¡Señales!

Al ir por una ruta ya sea a pie o en vehículo una serie de semáforos y letreros con señales aparecerán a nuestra vista que harán posible marchar con alguna seguridad a nuestro destino. Y no tan solo en la carretera las señales son importantes; la vida y la tranquilidad están salvaguardadas en cada país por esta nueva ciencia que es la Ingeniería en Seguridad  y Prevención de Riesgos; Sin embargo, cada año fallecen aproximadamente 1.200.000 personas por accidente de tráfico en el mundo. De hecho, hay países en vías de desarrollo donde las carreteras se cobran ya más muertes que enfermedades como la Malaria o el SIDA.

En otro frente en que también opera la Ingeniería en Seguridad, es en el campo laboral, donde un total de 2.000.000 de trabajadores mueren cada año a causa de  accidentes y enfermedades relacionados con el trabajo, y esto es apenas la punta del iceberg, según informa la Organización Internacional del Trabajo (OIT); y pese a que los accidentes ocurridos en el hogar y en el ocio apenas encuentran eco en los espacios informativos, su mortalidad es seis veces superior a la producida en el ámbito laboral y más del doble de la registrada en los accidentes de tráfico. Aunque son cifras de extrema gravedad, no existen datos oficiales en ningún país que reflejen con claridad este tipo de accidentalidad, pero existen…Todo esto aunque no se quiera reconocer es consecuencia de la indiferencia generalizada por las  normas de seguridad que existen a nivel mundial y que cada nación las complementa con diferentes señales de acuerdo a sus necesidades, con el fin de velar por el bienestar la vida de su población.

Del mismo modo acontece en el camino de la fe de quienes tratamos de servir a Dios; Él en su misericordia  se encargó a través de sus profetas y nuestro propio Señor Jesucristo, mostrarnos la ruta y establecer las señales que nos permitirían recorrer esta senda con seguridad;  lo preocupante ahora es saber si estamos atendiendo e  interpretando correctamente estas señales, pues en este  camino, en el equivocarse se  nos puede ir la vida. En el Sermón del Monte, nuestro Señor Jesucristo nos hizo una indicación importante: “…Aprended de la Higuera cuando sus ramas reverdecen y brotan sus hojas sabéis que el verano se acerca, así también cuando viereis sobrevenir estas cosa sabed que está cercano a las puertas el tiempo del fin…”

A partir del año 2006 cuando aquel gran tsunami afecto las costas de Indonesia parece haber cambiado radicalmente el estado del planeta con diferentes eventos catastróficos  de los cuales no había memoria, como así mismo no había memoria de tanta efervescencia social como la ha habido hasta el día de hoy. Entonces la sociedad se pregunta preocupada qué está pasando y los profetas agoreros anuncian que Dios está castigando a la sociedad por su pecado. Ahora bien ¿Hacia dónde apuntan estos acontecimientos? ¿Está Dios vengándose de la humanidad? ¿Debemos estar atemorizados por estos? Nadie puede negar lo sobrecogedores que son estos sucesos. Pero lejos de mirarlos como un castigo de Dios, porque no lo son, debemos  comprender que estas cosas sucederán más frecuentemente que lo que cualquiera pueda imaginar y que son parte de las señales entregada por nuestro Señor a fin de que sus hijos estemos apercibidos

