Según una  estadística aparecida en Wikipedia, la religión cristiana en el mundo alcanza a más de 2300 millones de militantes. La pregunta que titula este artículo parece simple, pero requiere una respuesta que necesariamente parta por un análisis correcto de las raíces mismas de donde se origina el término.

¿Qué es ser cristiano? La respuesta más recurrente que se nos  viene a la memoria es que: un cristiano es seguidor de Cristo; sin embargo, para poder conocer las implicancias de esta militancia es necesario saber quién fue Cristo. A esta pegunta, la mayoría puede responder  Cristo fue: ¡El HIJO DE DIOS! Entonces concluimos estar frente a una militancia religiosa determinada.

Entonces surge una nueva pregunta ¿Qué religión tenía Cristo? Seguramente aquí la respuesta será: ¡El profesaba la religión Judía! Pero, eso es lo que se ha hecho creer a la mayoría de la sociedad. Nosotros también lo creímos un tiempo; pero, ¡No! ¡No existe una religión judía! No al menos una forma de adoración que ellos hayan creado y que haya permanecido en el tiempo hasta nuestros días: De eso se puede estar seguro si nuestra fuente de información son las SS.EE.

Cuando las Escrituras nos relatan el desarrollo de las costumbres religiosas de los primeros seguidores de Dios, nos daremos cuenta que en ellas; las leyes de Dios, las mismas que practicó Jesús, existieron desde el origen mismo de la existencia de los seres humanos, obviamente, cuando todavía Israel no existía, así tenemos  por ejemplo:

  • El Sábado como un día especial propuesto por nuestro propio Dios: Génesis 2:1-3
  • La ley del Matrimonio
  • La necesidad o el interés de los individuos por La Adoración: Génesis 4:3 y 4.
  • Conocimiento cabal respecto a una  ley, sobre Animales limpios e inmundos (Ley Alimenticia) Génesis 7:1-5. En este relato Dios le ordena a Noé  encerrar en el Arca especies del Reino Animal para su preservación y le habla de animales limpios e inmundos pero no le señala cuales; sin embargo el versículo 5 dice: “…Y Noé hizo como Dios le mandó…”   lo que testimonia con toda claridad que Noé tenía los conocimientos de este principio que recién sería declarado siglos más tarde en el Monte Sinaí existía además, un Sacerdote y por ende un sacerdocio, y el diezmar: Génesis 14:18.
  • La sociedad tenía conocimiento de la Ley De Dios: Génesis 18:19 y 20, y capítulo 26:5. La primera cita aquí nos hace ver que Abraham tenía conocimiento de la voluntad de Dios y responsabilidad en su preservación en la medida que iba a conducir a simiente por esos principios. En la segunda cita la confirmación de la existencia de la Ley de Dios y personas sujetas a ella es indesmentible; pues aquí es Dios quien le declara a Isaac la conducta de su padre Abraham como fiel observador de la Ley.

Los capítulos previos al origen del cristianismo están claramente definidos en las Escrituras, que son el texto guía para poder comprender la historia de la religión, que no es otra cosa que el relato fidedigno de relación del hombre con el verdadero Dios.  En los escritos bíblicos de la descendencia de a Adán a Noé  una prueba  explícita de los orígenes de un sistema de religión natural propio de la relación directa de este grupo social con Dios; que en lo que muestra se puede ver la existencia de principios que tras el correr de los siglos aparecerían en la declaración de la Ley en el  Monte de Sinaí.

Cuando  en las generaciones posteriores al diluvio nos encontramos con la historia del llamado  a Abran, raíz originaria de un  pueblo elegido por Dios; estaba concluyendo este primer período histórico llamado La Congregación de los Primogénitos, en las SS.EE., por ser el primer grupo de la sociedad caminando según las instrucciones de Dios, en la huella de la Verdad. (Hebreos 12:18-24). Siglos más tarde, constituido Israel como el Pueblo de Dios; es llamado en las Escrituras: “La Congregación del Desierto” Hechos 7:38.  En el Monte Sinaí, donde se llevó a cabo el Pacto de  Dios con Israel,  se le  ordena a Moisés escribir lo que sería el “LIBRO DE LA LEY” (Éxodo 34:27 y 28) que entre todas sus ordenanzas, una tercera parte estaba dedicada a reestablecer  la forma de Adoración, de ahí en adelante  (Nehemías 9:13 y14). Este documento nos permite probar que la Ley de Dios viene desde el principio de la humanidad.

