LA FIESTA DE PENTECOSTÉS EN LA ERA DEL NUEVO PACTO.

 

Es posible que muchas personas ni siquiera  conozcan la existencia de este mandato, mucho menos, entonces podrán determinar su importancia dentro del Culto de Adoración; sin embargo, ha de bastarnos  una cita de las SS.EE. para comenzar a reconsiderar la trascendencia, no tan solo de esta Fiesta, sino de todas las celebraciones instituidas por Dios.

 

Podemos citar, como ejemplo el capítulo 2 del libro de los Hechos, donde está la Iglesia de los Apóstoles congregada, con motivos de esta Solemnidad,  aun cuando ya el Señor Jesús había resucitado e incluso retornado al seno de su Padre. En este “Día de Pentecostés”, el Espíritu Santo de Dios es derramado sobre ellos. ¿Cómo pudo manifestarse el Espíritu Santo sobre ellos si estaban celebrando una Fiesta, presuntamente obsoleta a causa de la muerte de Cristo en la cruz?

 

Si los apóstoles estaban en lo cierto, ¿Qué razones asisten en esta festividad que, salvaguardan su existencia más allá del sacrificio de Cristo? La claridad sobre este punto emerge, al leer la carta de Pablo a los Colosenses, cuando en ella les aconseja  no dejarse intimidar por quienes les criticaban: “…Nadie os juzgue en comida  o en bebida  o en parte de día de fiesta, de Nueva Luna o de Sábado; lo cual ES LA SOMBRA DE LO PORVENIR, más el cuerpo es de Cristo…” (Colosenses 2:16-171).

 

El Apóstol de los gentiles, tenía muy claro este concepto:       Las Fiestas Santas de Dios son Símbolos de los bienes venideros y así lo expresa textualmente en su carta. Ahora, que el Espíritu Santo se derramara en el Aposento Alto, confirma la vigencia de ésta forma de adoración para la Iglesia del Nuevo Pacto; toda vez que la Iglesia Primitlva las practicó. Analicemos el significado del simbolismo implícito en ésta Solemnidad: La declaración de Apóstol Pablo  a Los Hebreos, respecto a la forma de adoración durante el Período del Primer Pacto, establece en el cap. 9: 1, lo siguiente “tenía empero el Primer pacto El Reglamento de Culto y el Santuario Mundano…”.

Como se acotó en párrafos anteriores, estos dos elementos,  componían la adoración, y hasta la muerte de nuestro Señor Jesús constituían un todo indisoluble.

 

Sin embargo, como lo determina la lectura del capítulo 9 de la carta a los Hebreos, la vigencia de esta forma de adorar, tenía un tiempo predeterminado por Dios, cumplido éste; las leyes que regían el Santuario mundano pasaban a quedar obsoletas, en virtud a que la función expiatoria de pecado que cumplían, y que fue absorbida por el sacrificio de nuestro Señor Jesús.  Esto señala la necesidad de considerar, las exigencias del “Santuario Mundano”; es decir, conocer el propósito la normativa de la “Ley de los Mandamientos en Orden a Rito” (Números 28:26-31), para el desarrollo de  la Fiesta de Pentecostés.

 

Expresado de otra forma, necesitamos saber, cuáles eran aquellos elementos físicos con los que se  debía contar para el ceremonial que caracterizaría este día; algunos de los cuales proveían en su esencia, la “justificación del pecado”, y otros como implementación  complementaria y absolutamente indispensable en el servicio de adoración, implícitamente encerraban la existencia de un símbolo; que apuntaba a señalarnos el camino dispuesto por Dios, para  la redención final de la humanidad. La Ley de Los Mandamientos en Orden a Rito (Números 28: 27-31), en este caso, determinaba que en éste día debían ofrecerse como Holocausto Dos Becerros, un carnero y siete corderos, con las consiguientes oblaciones; Como Sacrificio por el Pecado: Un Macho Cabrío Para hacer Expiación, Además del Holocausto Continuo y su Libación.  Todo esto en relación con  el Santuario Mundano.

 

El Reglamento del Culto, Junto con determinar el momento que hace Pentecostés, se exigía la  presentación de dos panes, en calidad de Ofrenda Mecida por Primicias a Dios; los que no teniendo la finalidad de ser presentes  expiatorios, cumplían la función de prefigurar  simbólicamente una parte importante del Plan de Dios para con la humanidad. Analicemos la cita en cuestión:

 

“…de vuestras habitaciones traeréis DOS PANES PARA OFRENDA MECIDA, que serán de dos décimas de flor de harina, COCIDOS CON LEVADURA por primicias a Jehová… ” (Levítico 23:15-17)

 

La exigencia de cierto tipo de ofrendas, así como de sacrificios expiatorios propios de aquella época, no debería llamarnos mayormente la atención; Sin embargo, que en el Fiesta de Pentecostés  se exigieran Dos Panes Con Levadura, constituyen una particularidad digna de destacarse, toda vez que la misma Ley prohibía por lo general terminantemente, el uso de la levadura en ofrendas y sacrificios.