En el capítulo 24 de Mateo encontramos una series de señales declaradas por nuestro Señor  Jesucristo  que parecen ser una sinopsis de lo que nos está tocando vivir hoy, cuando los discípulos tratan de que Él se fije en la fastuosidad arquitectónica del Templo de donde acababan de salir; Él les declara que no sería dejada ahí, piedra sobre piedra que no fuera destruida; a esta altura de su ministerio naturalmente ya había habido varias declaraciones sobre su muerte, sobre su partida, y sobre el castigo  a Jerusalén; que tenían muy preocupados a sus discípulos, de manera que al llegar al Monte de los Olivos le preguntan que  significó esa declaración a la salida del templo, Qué señales habrían de su venida, y Qué señales habrían del fin del mundo; a lo que Jesús responde, advirtiéndoles primero sobre el desarrollo de la Apostasía cuando les dice en los versículos 4 y5: «…Mirad que nadie os engañe, porque vendrá muchos en mi nombre diciendo  Yo soy el Cristo y a muchos engañará…» Algunos comentaristas de las SS.EE. están enseñando que estas declaraciones de este capítulo se refieren solamente a la caída de Jerusalén en el año 70 D.C, sin embargo, no consideran que estos mismos acontecimientos profetizados en el capítulo 24 de Mateo, son  declarados a Juan el teólogo  en la Visión de Los Siete Sellos, aproximadamente en el año 96 D.C,  cuando ya  Jerusalén, había caído bajo el dominio del Imperio Romano y el templo había sido destruido.

Ahora bien, el capítulo 6 de Apocalipsis en los versículos 1 y2 dice así: «…Y miré cuando el Cordero abrió uno de los sellos y oí uno de los cuatro animales diciendo como con una voz de trueno: Ven y ve. Y miré y he aquí un caballo Blanco: y el que estaba sentado sobre él, tenía un arco, y le fue dado una corona, y salió victorioso para que también venciese…»  aun cuando muchos enseñadores explican que este caballo y su jinete representan a nuestro Señor Jesucristo, por el engañoso color blanco del corcel; no puede esa interpretación estar más lejos de la realidad, si consideramos la serie de situaciones negativas que se generan luego de su salida,  muy ajenas al retorno de nuestro Señor para establecer su Reinado de Paz, Justicia y Verdad. El Primer Sello confirma, entonces, el advenimiento de la Apostasía, este pecado que tiene que ver con la separación de las iglesias del camino de la Verdad, hoy se comprueba fácilmente al leer las estadísticas que señalan que desde la división del catolicismo tras la Reforma Luterana, el mundo protestante  se ha fraccionado en más  de 30.000 credos diferentes,   a cual más separado de La Verdad.

En los versículos 6 y7 del Mateo 24 Nuestro Señor Jesús entrega la segunda señal de los tiempos a tener en cuenta: Y oiréis guerras y rumores de guerra; mirad que no os turbéis, porque es menester que esto acontezca; mas aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación y Reino contra reino…»   Es natural que en la medida que el hombre no respete las leyes de Dios cuanto al amor al prójimo, y se aparte de sus caminos surgirán las guerras; pero ya no habla su Palabra solo de las guerras expansionistas como en el principio, sino, hace notar el levantamiento de Reino contra Reino; lo que sin lugar alude a las guerras étnicas que cada día se multiplican en el planeta. Esta misma predicción la confirma  más tarde nuestro Señor, en los versículos 3 y4 del capítulo 6 de Apocalipsis, donde señala: «…Y cuando se abrió el segundo sello, oí al segundo animal que decía: Ven y ve. Y salió otro caballo bermejo; y el que estaba sentado sobre él, le fue dado poder de quitar la paz sobre la tierra y que se matasen unos a otros; y le fue dada una grande espada…»

 

En la parte final del versículo 7 de  Mateo 24, nombra 3 eventos como parte de las señales que debemos advertir y saber reconocer como hijos de  Dios «…Hambres, Pestilencias y Terremotos por los lugares…» lo que es muy lógico que sobrevenga, pues cuando las naciones están preocupadas de la guerra la mayor parte de sus presupuestos va ir  a la causa. Así presenta en el capítulo 6 de Apocalipsis, el apóstol Juan la visión que le fuera entregada por el Hijo de Dios cuando estaba preso en la isla de Patmos en los versículos 5 y 6:

«… y cuando se abrió El Tercer Sello oí al tercer animal que decía: Ven y ve. Y miré y he aquí un caballo negro: y el que estaba sentado encima de él, tenía un peso en la mano. Y oí una voz en medio de los cuatro animales que decía: Dos libras de trigo por un Denario, y seis libras de cebada por un denario; y no hagas daño al vino ni al aceite…»  En los días de nuestro señor Jesucristo un Denario correspondía al salario de un día, es decir, con el salario de un día de trabajo no se alcanzaría para comprar un kilo de trigo, de manera que esta expresión nos indica la carestía como punto esencial; lo que naturalmente  indicaría hambre para la humanidad. La organización de  las Naciones Unidas señala en un informe que 30.000.000 de personas mueren de hambre en el año; entre ellos, 8.500 niños mueren de hambre cada día.

