La fiesta de la pascua de Egipto  al  calvario

Cuando se acercan las fechas de las solemnidades establecidas en las SS.EE. siempre aparecen preguntas y planteamientos tanto a favor, como en contra respecto a la celebración del Culto De Adoración o las fechas; para la Iglesia de Dios, tener claro este tema debe ser la razón de su existencia y lo corrobora el concepto expuesto en la carta del apóstol Pablo a la Iglesia de Colosas donde les insta a no quebrantarse por las críticas mal intencionada que estaban recibiendo de sus coterráneos que detestaban la religión verdadera de la siguiente manera: “…Por tanto, nadie os juzgue en comida, o en bebida, o en parte de día de fiesta, o de nueva luna, o de sábados: lo cual es la sombra de lo por venir; mas el cuerpo es de Cristo…” (Colosenses 2; 16 y 17)

Y esto pasa no solo pasa con el “cristianismo evangélico” que surgió después de la reforma de Martin Lutero, sino también surgen diferencias e inquietudes entre los mismos guardadores  del Culto  de Dios (Levítico 23) respecto a las formas  o los tiempos  que se debe llevar a cabo las diferentes solemnidades establecidas en las SS.EE. En esta ocasión el tema que nos  preocupa trata de una discrepancia de larga data, cuyas raíces trascienden incluso a los días de nuestro Señor Jesucristo y tiene que ver con “cuándo y cómo conmemorar la Pascua”.  Históricamente se sabe   que en los días del ministerio de nuestro Señor Jesucristo, Saduceos, Israelitas-samaritanos y Esenios  comían la Pascua al comenzar el 14, con sus familias en diferentes casas. La situación tiene que ver que en aquellos días los Samaritanos administraban el Templo y en cuanto a los Israelitas –samaritanos; luego dela invasión Asiria al reino de Israel,  quedaro0n sin sus dirigentes espirituales; debieron acudir a la información del Templo (sacerdotes saduceos)  para saber las fechas de la fiestas religiosas.

Con el fin de Ministerio de nuestro Señor  Jesús la posición de los judíos frente a Dios varió sustancialmente, pues la muerte de nuestro Señor, trajo consigo el fin de la justificación de los pecados  con el sacrificio de animales; aunque ellos, desprovistos del Espíritu de Dios siguieron  adorando en el Templo de Jerusalén bajo la dirección de los sacerdotes Saduceos hasta la primera mitad del siglo primero.

El año 50 D.C. los Fariseos se hacen  cargo de la dirección del Templo, y va a cambiar fundamentalmente la forma de la adoración; entonces la Pascua comienza a celebrarse   a la Puesta de sol final del día 14 en cada casa, con la ceremonia que hoy todos conocemos como el Séder de Pésaj, sin embargo, el  cordero de Pascua (Símbolo de nuestro Señor Jesús) que exigía El REGLAMENTO DEL CULTO), siguió sacrificándose   el día 14 solo por los sacerdotes, y en el Templo a la hora nona, (Antigüedades de los Judíos de F. Josefo) y así fue exactamente como pasó en la última Pascua de nuestro Señor Jesús, en Jerusalén. Él comió la Pascua Judía, el día 14 al comienzo, como era la tradición de los saduceos, y en esa misma ocasión, pues no podía haber otra; estableció el formulismo de la conmemoración de la Pascua para el Nuevo Pacto,  con la repartición del pan, el vino, y el  lavado de pie, como pueblo de Dios, diferente a las formas de convivencia de la comunidad judía de aquel tiempo; pero como Él era el Cordero, de acuerdo a la voluntad del Padre, no podían ser de otra forma, ni había otra ocasión.

Las cosas así expuestas dejan a los guardadores actuales del Culto Sagrado frente a estas tres posiciones que naturalmente no pueden ser las tres concordantes con las Escrituras, de acuerdo al principio bíblico que nos exige prolijidad en esto como lo declaró Dios diciendo: “…Estas son las solemnidades de Jehová, las convocaciones santas, a las cuales convocaréis en sus tiempos. En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová…”  (Levítico 23:4 y 5).