 

La lectura de la Palabra de Dios revelada, nos permitiría comprender siglos más tarde que esta particular cualidad, de los elementos exigidos para aquella  ceremonia con que se daba inicio a la contabilidad de las  siete semanas; no  era más que una sombra precursora de hechos solamente concebidos en la excelsa sabiduría de nuestro Todo Poderoso Dios, que ni aún los santos hombres del pasado pudieron descifrar. Pues, tal como lo declarara el Apóstol Pablo (Efesios 3:1-6), estaba reservada para el conocimiento de la Iglesia que el Señor compraría con el precio de su preciosa sangre derramada  en la cruz.

Desde esta perspectiva, y  tras las declaraciones del Señor Jesús, se entiende, que aquel cordero que moría en cada Pascua representaba su propio sacrificio; y que la sangre del mismo con que se marcaron los dinteles de las casas de los israelitas para salvarles de la muerte, fue un símil de la preciosa sangre derramada en la cruz, que nos libró de la muerte inevitable a la que nos conducían nuestros pecados. Del mismo modo podemos entender que aquella “masa sin levadura” de los días Ázimos, que llevaban consigo los israelitas en el día de su liberación del  cautiverio, representaba, para nuestro tiempo, la marcha de la Iglesia liberada de la levadura del pecado. Siguiendo esta constante simbólica, señalada en las Escrituras, resulta claro, que  el “Omer de la Ofrenda Mecida”, incuestionablemente representaba al Señor Jesús Resucitado, en una  nueva función tras ser recibido en el cielo a la diestra de su Padre. (Juan:20: 16-18)

Para entender estos nuevos elementos que aparecen en la Fiesta de Pentecostés; se hace necesario considerar algunos planteamientos hechos en párrafos anteriores: La historia de la Iglesia Verdadera en su relación con Dios; está dividida en tres etapas bien definidas de acuerdo a los términos bíblicos.

El Apóstol Pablo en la Carta a los Hebreos ( Cap.12: 22-24) declara que, ya la Congregación de Los Primogénitos está alistada en los cielos, pues sus nombres ya están inscritos en el Libro de la Vida, esto lo dice en alusión a todos aquellos fieles que fueron desde Adán hasta el Pacto de Dios con Abraham. Sin embargo, falta  todavía que la salvación de Israel sea consumada, lo que sucederá, cuando se haya integrado al Pueblo de Dios la plenitud de los gentiles. Estos dos pueblos, a pesar de su pecado (La levadura), están considerados delante de Dios para el momento de su redención. De modo que los “dos panes con levadura” que exigía para este día la Ley; representaban a la Nación de Israel y a la Iglesia del Nuevo Pacto.

La deducción del significado de esta simbología, por cierto no es un antojo, pues está fundamentada en  las cartas del Apóstol Pablo quién sostiene que las Santas Fiestas de Dios son símbolos de los bienes venideros, y luego a los Corintios les declara que el pan era una  simbología de la Iglesia (1Corintios 10.16-17)

Esto viene a corroborar  una vez más la declaración del Apóstol, respecto al simbolismo implícito en cada uno de Las Santas Convocaciones, instituidas por Dios; misma razón que le otorga, incuestionablemente, vigencia absoluta a estas celebraciones a perpetuidad. A continuación, un cuadro comparativo de la historia de Israel, y los hitos involucrados con las festividades, y  con la historia de la Iglesia

 

 

 

 

Algunas personas se preguntan ¿Por qué si la Iglesia reconoce estos principios  no celebra el día del Omer De la Ofrenda Mecida, si está en Levítico 23 dentro del Culto de Adoración? La respuesta la da el apóstol Pablo en la carta a los Colosenses en el capítulo 2 donde señala que  la parte ritual  de las Fiestas de Dios eran símbolos de hechos que a futuro debían cumplirse según la determinación de Dios; de modo que cuando estas dos grandes Primicias Espirituales fueron recogidas  por Dios; necesariamente el rito desaparece-

Entonces La Fiesta De Pentecostés  marca el comienzo de las dos últimas etapas  en la relación del hombre con Dios.