Este complejo sistema de a Adoración con un  Templo, sacerdotes, sacrificios, estuvo vigente en los días de Cristo y esa fue su forma de servir a Dios (Lucas  2:21, 22,41 al 49; Juan 3:21, Juan 7:1:10) sus primeros seguidores (Los doce apóstoles), no solo lo vivieron junto a Él, sino que fue una constante indesmentible, luego de su muerte; según se puede leer en el libro de Los Hechos: La celebración de Pentecostés, en el capítulo 2. En el capítulo 12 del mismo libro, se narra lo fácil que fue para Herodes luego de dar muerte al apóstol Santiago, en los días de otras dos Fiestas Solemnes como lo son la Pascua y los Ázimos. En Hechos 17:2-3, se muestra que  Pablo en Tesalónica “… como acostumbraba, entró a ellos, y por tres Sábados discutió con ellos de las Escrituras…”.  En el Capítulo 18: el apóstol de los gentiles preocupado de las cosas de Dios en un día de Sábado como era su costumbre. En el capítulo13:42-44 ahora en Antioquía, con gentiles predicándoles la Verdad en citaciones de días de Sábados. En el capítulo 29, Pablo su urgencia por  llegar en  Pentecostés a la iglesia de Jerusalén, que obviamente ya no era el Templo. El Capítulo 37:9 nos muestra que el Día del Ayuno de la Expiación era un hito importante en la memoria del apóstol y obviamente en toda la Iglesia Primitiva.

El Libro de los Hechos, es la historia de los comienzos de la Iglesia del Nuevo Pacto; y es en este libro donde Lucas su escritor, nos muestra la forma verdadera del  Culto de  Adoración de este grupo,  instruido por los apóstoles que vivieron con Jesucristo; la historia verdadera de la  Iglesia  quedó cuando Cristo ascendió a la diestra de su Padre, fueron algunos de sus  personajes principales, que trabajando en la expansión de esta única Verdad, fueron llamados con el nombre  de CRISTIANOS, lea esta desconocida historia en los escritos del apóstol Lucas y descubra como es el verdadero cristianismo .