Para poder finalmente llegar a lo que es correcto debemos conocer el desarrollo de los hechos a través del tiempo respecto a la primera Pascua que se celebró en Egipto, y que nos mostrará finalmente cómo fue cambiando  la forma de celebrar ese histórico día para el Pueblo de Israel. El asunto parte  el 1° de Abib del segundo año en el desierto, al establecerse  el Tabernáculo del Testimonio cuando Israel acampaba  al pie del Monte Sinaí; aquí naturalmente se iba a avanzar  a una forma definitiva  en el ordenamiento de la nación; pues,  con el Tabernáculo de Dios ya establecido en medio de ellos, el sacerdocio y el resto de los levitas, asumiendo sus cargos,  iban a dar un nuevo giro a la cotidianeidad en la adoración de la nación en su peregrinaje, pues aquí y por orden de Dios, iba a cambiar sustancialmente su forma.  Desde ese día, nadie podría presentar sacrificios  a Dios en otro lugar como no fuera en el Tabernáculo del testimonio, y donde sólo  podrían ser presentados y sacrificados por el Sacerdocio. Desde este punto de partida, la Pascua se convirtió  en una celebración ambivalente: Por un lado, como una fiesta nacional de celebración por la liberación de Egipto, que finalmente derivó a lo que hoy se conoce como la ceremonia del Séder de Pésaj, luego cada  uno regresaba a su cabaña, (Deuteronomio 16:6 y 7) entonces, lo verdaderamente importante en el  aspecto espiritual, quedó circunscrito al sacrificio del cordero en el Tabernáculo.  Por cierto el cordero era la víctima de la Pascua  y Pascua,  en su contexto general, era sacrificar y comer el cordero en las condiciones que Dios había estipulado.

No existe un versículo bíblico que señale  específicamente  a  qué hora exacta sacrificaron los israelita con sus familia el cordero de la Pascua en Egipto,  sin embargo es claro que sacrificaron el cordero el día 14, marcaron sus viviendas prepararon y asaron el cordero y se encerraron en sus viviendas a comer la Pascua con panes ázimos, y siguieron encerrados la noche del 15, hasta el retorno de Moisés y Aarón que fueron llamados por el Faraón para concederles la libertad de salir de Egipto con todas sus familias y todos sus enceres. Y es aquí donde entramos a otro tema que tiene que ver con el significado de la frase “entre las dos tardes”, pues así como algunas fuentes judaicas posteriores al exilio babilónico señalan que este tiempo, va desde la puesta de sol al final del día 13 y comienzo de día 14,  hasta el anochecer del día 14. En la actualidad,  procedentes de la propia literatura judía, (“Bases del Judaísmo” P. Link) tenemos criterios diferentes:

El Rabí Abraham ben Meir ibn Ezra (1089-1167) conocido también como Aben Ezra, o Abraham Judaeus,  y calificado como el Sabio, o el Grande entre los sabios judíos, escribió respecto a este tema lo siguiente; “cuando el sol empezaba a descender, es decir, de las 15:00 a las 17:00 , era la primera tarde, y la puesta del Sol, la segunda; así que “entre las dos tardes” era desde las 15:00 hasta las 18:00. Los comentaristas modernos se han decantado con acierto a favor del punto de vista de Aben Ezra”.

