesia?

Cuando el apóstol Pablo se incorpora a la Iglesia organizada por nuestro propio Señor Jesucristo, y debió viajar a Jerusalén, se encontró con las tres personas más relevantes del Ministerio de la Iglesia Primitiva, estos fueron los Apóstoles: Santiago , Pedro y Juan; en el capítulo 12 del libro de los Hechos podemos enterarnos que el Apóstol Santiago, es muerto por orden de Herodes, aproximadamente entre los años 42-44; luego los apóstoles Pedro y Juan siguieron  destacados en la dirección de Iglesia. Hacia el año 50 se realiza el  único  Concilio  de la Iglesia de los Apóstoles, que aparece en las Escrituras, motivado  principalmente por el controversia desatada en las Iglesias de Galacia  por la visita de algunos hermanos enviados de Jerusalén (fariseos convertidos a la Iglesia) que empezaron a promover entre estas Iglesias Gentiles, la Ley de la Circuncisión en la carne que era figura de la circuncisión espiritual que representaba el Bautismo, en la era del Nuevo Pacto. En esta ocasión y aclarada la disensión se acuerda que el Apóstol Pedro debe seguir su apostolado entre los Judíos entre tanto Pablo con algunos ayudantes harán lo mismo, pero entre los hermanos gentiles. Por supuesto, ese fue el destino de cada cual; no es mucho más lo que encontramos de Pedro en la historia bíblica s destino fue la simiente  de esa gran cantidad de familias judías que nunca    regresaron a Jerusalén después del exilio babilónico y es la razón por la que las dos cartas canónicas del apóstol Pedro son firmadas desde Babilonia, obviamente desde donde estaba cumpliendo la orden impartida en el Concilio de Jerusalén. Esto prueba que cuando la Iglesia Católica en enseña que el Apóstol Pedro fue el Primer Papa ¡Miente! Pues él  no desarrollo su ministerio en Roma, no murió en Roma, era judío, casado y tenía familia, no hay información sobre su muerte en las Escritura.

No es un error entender que luego de las disputas de Pablo con algunos que se rebelaron contra la Verdad, como Alejandro, o Himineo, que  se nombran en las cartas del apóstol a Timoteo, pudieran ser parte de la semilla que más tarde constituiría la iglesia romana,  pero  hasta la muerte de Pedro o Pablo la Iglesia Católica Apostólica Romana NO EXISTÏA, de manera que malamente Pedro pudo ser su primer Papa. Luego siendo ellos la iglesia que dejó nuestro Señor,  es extraño que nombren a una tal Lino como  quien siguió el Papado, después de que el  supuesto “Papa Pedro” muriera en el año 67, cuando  todavía existía al menos un apóstol importante de los que fueron cabeza de la Iglesia después del retorno de Cristo a la diestra de su Padre: El Apóstol Juan ¿No es un poco extraño que él no haya sucedido a Pedro?  Luego el único Lino que aparece en las SS.EE. en la era apostólica es un discípulo de Timoteo.

Otro punto importante a considerar  son las características de la Iglesia establecida por nuestro Señor Jesucristo: Guardaba el “Culto de adoración”  (Levítico 23) pues nuestro propio Señor lo aclaró, cuando dijo: “No penséis que he venido  a abrogar La Ley o los Profetas no he venido a abrogar, he venido a cumplir porque hasta que perezca el cielo y la tierra; ni una jota o un tilde perecerá de la Ley hasta que todas las cosa sean hechas” Esto tiene que con la observación del Sábado, como señal entre Dios y sus hijos,  La fiesta de la Pascua y los Ázimos, como “Conmemoración de :la Muerte de Nuestro Señor Jesús”, El Pentecostés, como el memorial del momento que pueblo de Dios en el Sinaí recibió la Ley; y siglos más tarde el nacimiento de la Iglesia De Nuevo Pacto, en el Aposento Alto, y aun  faltando el cumplimiento de la profecía de Zacarías 12, que nos predice el momento en que Israel recibirá el Espíritu Santo y reconocerá al que un día traspasaron; entre tanto, Trompeta, Expiación, Cabañas y el Octavo día de congregación, después de Cabaña, como reconocimiento y muestras de Fe en la esperanza de la redención de su Iglesia en los tiempos del fin. Estos  los símbolos que le confieren vigencia hasta el día de su cumplimiento final al  Culto de Adoración que representan (Colosenses 2:16-17).

¿Qué queda de esta forma de adoración de La iglesia de Dios en la actualidad? ¡Nada! ¡Absolutamente nada!, la iglesia Católica se encargó a través de los diferentes concilios que siguieron al concilio de Nicea de borrar todo vestigio de la Verdadera  Adoración, aduciendo que eran leyes judías inventadas por Moisés, pero  Moisés, ni los judíos ni el resto de sus hermanos israelitas inventaron nada Las Escrituras señalan que el autor de la Ley es Dios, con todas sus formas y sus tiempos, de la siguiente manera : “…sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y dísteles juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos: Y notificásteles el sábado tuyo santo, y les prescribiste, por mano de Moisés tu siervo, mandamientos y estatutos y ley…” (Nehemías 9:13-14) Tal vez, como parte de un plan de Dios surgió la Reforma Protestante  y luego las Iglesias Evangélicas ¿Qué hicieron ellos por la restauración de la Verdad? Nada, simplemente acogieron la mayoría de los cambios instituidos por la Iglesia Romana, consagran Domingo por el  Sábado Santo,  La Semana Santa por La Pascua, impusieron la Navidad que no corresponde históricamente al nacimiento de nuestro Señor Jesús y todo lo que ha sido cambiar de la Palabra de Dios lo han hecho. La errónea y falsa muestra de santidad mostrada en el celibato no ordenado por Dios que nos creó, corrompió aún más a quienes la introdujeron en la iglesia, de la misma manera que el amor al dinero ha corrompido a “cristianos protestantes” y   “cristianos evangélicos”  ofreciendo salvación, sanidad o esperanzas por sus aportes económicos y aprovechando  los mandamientos de Dios para lucrarse, tomando de la Palabra de Dios y negándose a enseñar y obedecer a la Verdad ¿Cómo sirve Ud. a Dios? ¿Entre quienes Ud. le busca? ¡Por su bien! Considere esta advertencia de nuestro Señor Jesús: No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les protestaré: Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad…

 

 

Sin Comentarios

Comments are closed.