Rodeados de un hermoso paisaje natural en donde participamos  de la última convocación espiritual del año, la Iglesia De  Dios celebró LA FIESTA DE LAS CABAÑAS, como se hizo en muchos otros lugares de nuestro país y en el mundo entero. De vuelta ya en nuestras  residencias, estamos recordando, asimilando las diferentes vivencias, y cada uno de los diferentes sermones, como cada charla que escuchamos con el propósito de acercarnos cada día más a Dios. Nuevamente entonces, comenzamos a contar los días para las próximas festividades establecidas en las SS.EE. Sin embargo, siempre hay una interrogante que lamentablemente, a todos los que amamos la OBRA DE DIOS nos aflige ¿logaremos un día, entender el sentir de nuestro Señor Jesucristo cuando oraba a su Padre según el relato captado por el apóstol Juan en el capítulo 17:22 de su libro?, esto no era un sentir de Jesús solo respecto a los discípulos  sino tenía que ver con todos los que creyésemos en Él y su Verdad; así lo comprendió más tarde el apóstol Pablo, dejando constancia en su primera carta a los Corintios  cuando escribe:”…os ruego hermanos, por el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa; y que no haya entre vosotros disensiones, antes seáis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer…”  Hay situaciones  verdaderamente incomprensibles, que si creemos  estar siendo guiados por el Espíritu Santo, son necesario  considerar, pues, aun observando el Culto Verdadero establecido en el Monte Sinaí y leyendo las Escrituras, no podemos tener opiniones diferentes, respecto a asuntos tan puntuales como es fijar la fecha correcta para la celebración de las Santas Convocaciones, particularmente, en atención a la recomendación tan específica como la que aparece en el versículo 4 del capítulo 23 de Levítico.

Remontándonos al pasado, cuando  estaba el pueblo de Israel bajo el dominio de la esclavitud egipcia, se guiaba naturalmente por la contabilidad de los tiempos que esa cultura pagana tenía; entonces Dios determina, al momento de disponer la mecánica que les proveería la ocasión de salir de Egipto, los tiempos  reales señalándoles, en Éxodo 13-3 y 4, lo siguiente: “… : Tened memoria de aqueste día, en el cual habéis salido de Egipto, de la casa de servidumbre; pues Jehová os ha sacado de aquí con mano fuerte; por tanto, no comeréis leudado. Vosotros salís hoy en el mes de Abib…” A esta altura de los siglos, y con todo el flujo de información que tenemos  a mano para cualquiera que quiera someterse al conocimiento de la Verdad; el significado del nombre del “mes de Abib” etimológicamente significa en hebreo “primavera”, de manera que ubicando correctamente el comienzo de la primavera en el oriente, sería fácil la ubicación del mes de Abib, para comenzar el año Calendario de las Santas Convocaciones en acuerdo a las Escrituras entendiendo que la situación debe aclarase entre personas religiosas, debemos aceptar en primer lugar, lo que dicen las Escrituras respecto al comienzo del año, pues  en este particular caso ya se  ha probado que es  Abib el mes  con que comienza el año; y que de luna nueva a luna nueva se marca el período llamado mes. Luego, otra particularidad es que  este mes, se enmarca en  el comienzo de la primavera en el Oriente. Aunque parezca   de perogrullo es importante  saber  qué es la primavera. La primavera como se sabe;  es una de las cuatro estaciones del año; fenómenos naturales y astronómicos que  están determinados por cuatro posiciones particulares de nuestro planeta en  el trayecto de su  desplazamiento alrededor del sol, opuestas de dos en dos, que reciben el nombre de solsticios y equinoccios. Cuando hace la primavera en el oriente para comenzar el primer mes del año, comienza el otoño en el hemisferio sur. En el tiempo de los equinoccios, el eje de rotación de la Tierra es perpendicular a los rayos del Sol, que caen verticalmente sobre el ecuador. En los solsticios, el eje se encuentra inclinado 23,5º, por lo que los rayos solares caen verticalmente sobre el trópico de Cáncer (verano en el hemisferio norte) o de Capricornio (verano en el hemisferio sur) como se puede apreciar en la ilustración. La palabra equinoccio proviene de la voz latina equinoctium,  ( equi: igual)  y coincide con el inicio de la primavera o el otoño, de acuerdo en el hemisferio que nos ubiquemos, separados por seis meses; pues son los momentos, para explicarlo de forma simple, en que la duración del día y de la noche es igual . Es aquí cuando  comienzan a darse  situaciones que, en parte, permiten equívocamente, que haya diferencias en fijar las fechas de las Santas Convocaciones entre los guardadores del Reglamento de Culto; revisemos algunas:

“Como no aparece el término equinoccio en las SS.EE., no puede ser un referente válido para fijar el Calendario Bíblico”.

