Algo está pasando en el planeta….

La conversación de nuestro Señor Jesucristo con la mujer samaritana que aparece en el cuarto capítulo de Juan, concluyó  con que esta mujer volvió a la aldea, para luego regresar al pozo de Jacob, donde había hablado con el Hijo de Dios acompañada de una multitud que quería conocer a nuestro Señor Jesucristo. En tanto los discípulos que habían retornado de Samaria luego de sus compras, no podían entender lo que observaban, con un discurso inspirado de Jesús y una multitud absorta que le escuchaba, siendo ya hora de almuerzo al parecer, entonces los discípulos le rogaban que se detuviera su conversación y comiera algo; a  lo que Jesús les contesta: “…Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra. ¿No decís vosotros: Aun hay cuatro meses hasta que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones, porque ya están blancas para la siega…” Jesús y sus discípulos estaban funcionando en un plano espiritual absolutamente diferente en esa ocasión, tal como está pasando hoy con la humanidad y Dios, como ya nuestro propio Señor lo había previsto cuando declaró: “…Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca, Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó a todos, así será también la venida del Hijo del hombre…”

La respuesta de nuestro Señor tenía  que ver con el poco tiempo que le quedaba ya al Reino de Judá antes de caer en manos del Imperio Romano, y lo desapercibidos que se encontraban los discípulos frente a la importancia del momento que se vivía ahí, cuando un remanente de la casa de Israel escuchaba al Hijo de Dios y los momentos que vivía Jerusalén dirigidos por un Sacerdocio corrupto.

La situación en la actualidad no es muy diferente a aquellos días, la sociedad gira en torno al hedonismo y no alcanza siquiera a vislumbrar los días  que vivimos; pero las piezas del ajedrez mundial se siguen  moviendo y las SS.EE. nos llaman a aprender a reconocer los tiempos que se viven en las palabras de nuestro Señor Jesús cuando enseñaba a sus discípulos de los  cuales también somos parte “…De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que está cercano, a las puertas…” (Mateo 24: 32 y 33) hoy más que nunca, es evidente que el mundo va deslizándose irremediablemente a  un caos total, a una situación que jamás hemos vivido y quienes deben señalarnos la ruta correcta no están viendo la realidad, o si la ven no conocen soluciones posibles ya.

A  comienzos del siglo XIX Lord Amherst, representante del gobierno británico luego del fracaso de estos por expandir el libre comercio con China comentaba con Napoleón  Bonaparte, exiliado en la isla de Santa Elena, la necesidad de lograr la meta aun si fuera  necesario, por la fuerza; entonces tuvo que oír la profética respuesta que Napoleón:

“China es como un gigante que duerme; déjenla dormir porque cuando despierte el mundo se estremecerá”.

¡Hoy el gigante Chino ha despertado! y una de sus más importantes iniciativas es el  OBOR, la sigla americana del proyecto “Un cinturón una ruta”, que contempla un nuevo lanzamiento del proceso de globalización iniciado en la década de los noventa por EE.UU, y hoy absolutamente detenido. Este proyecto ahora en manos chinas, una suerte de restauración de la ‘Ruta de la Seda” que finalmente permitirá conectar a China con más de 80 países, y por cierto China no pretende estar sola en esto, Rusia es su principal y mayor socio con  Eurasia en la mira; luego siendo el proyecto OBOR de tal relevancia, no se puede negar que estamos frente al establecimiento de un nuevo orden mundial, y ya podemos prever las futuras consecuencias de la confrontación comercial EE.UU-China que ya se está viviendo  y  es algo de lo que las escrituras tienen mucho que decir, pues es natural que en la lucha por el poder haya vencedores y vencidos.

Sin embargo, pese a la magnitud de estos hechos, no es el único evento que nos dice que algo está pasando  en el planeta: hoy el foco de la atención mundial  está puesto en las consecuencias que para la humanidad puede generar el cambio climático, que ha llegado para quedarse y ya no hay quien no lo haya percibido, sin embargo, cuando llegue el momento de las evaluaciones tendremos que entender que más allá de lo que  identificamos visualmente, el cambio climático afectará peligrosamente también el ámbito social, económico, y en un futuro no lejano también, es imposible que no impacte en los alimentos.