 Seguramente, mientras alguien lea esto; podrá estar pensando en aquellos versículos que supuestamente, tienen que ver con que estas leyes quedaron clavadas en la cruz; Si aceptamos esto, se hace necesario explicar que “las Escrituras no se pueden contradecir” pues si las leyes quedaron en la cruz, que hay de lo que Cristo mismo dijo: “No penséis que he venido a abrogar la ley o los profetas, no he venido a abrogar, sino a cumplir” la enseñanza que generalmente han impartido los enseñadores de este cristianismo moderno es que Cristo al cumplir las Leyes éstas quedaban automáticamente obsoletas. Es necesario entonces investigar “Qué vino a cumplir” nuestro Señor; y para esto debemos entender qué dice “El Libro de la Ley” respecto a “La Simiente”, en Génesis 26:4, y Gálatas 3 :16,donde el apóstol Pablo declara que la Simiente aludida desde el principio era  Cristo, y que hasta su llegada,  nosotros los gentiles estábamos ajenos a los pactos de la promesa sin  esperanza y sin Dios en el mundo…”  en el capítulo 2 de su carta a los Colosenses (una iglesia gentil) Pablo señala:  “…Mirad que ninguno os engañe por filosofías y vanas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a  los elementos del mundo, y no según Cristo:  Porque en él habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente: Y en él estáis cumplidos…”   esto es claro, uno de los propósito del sacrificio de nuestro Señor en la cruz, era el cumplimiento de la última parte de las promesas hechas a Abraham, esto es que toda la humanidad luego de su muerte pudiera  alcanzar la salvación. Por cierto no podemos pasar por alto el hecho que de alguna forma el sistema de adoración, cambió después de la muerte de Cristo, pero es necesario comprender y poder explicar con claridad esta situación de acuerdo con las SS.EE; para esto deberemos recurrir nuevamente a una carta del apóstol Pablo para aclarar esta suerte de mecánica del Culto de Adoración, en este caso la encontramos en la carta dirigida a  los Hebreos, donde explica en el capítulo 9:1, la particular dualidad de la estructura de la Adoración establecida en el Monte Sinaí, que abarcaba este sistema de adoración: Primero, el reconocimiento a  la grandeza de Dios, que procedía en la observación del Reglamento de Culto y luego la Expiación del Pecado, que se manifestaba en sacrificios expiatorios presentados cada día por los sacerdotes intercesores por los pecados del pueblo en general. Aquí se aclara, también que la presencia del Primer Tabernáculo, tenía que ver con que aún no era el momento de la apertura absoluta de la salvación al resto de la humanidad, ni siquiera  al pueblo de Israel y se manifestaba en el velo que separaba el tabernáculo en lugar Santo y Lugar Santísimo. Luego, tras la muerte de nuestro Señor, cuando el velo se rasga, es claro  todo esta forma de expiaciones  a través de sacrificios y ceremoniales respecto a la purificación de la carne que de alguna manera en algún tiempo hicieron digno al hombre para comparecer delante de Dios había llegado a su término. En Hebreos 9:1-12, se señala que esa forma  de justificación: “… era figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecían presentes y sacrificios que no podían hacer perfecto al que servía con ellos, en cuanto a la conciencia, sino en viandas y en bebidas, y en diversos lavamientos, y ordenanzas de la carne impuestas hasta el tiempo de la corrección. Mas Cristo ya estando presente, Sumo Sacerdote de los bienes que habían de venir, por otro más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es a decir, no de esta creación,  y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre entró una sola vez en el Santuario diseñado para eterna redención…”   Este gran acontecimiento no solo tuvo que ver con esta forma de justificación; sino también alcanzó al Tabernáculo y sus servidores (sacerdotes y levitas) ante la inoperancia de este sistema,  para transformar la conciencia de quienes sirvieron bajo el, y ser ahora definitivamente transformados para ser reemplazado ahora por la verdadera santificación. Así tenemos hoy como la Circuncisión imprescindible para la Iglesia del Desierto (Israel en el Período Del Primer Pacto, Los Hechos 7:38) fue reemplazada por  el Bautismo Colosenses 2:10-12 “…y en él estáis cumplidos, el cual es la cabeza de todo principado y potestad.  En el cual también sois circuncidados de circuncisión no hecha con manos, con el despojamiento del cuerpo de la carne, en la circuncisión del Cristo; sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual también resucitasteis con él, por la fe de la operación de Dios que le levantó de los muertos…”

Los sacrificios expiatorios fueron a su vez reemplazados de una sola vez por el sacrificio de Cristo; 1ª  Corintios 15:1-4;  1ª Pedro 3:18: “… Además os declaro, hermanos, el Evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también estáis firmes;  por el cual asimismo, si retenéis la palabra que os he predicado, estáis siendo salvos, si no creísteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo yo aprendí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;  y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras…” “…Porque también el Cristo padeció una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu…”

Hoy cuando ya el Tabernáculo terrenal  y el sacerdocio levítico, no existen; lo que nos debe interesar, es señalado por el apóstol Pablo en Hebreos 8:1 y 2: Sabiendo nosotros :”Que tenemos tal Sumo Sacerdote que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos; ministro del Santuario, y de aquel verdadero Tabernáculo que el Señor asentó, y no al hombre…”; no debemos olvidar las palabras de nuestro Señor Jesucristo a la mujer samaritana, en Juan 4:23 y24 : Mas la hora viene y ahora es , cuando los verdaderos adoradores, adorarán al Padre en espíritu y en Verdad; porque también el Padre tales adoradores buscan que le adoren. Dios es Espíritu, y los que le adoren en espíritu y en Verdad es necesario que le adoren.