 Nadie, puede discutir que dicha palabra no está en la Biblia, como muchas otras debido claramente a que las Escrituras a las cuales hoy tenemos acceso son producto de muchas traducciones que hicieron posible acceder a este libro en diferentes idiomas y dialectos, sin embargo, que existan las diferentes estaciones climáticas en el desarrollo de un año  es un hecho que se puede leer ya en Génesis 8:22, y naturalmente que para poder identificar la presencia de cada estación era necesario que existieran estos  puntos de inflexión para que estos fenómenos naturales ocurriesen, no los pudo haber creado el hombre, solo los descubrió más tarde como ha pasado con innumerables realidades que se hacen patentes cuando el hombre desarrolla el conocimiento necesario que le permite conocer su entorno con mayor precisión y surge la necesidad de nominarlos de alguna manera. Ahora, desde el punto de vista del acceso que hoy se tiene a la información de cualquier índole, no podemos sino figurarnos que es una ignorancia no comprender que estos fenómenos fueron creados por Dios con un objetivo determinado, de manera que esta absurda posición no se puede tomar como un argumento serio para generar otras formas de cálculo del tiempo que nos acerquen más a la Verdad establecida por Dios.

Se entiende que un mes es el espacio de tiempo que transcurre entre dos Lunas Nuevas, efecto óptico que se  produce, cuando la Luna entra en conjunción alineándose entre el sol tierra y con la cara oculta hacia la tierra. Entre los catorce y quince días, no en menos ni más tiempo, hace la Luna Llena que marca la mitad del mes, estos términos básicos, necesariamente deben  estar presentes en nuestra memoria  cuando fijamos los tiempos de las solemnidades. Esta información nos deja ahora  frente a la controversia, respecto a poder establecer cuándo es  el  momento correcto en que comienza del mes.

Una segunda posición es defendida por algunos grupos  insistiendo que el método correcto de comenzar los meses es esperando la aparición de la luna visible y no la Luna astronómica que probado científicamente marca el comienzo de un nuevo mes.  En muchos textos podemos corroborar ésta información. En Internet la fuente de información al alcance de cualquiera, Wikipedia informa lo siguiente: “Luna nueva visible” o “Creciente de Luna”, que no es más que la primera aparición de la Luna en el cielo después de haberse producido La Luna Nueva Astronómica; aproximadamente entre 3 y hasta 30 horas después de haberse producido la “Luna nueva astronómica”, cuando los tres astros cambian ligeramente de posición y ya no forman una línea recta (ángulo de 180º)que señaló el comienzo de un nuevo mes;  es otro momento en el universo. Bajo esta nueva situación, la Luna comenzará a verse en el cielo vespertino como un pequeño rasgo en forma de cuerno o de diminuta guadaña, ubicado hacia el oeste y una vez ya ocultado el Sol, en el crepúsculo que aún queda, podremos observar la “Luna nueva visible”.

Esta información naturalmente debe permitirnos comprender que  sumar, 6,18 o 30 horas al momento que efectivamente hace la Luna Nueva en el lugar donde cada persona vive en el planeta, producirá una diferencia en la estimación correcta para identificar el comienzo del mes, lo que obviamente significará trasgredir la voluntad de Dios, y quienes tomen esta determinación están induciendo a sus seguidores a su mismo pecado.

 Desde luego entendiendo que LA PALABRA DE DIOS es de competencia universal es necesario asumir que debiendo celebrar “las fiestas en sus tiempos” (Moèd) debemos ser cuidadosos en instruirnos  respecto al momento correcto de presentarnos a Dios en los tiempos que son señalados en su Ley  establecidas en Levíticos 23 y para ello debemos conocer y  utilizar los medios tecnológicos actuales que permiten conocer mejor cómo está conformada la obra de Dios,  aplicando los principios bíblicos para la adoración al lugar en que vivimos porque como ya sabemos, la rotación de la tierra sobre sí misma, genera  el día y la noche, movimiento que demora aproximadamente 24 horas.  Esta rotación permite que, siendo la Tierra un cuerpo celeste circular, achatado en los polos, y levemente inclinado, gradualmente en todas las zonas del mundo llega  el día y la noche respectivamente.  Sin embargo, el día no llega a todo el mundo a la misma hora, a medida que la tierra va girando, el día va apareciendo para diferentes zonas geográficas,  esto fue lo que dio origen a  la implementación de los denominados “HUSOS HORARIOS”.

Cuando tempranamente se pudo medir las dimensiones de la Tierra y deducir su forma esférica se llegó a la conclusión que como la tierra  demora 24 hrs en dar un giro completo de 360 grados, sobre sí misma, (movimiento de rotación) se podía dividir los 360° por las 24 hrs. En el planeta se podían establecer 24 espacios de 15° cada uno equivalentes a una hora de tiempo en cada  sector, cada uno de los cuales sería llamado Huso. A la altura de la propuesta de Sandorf Fleming (1827-1915) el inventor de los actuales “husos horarios”  había observatorios astronómicos y conocimientos suficientes sobre el Universo para determinar una programación horaria universal, es decir, un sistema que permitiera conocer acertadamente  los horarios de todas las naciones del mundo.  La idea más básica a entender es que a medida que va girando la Tierra sobre sí misma y el día y la noche se van sucediendo una y otra vez, se le asignó a cada porción geográfica que coincide en luz y oscuridad un huso u “hora respectiva”. De acuerdo a esto, el planeta fue dividido entonces en 24 zonas o husos horarios, llamados así por su similitud con los husos de hilar.  En consecuencia, cada huso horario equivale a 60 minutos de tiempo, al avanzar hacia el este, tal como avanza la luz y se genera el día por el movimiento de rotación, se avanza una hora en cada uso hacia la derecha.  Todos los husos horarios se definen en relación con el denominado tiempo universal coordinado (UTC), el huso horario centrado sobre el meridiano de Greenwich (El meridiano de 180°),  que por tanto, incluye a Londres. Luego, si tomamos como ejemplo que La Luna Nueva para comenzar el año hace en Chile a las 10.30 horas, de un día lunes 11, por ejemplo, el día 11 será para Chile el primero de Abib.