Podríamos llenar páginas y páginas con nombres  de eruditos, cuál de todos con más  prestigioso currículo y no llegaríamos a un acuerdo respecto a este dato, pero no por nada el Apóstol Pedro en una de sus cartas señala que solo la Palabra de Dios permanece para siempre; y aun en esto debemos tener cuidado sobre todo en las biblias interlineales de editores diferentes, donde   podemos leer definiciones que apuntan a una u otra posición según la versión bíblica y del año que estemos usando.  Entonces, debemos aclarar esto a través de las SS.EE, en  una versión antigua competente y que tenga las indicaciones de posibles correcciones (marcas cursivas u otras); al comenzar este estudio citamos la carta del Apóstol Pablo donde escribe, inspirado por el Espíritu Santo; que Las Fiestas Santas de Dios son sombras representativas de sucesos venideros. Las representaciones simbólicas encerradas en la primera Pascua celebrada por Israel en Egipto son las únicas pruebas que nos permitirán aclarar esta suerte de controversias que no pueden existir en el Pueblo de Dios aunque estemos agrupados en diferentes instituciones. Veamos cómo se ordenaron dos mandatos importantes en la adoración, que coincidían en el horario de acuerdo a la Ley de Dios y el relato bíblico, en Levítico 23:5 se señala: “…En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, (Beyn ha’arbayim) pascua es de Jehová…”  Aquí no hay nada que necesite mayores explicaciones: La conmemoración de la Pascua debe ser el día “…14 de Abib entre las dos tardes…”

En el libro de Números en el capítulo 28: 2-4, encontramos la Ley del Holocausto continuo que dice así: “…Manda a los hijos de Israel, y diles: Mi ofrenda, mi pan con mis ofrendas encendidas en olor a mí agradable, guardaréis, ofreciéndomelo a su tiempo. Y les dirás: Esta es la ofrenda encendida que ofreceréis a Jehová: dos corderos sin tacha de un año, cada un día, será el Holocausto Continuo. El un cordero ofrecerás por la mañana, y el otro cordero ofrecerás entre las dos tardes… (Beyn ha’arbayim)

Aquí las escrituras nos muestran dos citaciones de la adoración que coinciden en la hora que debían presentarse; y finalmente no resulta así por la diferencia en la interpretación de la frase en hebreo que nosotros leemos en castellano “Entre las dos tardes” (Beyn ha’arbayim)

El principio bíblico elemental que se debe aplicar en el ámbito religioso, frente a cualquier discrepancia interpretativa  lo estableció nuestro Señor Jesucristo cuando dijo: “… Santifícalos en tu verdad: TU PALABRA ES VERDAD…

Analicemos entonces, el concepto “entre las dos tardes” en la Ley del Holocausto Continuo; desde la perspectiva de saduceos y samaritanos: Si el término “entre las dos tardes” lo debiéramos considerar desde el comienzo del día a la puesta de sol hasta el anochecer; a esa hora se debía presentar “el primer cordero en sacrificio”, en cambio  la biblia señala textualmente respecto al primer sacrificio: El un cordero (el primero) ofrecerás por la mañana y respecto al segundo cordero en sacrificio dice: y el otro cordero ofrecerás entre las dos tardes…  Esto es lo que conocemos como la hora del sacrificio de la tarde (hora nona) misma hora que el Cordero De La Pascua (el Hijo de Dios) moría en la cruz.

Entonces, no es menor el problema a dilucidar: ¿Por qué en la Solemnidad de la Pascua, según saduceos y samaritanos, el término “Beyn ha’arbayim”, entre las dos tardes alude a un tiempo del comienzo del día (14 en este caso) y en el Holocausto Continuo alude a un espacio de tiempo después del mediodía, antes de la puesta de sol? ¿Se contradicen las Escrituras? Aclaremos esto:

Siguiendo en el Antiguo Testamento, en los días del Rey Acab en Israel, el profeta de Dios, más destacado era Elías enemigo absoluto del Rey. El primer Libro de Reyes cap. 18 enseña que a causa del pecado de idolatría que había entrado en Israel por Acab y Jezabel  castigó Dios la nación que no lloviera, por tres años y no llovió. Al final de este período finalmente Elías enfrenta a Acab y e propone el desafío: Que los profetas de Baal se junten con él, y que ellos sacrifiquen primero a sus dioses por la lluvia y luego lo haría él, el relato bíblico señala lo siguiente: “…Entonces Elías dijo a los profetas de Baal: Escogeos el un buey, y haced primero, pues que vosotros sois los más: é invocad en el nombre de vuestros dioses, mas no pongáis fuego debajo. Y ellos tomaron el buey que les fue dado, y aprestáronlo, é invocaron en el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Baal, respóndenos! Mas no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho. Y aconteció al medio día, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, que dios es: quizá está conversando, o tiene algún empeño, o va de camino; acaso duerme, y despertará. Y ellos clamaban a grandes voces, y sajábanse con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos…”