Gobernantes de todo el planeta e intelectuales de las más prestigiosas universidades del mundo, lo  habían declarado, también  diarios, revistas han llenado páginas y páginas con el mismo pregón: “algo está pasando en nuestro planeta” e indistintamente reconocen que el Hombre es el gran culpable de la amenaza que se cierne sobre la humanidad. Sin embargo, antes que la sociedad hiciera el más mínimo mea culpa, muchos profetas nos habían declarado que esto iba a pasar, podemos leer un escrito del profeta Isaías, en el capítulo 24, versículos 3 al 5: “…Del todo será vaciada la tierra, y enteramente saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra.  Destruyóse, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra. Y la tierra se inficionó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, rompieron el pacto sempiterno…”

El principio de Dios “con la vara que mides serás medido” se  sentirá finalmente sobre la humanidad, y cuando vemos las catástrofes propiciadas por el Hombre, que no ha sabido respetar la voluntad ni el lugar que Dios nos ha dado por habitación,  en los juicios del fin de los tiempos está escrito que lo mismo que hemos hecho, esto recibiremos.

Si  Ud. no cree le sugerimos  leer en el libro de  Revelaciones sobre el fin de los tiempos, en el capítulo 8 sobre  algunos eventos, en los cuales los ángeles estarán preparados para el día y la hora en que se les ordene hacer sonar  algunas de sus trompetas, entonces, lo que hoy se está haciendo en el planeta se recibirá multiplicado a tanto que algunos buscaran la muerte pero no la hallarán.

Cuando Dios condujo a Israel a la tierra de Canaán como había pactado con Abraham, le enseñó el uso correcto de la tierra para que nunca dejara de producir los alimentos que necesitarían: Y Jehová habló a Moisés en el monte de Sinaí, diciendo: Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra hará sábado a Jehová. Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña, y cogerás sus frutos; Y el séptimo año la tierra tendrá sábado de holganza, sábado a Jehová: no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña. Lo que de suyo se naciere en tu tierra segada, no lo segarás; y las uvas de tu viñedo no vendimiarás: año de holganza será a la tierra. Mas el sábado de la tierra os será para comer a ti, y a tu siervo, y a tu sierva, y a tu criado, y a tu extranjero que morare contigo: Y a tu animal, y a la bestia que hubiere en tu tierra, será todo el fruto de ella para comer. (Levítico 25:1-12)

Este  fue de alguna manera el patrón de vida para la sociedad, hasta mediados del siglo XVIII, cuando surge  en Inglaterra,  La Revolución Industrial, que se extendió rápidamente en toda Europa y más tarde a América trayendo consigo una nueva forma de producir bienes y servicios para la sociedad; medios que por siglos sólo eran posibles a través de la agricultura y la ganadería aún de forma muy rudimentaria.

Esto sería para la humanidad un cambio absoluto del ritmo de vida; la tecnología, las máquinas, el transporte, los Bancos, la especialización de la mano de obra, todo cambió en la sociedad, crecieron las ciudades, creció la sociedad demográficamente; y cuando se mira esto en retrospectiva nos podemos dar cuenta que mientras más se agrande el Hombre más pequeño les parece Dios

En esta espiral de progreso llegamos a nuestros días, en donde se está llegando a la hora de pagar los costos. El calentamiento global que tiene de cabeza a los científicos del mundo es el resultado irreversible al parecer  de la acción irresponsable de la propia sociedad provocado por diferentes causas como el aumento de la población mundial, y el uso desmedido de las capacidades de la tierra para producir los alimentos necesarios nos ha llevado al uso irresponsable de los fertilizantes de altos niveles de óxido de nitrógeno que a la larga han influido en el aumento desmesurado de la temperatura del planeta…..

Las advertencias sobre la conducta de la sociedad no faltan; las selvas del Amazonas, el gran pulmón del planeta encargado de absorber silenciosamente el dióxido de carbono de la atmósfera; protegido y respetado por siglos, hoy está siendo  peligrosamente depredado incluso por programas de gobiernos, como el caso de Brasil que posee el área más grande dentro de sus fronteras, donde cada día entre las quemas y talas de bosques, desaparecen miles de hectáreas, en la explotación maderera ilegal o en la ampliación de espacios para la agricultura y la ganadería y no tan solo eso, esto también afecta a la fauna al invadir su ecosistema y por ende contribuye a la desaparición de muchas especies originarias de la selva.