En Israel, entre tanto,  lo hará 6 horas más tarde  (16.30) lo que significa que para Israel, el 1° de Abib será el día Martes 12; y así sucesivamente en cada lugar del mundo  se dará. Puesto que la Tierra gira de oeste a este, al pasar de un huso horario a otro en dirección este hay que sumar una hora. Por el contrario, al pasar de este a oeste hay que restar una hora.  El meridiano  180°, conocido como línea internacional de cambio de fecha, marca el cambio de día; si observamos la imagen de la página siguiente, podemos ver claramente que los husos horarios son 24 correspondiente a las 24 horas del día conforme gira la Tierra alrededor del sol y recibe su luminosidad de  oeste a este.  Si tomamos nuestro País y avanzamos por cada huso horario hasta Israel, veremos que tenemos una diferencia de aproximadamente 6 horas, por lo tanto, cuando en Chile continental son las 12:00, en Israel son las 18:00 P.M.

Otra diferencia, se genera al no tener  en cuenta este conocimiento elemental para cumplir con  La Ley del Culto de Adoración; y suponer erróneamente que el Calendario Bíblico es el calendario de Israel, entonces bajo esa premisa, se piensa que debemos someternos a los tiempos dados en Israel, agregando seis horas al momento en que se produce la conjunción que determina el instante exacto que  hace La Luna Nueva en el país; homologando entonces, nuestro horario con Israel para la situación de las fiestas anuales, sin embargo, no se acogen a esta misma regla para observar  el día Sábado, pues cuando comienza el Sábado en Israel acá en Chile es aproximadamente el medio día. La pregunta que cabe entonces es: Si estamos en una situación de celebración de una Fiesta tan importante como la Pascua, POR EJEMPLO, de tomar como referencia a Israel, sabiendo el desfase de horas, ¿DEBERÍAMOS RECIBIR “EL DÍA” AL MEDIO DÍA?, ¿CELEBRARÍAMOS EL SÁBADO A PARTIR DEL MEDIO DÍA  DEL DÍA VIERNES?  O ¿DEBERÍAMOS  RETOMAR NUESTRAS LABORES COTIDIANAS DESPUÉS DEL MEDIODÍA DEL SÁBADO, PUESTO QUE EN ISRAEL YA SE HA PUESTO EL SOL? Claramente ello no es lo correcto.

La universalidad de las leyes de Dios  se entiende considerando el pasaje revelado por el profeta Malaquías en el capítulo 1:11, donde Dios declara que  “… desde donde el sol nace hasta donde se pone, es grande su nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrece a su nombre incienso y ofrenda limpia, porque grande es su nombre entre las naciones, dice Jehová de los ejércitos…”  Si esto no es suficiente, estas interrogantes quedarán resueltas entendiendo el sentido global de la Ofrenda Encendida, pues éste ordenamiento indicaba la forma o el carácter que debían tener los sacrificios en los días de Solemnidad; que diferenciaban de los sacrificios que debía ofrecer el sacerdocio en los días comunes; pues aquellos propuestos en  las Santas Convocaciones debían arder en forma constante durante las 24 horas del día; lo que es posible, cuando en cada país hoy, la Iglesia de Dios sienta presencia reuniéndose  oportunamente a la llegada de la Puesta de Sol a cada lugar geográfico donde está representada; Así el principio de La Ofrenda Encendida, Sábado tras Sábado y  día tras día de cada una de las Santas Fiestas Del Reglamento del Culto Divino, se hace efectivo este precepto delante de Dios, en el mundo entero aunque no nos conozcamos, ni sepamos donde está cada quién.

Un buen ejemplo de  cómo funcionaba esto,  se entiende considerando el hecho  que,  al llegar el año nuevo, de acuerdo al Calendario Gregoriano, nos podemos dar cuenta que en los diferentes lugares del mundo comienzan las celebraciones según vayan siendo cumplidas las 24 hrs. del día 31 de Diciembre en cada lugar, comparándolo a cómo se da en nuestro país. Así también las diferentes  Iglesias repartidas  en el mundo entero, lograrán que a medida que se va originando el día de recogimiento en cada lugar, y conforme a la Santa Ley de Dios tengamos un mismo parecer, no importa como llamemos a nuestra colectividad ni quienes la dirijan; será manifiesto que por sobre todas las cosas, sobre todas las razas, en todos los lugares del mundo  verdaderamente,  el Espíritu de Dios nos estará dirigiendo.

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