 

¿CÓMO SERÁ EL CUMPLIMIENTO DE LA FIESTA DE PENTECOSTÉS? De acuerdo con la información del Apóstol Lucas, en la primera celebración de la  Fiesta de  Pentecostés, 10 días después del retorno del Señor Jesús a la diestra de su Padre, Dios derramó el Espíritu Santo en la Iglesia del Aposento Alto. Confundida la multitud respecto a lo que estaba sucediendo, algunos pensaban que los apóstoles estaban bebidos ante lo cual Pedro puesto en pie les declara: “…Varones Judíos y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, oíd mis palabras; porque éstos no están borrachos como vosotros pensáis, siendo la hora tercia del día. MÁS ESTO ES  LO QUE FUE DICHO POR EL PROFETA JOEL…”. Leamos ahora cual fue la escritura que en este particular momento aludió el Apóstol Pedro: “…Vosotros también hijos de Sión alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia arregladamente, y os hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio…” (Joel 2.23) Por supuesto para nadie es un misterio respecto al significado simbólico de la palabra  “lluvia”. Entonces concluimos en que, Dios proféticamente se está dirigiendo a Israel y les recuerda haberles dado “la primera lluvia arregladamente”. Si estudiamos con atención  la historia de Israel a través de las Escrituras Hebreas; nos daremos cuenta que, solamente algunas personas en la nación  poseyeron el Espíritu Santo, y todo el desarrollo logrado, tanto material, como espiritualmente, se debió en gran manera a la obediencia, aunque esporádica, con que acataron la dirección de algunos de éstos; sus hombres más notables, a los cuales  Dios les concedió la Virtud Divina, ya fuera un sacerdote, profeta o rey circunstancialmente. Esta situación  es aludida  con la frase “La primera lluvia arregladamente”. El Espíritu Santo estuvo presente en la conducción de la nación, más no siempre, ni en todos. “La Lluvia Temprana”, por su parte, corresponde a la manifestación del Santo Espíritu, en el Aposento Alto, extensiva para la Iglesia Del Nuevo Pacto. “La Lluvia  del Principio”, entre tanto, alude la innegable presencia del Espíritu en la Congregación de Los Primogénitos, en donde Dios, se manifestaba cara a cara, a sus Hijos.  “La Lluvia Tardía”, finalmente, tiene que ver con la promesa de la manifestación del Espíritu Santo, en el tiempo del fin a Nación del Pacto; cuando definitivamente la venda de sus ojos sea quitada al mismo tiempo que haya entrado el último de los gentiles al pueblo de Dios. Debemos entender, entonces que cuando  Dios, promete dar a Israel “La Lluvia Temprana y Tardía como “al Principio” está hablando del mismo suceso predeterminado por su palabra del cual hablara, más tarde el profeta Ezequiel en el capítulo 37 versículo 14, cuando declara de parte de Dios. “…pondré mi Espíritu en vosotros y viviréis y os haré reposar en vuestra tierra; y sabréis  que yo Jehová hablé y lo hice…”. Todo esto es concluyente para determinar la vigencia de esta solemnidad en el culto de la Iglesia que se precie de veraz. La Fiesta de Pentecostés, entonces, entonces tenía las siguientes particularidades:

  • ES UN DÍA SANTO, DE REPOSO CONSAGRADO A DIOS.
  • ES UN MANDATO DE CARÁCTER PERPETUO.
  • ES UNA CONMEMORACIÓN DEL DÍA DE LA PROMULGACIÓN UNIVERSAL DE LA LEY, Y SÍMBOLO DEL MOMENTO EN QUE EL SANTO ESPÍRITU SEA DERRAMADO SOBRE ISRAEL.

 Con esta Festividad concluye el primer ciclo de la Adoración Anual, pasaran cuatro meses de cotidiana rutina, y al tiempo de declinar el año  comenzará el segundo ciclo del Culto de adoración instituido por Dios.

Mientras las primeras tres Convocaciones se enmarcaron en el tiempo de la cosecha de los primeros frutos de la tierra, en Israel; este último periodo de adoración se llevará a cabo en el tiempo de guarda de la cosecha final anual. En el marco de la perspectiva histórica; las tres primeras Solemnidades dejan a la incipiente nación de Israel acampando a los pies del Monte de Sinaí. En el Libro de Números, capítulo 10:11, se señala que el día 21/ 02 / 1528 A.C, la nube que cubría el campamento se alzó, señalando que  Israel debía partir hacia la tierra prometida, no ya a muchas jornadas del lugar en donde se encontraban. Sin embargo, el temor del pueblo los condujo a la desobediencia, lo que trajo consigo el castigo de Dios, condenándolos vagar por el desierto, por cuarenta años, hasta que no quedara  ninguno de aquellos que salieron un día de la esclavitud de Egipto al mando de Moisés.

 

 

 

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