Antes de continuar la lectura es necesario recordar que esto estaba pasando en tierra de Israel y si bien es cierto los falsos profetas debieron ser  extranjeros traídos a Israel por Jezabel, el pueblo presente  en esta hecho milagroso eran israelíes, que habían sucumbido a este tipo de adoración pecaminosa. Aclarado esto leamos ahora el versículo 29 del mismo capítulo: “…Y como pasó el medio día, y ellos profetizaran hasta el tiempo del sacrificio del presente, y no había voz, ni quien respondiese ni escuchase…”

Por cierto, debemos aclarar qué era esto; pasado el mediodía en Israel se nombraba  el tiempo del sacrificio del  presente, al cordero que se ofrecía, “entre las dos tardes”  a la hora nona, en la Ley del Holocausto Continuo, la misma hora en que sacrificaba el cordero de Pésaj, en el  Reino de Judá en el Templo, y que simbolizaba el sacrificio del Hijo de Dios. Vales decir, a esa hora Elías, acomoda el lugar del sacrificio, lo hacía mojar y   recién presenta el sacrificio que terminaría con los tres años de sequía en el Reino de Israel.  Dios le responde haciendo que finalmente Acab  respete su vida, las tribus de Israel reconozcan  al Dios verdadero, que mueran los falsos profetas, y varios hechos más que no son del caso recordar ahora, pero que indican con gran claridad, que el término “Entre las dos tardes” alude a la hora nona en Israel 15 horas actuales, y no al tiempo que queda desde la puesta de sol de un día al anochecer, pues en este espacio de tiempo que no se extiende más allá de una hora que sería imposible que se pudieran llevar a cabo todos los hechos que acontecieron desde cuando Elías hizo el sacrificio hasta que se oscureciera. Mucho menos el siervo del profeta que debía auscultar el horizonte para ver la  nube que anunciaba la lluvia podría hacerlo en la oscuridad de la noche, de manera que no es posible entender que el  término “entre las dos tardes” nos lleve a conmemorar la Pascua al comienzo del 14 de Abib.

En el capítulo 1 del libro de Lucas  desde el versículo 5 al 24, encontramos el r  elato de una parte de la vida de un sacerdote llamado Zacarías, que  en los días cuando le correspondió servir en el Templo, recibió la visita del Ángel Gabriel que le anunció el nacimiento de su hijo, Juan el Bautista. El apóstol Juan, treinta años más tarde, relataría  el encuentro de nuestro Señor Jesús con Juan el Bautista en los siguientes términos: “…Estas cosas acontecieron en Betábara, de la otra parte del Jordán, donde Juan bautizaba. El siguiente día ve Juan a Jesús que venía a él, y dice: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo…” Desde luego no podemos imaginar que esta sea una especie de salutación afectiva de parte del Bautista; aquí se está declarando  una verdad absoluta; Jesús era en esencia el cordero que con su sacrificio estaría convirtiendo el simbolismo  representado en la Pascua de Egipto que libró de la muerte a los israelitas; en un sacrificio de carácter universal con que Jesús, el cordero, propiciaría la salvación de la muerte a toda la humanidad. Ningún escrito apostólico se contradice respecto al día, la hora y la razón  de la muerte de nuestro Señor Jesús podemos corroborar esta afirmación, por ejemplo en Mateo 27: 4 6-50, donde dice: Y cerca de la hora de nona, Jesús exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lama sabachtani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? Y algunos de los que estaban allí, oyéndolo, decían: A Elías llama éste Y luego, corriendo uno de ellos, tomó una esponja, y la hinchió de vinagre, y poniéndola en una caña, dábale de beber Y los otros decían: Deja, veamos si viene Elías a librarle. Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dio el espíritu.  