Luego los versículos 7 y 8 de apocalipsis 6 relatan:«…Y cuando se abrió El Cuarto Sello oí la voz del cuarto animal que decía: Ven y ve. Y miré y he aquí un caballo amarillo; el que estaba sentado sobre él tenía por nombre Muerte y el sepulcro le seguía; y le fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre,, y con las bestias de la tierra…»  Cuando el hambre ya esté instalado en la vida cotidiana de la humanidad, obviamente que deberá traer consigo las pestilencias y las enfermedades, todo está ligado en una trágica cadena, donde cada eslabón es obra de la conducta del propio Hombre. De la última parte de este cuarto sello; aún no se han escuchado noticias; sin embargo en la medida que el hombre no respete el hábitat natural  del mundo animal, como ya en algunos países  se está  haciendo, esto estará a la puerta. En cambio lo que tiene que ver con los terremotos, que se anuncia como parte de las señales del tiempo del fin, hace ya más de una década que están presentes en nuestro planeta con un poder desbastador desconocido hasta hoy; Cuando todos estos acontecimientos estén en pleno desarrollo; el  versículo 8 de Mateo 24, señala que estaremos En  Principio De Dolores; es decir, estará comenzando lo que a la postre las escrituras denominan La Gran Tribulación…

 

Los versículos 9 y 10 de Mateo 24; sin lugar a dudas, marcan el carácter dual de esta profecía, pues los versículos 4 al 8, predicen sucesos universales precursores del lo que será el tiempo del fin, entre tanto, estos dos versículos se refieren particularmente a la persecución surgida en Jerusalén antes de su caída el año 70  y se completa entre los versículos  15 al 20 del mismo capítulo. Sin embargo en la revelación de la apertura del 5° sello existe una coincidencia respecto al devenir de la Iglesia en los tiempos postreros  como lo fue en los días de los apóstoles antes  de la caída de Jerusalén; veamos ahora los versículos 9,10, y 11; de Apocalipsis 6:

«…Y cuando se abrió el quinto sello, vi las almas de los que habían sido muertos por la Palabra de Dio, y por el testimonio que ellos tenían. Y clamaban en alta voz diciendo ¿Hasta cuándo Señor Santo y Verdadero no juzgas y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra? Y les fueron dadas sendas ropas blancas, y fueles dicho que reposaran todavía un poco de tiempo, hasta que se completaran sus consiervos y sus hermanos que también habían de ser muertos como ellos…» Es importante ver en las SS.EE. como es que la Iglesia  de Dios puede llegar a esta instancia.  Para entender esto, primero es preciso tratar de ubicar cuales fueron las situaciones que llevaron a la muerte a aquellos que esperan una reivindicación, por parte de Dios. Cuando hablamos de persecuciones religiosas  desde luego nos debemos referir a persecuciones contra «El Cristianismo en general y luego al Cristianismo Verdadero». Al analizar la historia bíblica, cuando se inicia la persecución contra el Cristianismo, el catolicismo no existía, mucho menos la religión evangélica que se desprende del catolicismo a comienzo del siglo XVI, la primera persecución, contra la Iglesia del Nuevo Pacto, partió en Jerusalén  por parte de Los Saduceos, los sacerdotes del Templo, los escribas y los fariseos. La  primera víctima, después de nuestro Señor Jesucristo, fue Esteban un diácono de la Iglesia Primitiva, en el años 36 D.C. (Hechos 6:7- 15; y cap. 7:1-70) Poco más de dos décadas después, muere el apóstol Santiago, por orden de Herodes, quien también intento hacer lo mismo con el apóstol Pedro (Hechos 12:1-19). Hacia el año 61 el apóstol Lucas da cuenta en el libro de Los Hechos 18:1 y 2, como a esas alturas la persecución alcanzaba indiscriminadamente a todos los judíos  quienes en ese tiempo ya habían sido expulsados de Roma; hasta esta altura del siglo, se puede decir que estos mártires pertenecieron efectivamente a la Iglesia Verdadera. De la persecución de Nerón a la persecución de Diocleciano (64-313),  el cristianismo ya se había alejado de la Verdad; en consecuencia murieron en estas persecuciones del Imperio Romano, indiferentemente Judíos, cristianos verdaderos, y paganos cristianizados a la usanza de la incipiente iglesia romana. La prueba de esto se desprende de las epístolas del apóstol Pablo a Timoteo; En la primera carta en el capítulo 1, en los versos 19 y 20, denuncia a dos personas, Himeneo y Alejandro, se habían rebelado  contra la fe; y en la segunda escrita desde Roma, nuevamente reitera su acusación identificando ya a Alejandro como un enemigo de la Verdad; entre otros que menciona en otras cartas.