De otro punto del planeta que se han encendido las alarmas según informaciones de la NASA, viene la preocupación por la alteración del nivel de los océanos que han subido en lo que va de este siglo ocho centímetros

mostrando aumentar, mucho más rápido que en el último medio siglo a causa del Calentamiento Global, producto de las emisiones de gases de efecto invernadero en la atmósfera del planeta que están involucrados en el deshielo de los polos y de diferentes glaciales de forma irrecuperables a casusa del cambio climático que manifiesta altas temperaturas, veranos  más largos y obviamente un invierno muy corto que no alcanzan a recuperar las nieves perdidas.

Mientras los gobiernos del mundo con el aporte indudable de los grandes científicos buscan las soluciones que la sociedad necesita hoy  y que más tarde exigirá con vehemencia rayana en el desorden y la violencia; las SS.EE. nos enseñan con mucha claridad que todas estas señales nos están indicando que estamos llegando a los tiempos del fin y ofrece para quienes quieran oír la voz de Dios la posibilidad de amparo en estos tiempos difíciles que ya los estamos sintiendo como una espada de Damocles sobre nosotros, pero ¿Dónde podremos acogernos a esta posibilidad que nos ofrece Dios en el profético salmo 91?

Al mundo religioso también le preocupa el estado de nuestro planeta y la sociedad hoy, y  concuerda por sobre todas sus diferencias, en que la gran causa de todo lo que vemos es el pecado de la humanidad, se subentiende que enseñando las Sagradas Escrituras,  sus dirigente y enseñadores saben qué es pecado, pues las escrituras aclaran perfectamente el concepto: “…cualquiera que tiene esta esperanza en Él, se purifica, como él también es limpio. Cualquiera que hace pecado, traspasa también la ley; pues el pecado es transgresión de la Ley de Dios…”  (1 Juan: 3 y 4) pero  ¿Qué panorama nos ofrece la religión hoy?

Un análisis de más de 2.500 censos, encuestas y registros de población, destaca que hay más  de 2.200 millones de cristianos (un 32% de la población mundial) Si se supone que la Iglesia Católica es numéricamente el ente más representativo del “cristianismo” en el mundo; con una población de 1.285.000.000 de feligreses en el mundo; donde la pirámide jerárquica concluye en el Papa, el Vicario de Cristo, que ocupa y representa el lugar de Jesús en la tierra ¿Podemos decir hoy que este gran conglomerado religioso representa las virtudes de Aquel, a quien se supone fue su fundador?

En otro frente tenemos al mundo protestante (Evangélico) con  más de 600 millones de feligreses que a partir de comienzos del siglo XVI dirigidos por Martin Lutero rompen la hegemonía del   escandaloso cristianismo romano de aquellos siglos, con el lema ¡La Biblia, solo la Biblia!  Con el correr de los siglos por lo menos en américa latina  se ha transformado en una muy mala copia del catolicismo romano, cambiando el domingo por  el Sábado, semana santa, por la Pascua, siguiendo la mentira de la Navidad y por último dando más importancia a lucrarse con la religión que respetar lo que enseña “La Biblia, ¿Solo la Biblia?”. Si Ud. encuentra que esta es una declaración prejuiciosa busque en internet el artículo: “El cuantioso patrimonio de las iglesias evangélicas en Chile” y se va a dar cuenta que escribimos con razón, el mundo marcha en un viaje sin retorno a los días que las SS.EE. nos aconsejan evitar, siguiendo el camino de la Verdad, pues ya las señales son más que evidentes en el planeta, y al ver esta convulsionada sociedad: “… Porque como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre. Comían, bebían, los hombres tomaban mujeres, y las mujeres maridos, hasta el día que entró Noé en el arca; y vino el diluvio, y destruyó a todos. Asimismo también como fue en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó a todos: Como esto será el día en que el Hijo del hombre se manifestará…” no olvidemos la advertencia de la Palabra de Dios que recomienda: “Alzad vuestros ojos y mirad porque los campos ya están blancos para la siega”

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