Si ese hito histórico no se ha perdido, ratifica que ese es el momento importante porque Él fue nuestra Pascua y eso es lo que nosotros   como Iglesia debemos conmemorar;  el momento de su muerte, pues fue el momento que se nos dio vida, un 14 de Abib al caer la tarde (hora nona) como lo notifica el Apóstol Pablo en su Carta a la Iglesia de Colosas en el capítulo 2:13 y 14, donde dice:”… Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os vivificó juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, rayendo la cédula de los ritos que nos era contraria, que era contra nosotros, quitándola de en medio y enclavándola en la cruz…”

Si miramos estos hechos desde la perspectiva de lo sucedido en Egipto de la forma que Dios lo había ordenado y lo vivieron los israelitas  en Egipto comprenderemos cómo debemos asumir este mandato divino en la actualidad.

Un versículo incomprendido.- “…Y vino el día de los ázimos, en el cual era necesario matar la pascua…”  Cuando muchos hnos. consideran que lo que están leyendo no cuadra con lo que ellos creen, buscan interpretaciones erróneas que finalmente hacen incomprensible la religión, mientras otros tratan de vislumbrar una contradicción en la biblia para desalentar la fe de los más débiles. Nosotros debemos entender que las escrituras neo testamentarias no fueron escritas  en el griego académico, sino en griego Koiné “el griego del pueblo”, del hablar  común, de la gente común, porque la Verdad de Dios  debía ser clara, y así fue en Jerusalén y mucho más en los hombres que Dios estaba utilizando para dejar el testimonio de su revelación para la posteridad: el día de los ázimos, en el cual se mataba la pascua, era el día 14pero escuchando el lenguaje cotidiano parecía que la Pascua y Ázimos fueran una sola cosa. En otras escrituras como Ezequiel 45:21, Aparece la siguiente declaración: “…El mes primero, a los catorce días del mes, tendréis la pascua, fiesta de siete días: comeráse pan sin levadura…”  Es obvio para nosotros que aquí esto no se escribió en griego, pero también debe ser obvio que el Profeta Ezequiel no  está estableciendo de nuevo la Ley u otra forma de la Ley de Dios; sino, no sería profeta de Dios, simplemente Ezequiel  está dejando nota de una visión de parte de Dios respecto a la restauración del Templo y la adoración en Israel, en el desarrollo general de varios capítulos del libro, pero nos aclara que para entonces, la cercanía de la solemnidad de la Pascua con la fiesta de los Ázimos, hacía que en lo cotidiano se nombrasen como una sola cosa, pero que ello no significaba combinar los rituales claramente especificados para cada ceremonia o faltar de alguna manera a lo establecido en los libros del Pentateuco al respecto.

La ordenanza paso a paso.- En el capítulo 12: 1 al 20 del Libro del Éxodo está el relato de la institución de La Pascua y Los Ázimos como lo relata Moisés que lo recibió de DiosDesde el versículo 21 al 27 las escrituras señalan cómo  Moisés recibió la orden que Dios le dio para Israel como un Estatuto Perpetuo; Luego podemos leer textualmente como se cumplió la orden de Dios en  el versículo 28 del capítulo 12 del Libro “…Y los hijos de Israel se fueron, e hicieron puntualmente así; como Jehová había mandado a Moisés y a Aarón…”  Es decir, el día 10 metieron los corderos en cada corral familiar para su purificación física, (Vers. 6). El día 14 lo sacrificaron, marcaron los dinteles de puertas y ventanas, con la sangre de la Pascua,  lo desangraron de acuerdo a la Ley de la sangre, lo faenaron, es decir, como nada del cordero quedaría fuera del fuego, debieron sacar sus intestinos e interiores y patas, lavarlos minuciosamente volverlos a meter dentro y ponerlos asar al fuego de sus hogares, este proceso al menos debía ocupar dos horas y media, luego se entiende que el Cordero se debió comer en la noche encerrados en sus casas en condiciones de salir de viaje en cualquier momento: “…Y así habéis de comerlo: ceñidos vuestros lomos, vuestros zapatos en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente: es la Pascua de Jehová…” (Éxodo 12:11 y 12) pues  esa misma noche el Ángel de la Muerte asolaría las casas de los egipcios. La pregunta que aquí huelga es ¿En qué noche “…es la Pascua de Jehová…”?  La respuesta es clara, si el cordero de la Pascua era símbolo de nuestro Señor Jesús, el protocolo del sacrificio debió marcar el momento cronológico de acuerdo a como debería ser el final humano del Hijo de Dios; Él debía morir el día14 y así fue. Lo notorio de todo esto es que mientras hubo Templo en Jerusalén y se celebró La Pascua, siempre el cordero se sacrificó el día 14 a la hora nona. Misma hora en las Escrituras señalan como la hora de la muerte de nuestro Señor