El término paganos cristianizados tiene que ver con el hecho que para el Imperio Romano hablar de  Jesús resucitado era ser cristiano sin hacer diferencia entre aquellos que siguieron la doctrina de la Iglesia Apostólica Primitiva y aquellos que se estaban adhiriendo a  una Iglesia procedente de Roma, que ya en ese tiempo había comenzado a tergiversar la Verdad cambiando la santidad del Sábado de Reposo al domingo aduciendo equívocamente que nuestro Señor había resucitado el primer día de la semana; de manera que los mártires que esperan el momento de la manifestación de la justicia divina son aquellos hijos de Dios que militaron en la Iglesia Apostólica, cuya historia y forma de relacionarse con Dios la podemos leer en el libro de Los Hechos y sería indudablemente la razón que llevará a estos últimos mártires de la fe a pagar con sus vidas su devoción por la Verdad.

Luego, si consideramos con seriedad las declaraciones proféticas respecto al difícil papel que enfrentará la nación de Israel colocada como piedra de tropiezo a todas las naciones del mundo de acuerdo a Zacarías 12:1-3, y su inminente caída en mano de sus enemigos nuevamente Zacarías 14: 1 y 2 , Apocalipsis 11:12, en el tiempo del fin; en esos momentos todo lo que huela a judío en el mundo entero estará expuesto; y como el pueblo de Israel  fue el receptor de las leyes entregadas por Dios en el Monte Sinaí y que aún observa la Iglesia Verdadera colocarán a los hijos de Dios en esta vorágines de odiosidad por parte de Satanás sabiendo que  la hora de su fin se acerca; algunos enseñadores dicen que esto no nos puede ocurrir, sin embargo, ¿No es propio considerar que si la humanidad no trepidó en matar al Hijo de Dios…Porqué iría a detenerse de ir contra su Iglesia hoy?   Lo importante ahora  es adquirir la única  condición que nos puede librar de cualquier amenaza,  así como un día las puertas de la prisión fueron abiertas para Pedro. La promesa para nosotros está  y que la podemos encontrar leyendo en  el capítulo 3: 10 de Apocalipsis donde dice:«…porque has guardado la palabra de mi paciencia Yo también te guardaré de la hora de la tentación que ha de venir al mundo, para probar a los que moran en la Tierra…»

 

Las señales que Dios dejó en su Santa Palabra para sus hijos se están cumpliendo inexorablemente y nuestro Señor Jesús se encargó de advertirnos sobre una posibilidad que puede alcanzar a muchos aun cuando nadie que concurre a alguna iglesia piensa que eso le puede pasar pero muchos serán sorprendidos con esto, y el propósito de nuestro pregón es que no le ocurra a Ud.:  “…No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les protestaré: ¡Nunca os conocí; apartaos de mí, obradores de maldad…! Mateo 7:21-23.

 

Sin Comentarios

Comments are closed.