Nada dicen las Escrituras respecto a  alguna transformación o eliminación, o fecha de conclusión  respecto al Reglamento de Culto, la otra parte que  complementaba La Adoración instituida por Dios para el  período del Primer Pacto, y no podía ser de otro modo, pues nunca estas Santas Convocaciones, que parecen en Levítico 23, tuvieron algún carácter expiatorio,  es más, el Libro de Los Hechos, muestra en el primer capítulo cómo Jesús, cumplida su misión, antes de ser arrebatado para subir al cielo, ordena a la Iglesia a permanecer en Jerusalén hasta ser revestidos desde lo alto, cosa que hicieron ellos naturalmente, concentrándose en el Aposento donde convivían. En este lugar estaban en el día de Pentecostés, cuando se derramó sobre ellos el Espíritu Santo; algunos “enseñadores” han llegado a decir que ellos se reunieron en el día de esta Fiesta Santa, porque eran judíos, sin embargo, si tal hubiera sido debían haberse reunido en el Templo, como era el rito, este hecho nos demuestra que la comunidad apostólica, tal como lo había hecho Cristo, se había separado ya de los formulismos impuestos  para el período del Primer Pacto, hasta el día de la muerte de nuestro Señor. El capítulo 12, nos muestra a la Iglesia Primitiva en la Fiesta de la pascua y los Ázimos. Sería largo enumerar las diferentes escrituras donde Pablo con otros compañeros se reúnen en el día del Sábado (Hechos 16), como lo ordena la Ley,  para hablar con gentiles de la palabra de  Dios. En el capítulo 20:16, del mismo libro, el libro que relata en resumen la historia y costumbres de la Iglesia primitiva,  encontramos al apóstol Pablo apurándose para pasar la fiesta de Pentecostés en Jerusalén. En el capítulo 27:9, se ve con claridad que el Ayuno de la Expiación era un hito en la vida del apóstol de los gentiles, que nos recomendó ser imitadores de él; como él lo fue de Cristo, Al destacar esto queremos ver ahora una cita en el capítulo 11:26 del mismo libro, que dice  de Bernabé y Saulo,«…se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y A LOS DISCÍPULOS SE LES LLAMÓ CRISTIANOS por primera vez en Antioquía¿Qué queda ahora de esa Iglesia? ¿Qué queda ahora de esa forma de adoración?  ¿Qué fue del modo de vivir de la Iglesia que levantó nuestro Señor Jesús? Al comparar lo que hoy  llamamos “cristianismo” con el relato de la Palabra de Dios, respecto a las costumbres de la Iglesia Primitiva; podemos  decir que no existe comparación alguna entre ambos. Si queremos hacer una prueba práctica sobre esta aseveración se puede leer, el capítulo 1:18-32, de la carta escrita a Los Romanos, en el año 56 D.C. por el apóstol Pablo; podremos encontrar ahí, una descripción exacta del camino que tomaría una sociedad   alejada de la Verdad de Dios, un cuadro perfecto que nos muestra el estado de degradación moral de la sociedad  actual en que la religión mezcla de verdad y paganismo al servicio de la avaricia y maldad de muchos dirigentes inescrupulosos que han trocado la Verdad en Mentira, engañando a muchos creyentes que genuinamente buscan encontrar a Dios estas Iglesias.

Felizmente hoy muchos estudiantes de las escrituras, familias completas, y pequeños grupos en el mundo entero están hoy abriendo los ojos a la verdad y la voz del CRISTIANISMO VERDADERO  se está levantando en muchas partes para desenmascarar la apostasía ya declarada a nivel universal entre los cuales nos sentimos obligados a tomar parte en defensa de la restauración de la Verdad y el Culto Verdadero. La invitación está hecha: porque también el Padre tales adoradores buscan que le adoren. Dios es Espíritu, y los que le adoren en espíritu y en Verdad es necesario que le adoren.

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