Entre tanto en Egipto, los corderos de la Pascua  eran desollados lavados y asados  para ser consumidos totalmente o quemados sus restos antes que llegara la luz del día 15;  cuando ya había pasado el Ángel de la muerte (la última plaga) Faraón, frente a este nuevo prodigio, manda a buscar a Moisés y Aarón y se rinde. Si la orden era que nadie saliera de su casa en aquella noche ¿Cómo se entiende esto? Sin dudas todo lo que pasó en aquella noche, iba a pasar porque Dios en su inquebrantable voluntad y poder lo permitió, nada que fuera contra su propósito iba a suceder y cuando Faraón y sus dioses fueron derrotados;  Dios  debió poner en su corazón traer delante de sí a los líderes del pueblo de Israel para dejar salir a los hebreos del cautiverio.

Moisés y Aarón salieron de sus hogares entonces, porqué Él lo permitió y solo ellos salieron el primer día de Ázimos aun de noche; y no acabada la noche cuando  los israelitas despojaron a los egipcios y comenzaron la marcha a la libertad. En el libro de Números en el capítulo 33, Moisés guiado por el Espíritu Santo escribe la bitácora de este magno evento y consigna que tras tres jornadas cruzan el mar por el camino que Dios les abrió y se presentan delante de Dios como la Primicia de las naciones del Mundo para Dios (El Omer De La Ofrenda Mecida)

Como lo dijimos más arriba, el establecimiento del Tabernáculo y el Sacerdocio Levítico, transformó en el seno de Israel, el acto de la Pascua; El sacrificio del cordero de pascua pasó a la potestad del Sacerdocio, entonces el día de la liberación del cautiverio de Egipto se convirtió en una fiesta nacional que sin  constituir pecado era ajena en su forma al espíritu de la Ley.
Al fijar nuestra atención en el desarrollo histórico de la fiesta de la Pascua nos daremos cuenta de los cambios a la forma de celebración ocurridos con respecto de las dos  primeras Pascuas del de Israel en libertad y sus razones toda vez que el pueblo, vale decir, la gente común, no les había sido conferido el Espíritu de Dios; solo la presencia del Sacerdocio y el Tabernáculo permitieron preservar el  orden establecido por Dios, respecto a la forma de esta Solemnidad.

Con esto en mente podremos  comprender mejor los primeros versículos del capítulo 1 de Deuteronomio escrito casi cuatro décadas más tarde de la salida de Israel de Egipto donde  dice: “…Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios: porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto de noche. Y sacrificarás la pascua a Jehová tú Dios, de las ovejas y de las vacas, en el lugar que Jehová escogiere para hacer habitar allí su nombre…”  Esta cita da por entendido que el mensaje está dirigido a Israel, el pueblo, y en relación a la celebración patriótica posterior que tenía lugar en cada casa en donde se alojaban en  la peregrinación al  lugar donde se encontrara el Tabernáculo, según ordenaba la Ley. Era  la ordenanza en relación al pueblo, no al Sacerdocio pues el sacrificio de la Pascua era ovino o caprino  nunca bobino; y en el ámbito espiritual, en el Tabernáculo donde moraba Dios, se guardaba el Cordero símbolo de nuestro Señor Jesús cuya sangre les permitió sobrevivir a la muerte de los Primogénitos en Egipto, reservado en los establos del atrio desde el día 10, para que el Sacerdote sacrificara, en el único lugar donde se debía hacer de acuerdo a la Ley De Dios.

En el capítulo 9 de su carta a Los Hebreos, el apóstol Pablo explica que nuestro Señor con su muerte  no tan solo terminó con la vigencia del sacrificio  del cordero el 14 de Abib en la Solemnidad  de la Pascua, que simbolizaba su propio sacrificio, sino que terminó con toda forma de sacrificios de  animales, sin embargo, en ese momento, estableció para nosotros el Nuevo Pacto, con un nuevo simbolismo hasta su regreso, para rescatar del mundo a su pueblo en el tiempo del fin diciendo: “…Y os digo, que desde ahora no beberé más de este fruto de la vid, hasta aquel día, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi Padre…” 

El Cordero de Egipto, representaba a Nuestro Señor Jesús, eso todos lo entendemos; y todo lo que le representaba dejo de hacerse porque Él llegó para abrir una nueva etapa de la relación de la humanidad con Dios; pero Él debía volver a su Padre,  entre tanto, estableció esta nueva simbología en la Pascua con sus discípulos, para todos sus seguidores; y que el apóstol Pablo rescató en su carta a los Corintios en el capítulo11: 23 – 27, escribiendo: “…Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; Y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí. Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga…”  Aquí es notorio que siendo Pablo un fariseo, lo único que rescata de esta última pascua conmemorativa de la liberación  del cautiverio, es  la institución del simbolismo del Pan y el Vino que representarían el precio pagado por todos nosotros para las conmemoraciones futuras de su sacrificio en la Pascua del Nuevo Pacto.

Consideremos que podamos estar equivocados en nuestra apreciación y que verdaderamente al comienzo del día 14  fue cuando los  israelitas  en  Egipto sacrificaron el cordero de la Pascua ¿Porque debían estar preparados para salir deben guardar a Jehová todos los hijos de Israel en sus generaciones…”  leí en un artículo de un ministro guardador de la Ley, que las vestimentas que exigió Dios a los israelíes para la noche de Pascua, era  una suerte de tenida de gala por la liberación, no sé si alguien le podía exigir elegancia a esclavos israelitas desesperados, asustado que lo único que querían era Libertad y si tal fuera así ¿Para qué querían  un Bordón  en su indumentaria, si recién iban a salir el día 15 y era recién la noche del 14?  También es bueno no perder de vista que la Pascua se comía con panes ázimos  y que luego de la Pascua no había levadura en las casas y que al hacer tan apresurados si esta era recién la noche del 14 día y no era este el día que saldrían de Egipto? Esta orden se debió dar por algo: Y así habéis de comerlo: “…ceñidos vuestros lomos, vuestros zapatos en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová… Es noche de guardar a Jehová, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche pascua al comienzo del 14 resultamos comiendo Ázimos 8 días o cambiando una forma de la Ley

Finalmente la prueba más concluyente e indiscutible  es que Nuestro Señor Jesucristo murió el día Miércoles 14 de Abib a la hora nona (15hrs.) la misma hora que se sacrificaba el Cordero de la Pascua en el Tabernáculo los primeros años y luego en el Templo. La Iglesia de Dios Del Nuevo Pacto se reúne cada año, cuando corresponde al día 14 de Abib con el tiempo suficiente antes de la puesta de sol para que el acto de la conmemoración de la Pascua sea a la hora  que corresponde dentro del día 14 y luego de la puesta de sol, se continúa con La Noche De Guardar, que muchos observadores de la Pascua obvian, sin mayores explicaciones. Pues como Israel salió de Egipto, así, tras la muerte de Jesús, los hijos de Dios comenzaron a salir del Egipto de pecado. “…Es noche de guardar á Jehová, por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto. Esta noche deben guardar á Jehová todos los hijos de Israel en sus generaciones…”

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