Primera Parte

Nunca en la historia de la democracia mundial una elección había causado tal grado de expectación, las bolsas de todo el mundo cayeron, y parecía haberse detenido toda actividad financiera y política en el  planeta. Cuando finalmente se  conoce el resultado que nadie quería ni esperaba, se produjo un verdadero sismo en la política mundial. Instalado ya en la Casa Blanca  Donald  Trump, el presidente número 45  de los EE.UU., las réplicas no se han hecho esperar, marchas de protesta en el mundo entero, partiendo del propio país; muchos comentaristas políticos de diferentes naciones se preguntan ¿Cómo reaccionará el resto del planeta ante un ocupante de la Casa Blanca con las características del nuevo presidente? ¿Se sentirán los terroristas  del mundo envalentonados a cometer  los mismos ataques y abusos hechos en otros países? ¿Qué significará para la humanidad estos vientos de cambio que ya comenzaron a pasar de simples amenazas a decretos que apuntan a esta nueva forma de gobernar la más importante potencia mundial reconocida? ¿Estamos presenciando la aparición  de alguna de las Bestias predichas en el Apocalipsis?

Al inicio de un nuevo año, es habitual la aparición de  un sin número de agoreros profesionales y profetas apocalípticos anunciándonos lo cerca que estamos de la tercera guerra mundial, estos comentarios siempre han colaborado en la  creación de un clima de tensión en la sociedad, pero ¿qué dice la palabra de Dios al respecto?

Las SS.EE. no nos hablan específicamente de una tercera guerra mundial, ni mucho menos, pero todos los profetas  en general se refirieron en uno u otro aspecto a los acontecimientos del fin del mundo, sin embargo, es en los días de  Daniel y Ezequiel donde podemos situar el comienzo de nuestro estudio para desarrollar una línea progresiva de acontecimientos, hasta el punto que tanto apasiona a los predicadores y preocupa a las personas en general: ¿Se acabará el mundo un día?: ¿Qué hay de los Jinetes y las Bestias del Apocalipsis? La respuesta la podemos comenzar a hilvanar en el sueño de Nabucodonosor, que encierra una revelación primordial para develar estas incógnitas, toda vez que este gobierno y los siguientes profetizados llegan al momento que el pueblo de Dios estaba viviendo ya casi totalmente descalificado delante de Dios.

La historia del sueño, su revelación y significado ya es bastante conocido por quienes leen la biblia, de modo que sólo nos limitaremos a hacer notorio algunos aspectos de esta gran revelación que nos ayudarán a no equivocar el camino y que  muchos predicadores pasan, lamentablemente, por alto.

Las cuatro divisiones de la estatua fueron el anuncio de cuatro sucesiones de gobiernos mundiales, y aquí el primer gran detalle que lo podemos leer tanto en Daniel 2:44 y 45, como en el capítulo 7; 22, 26 y 27: “…Y en los días de estos reyes, levantará el Dios del cielo un reino que nunca jamás se corromperá: y no será dejado a otro pueblo este reino; el cual desmenuzará y consumirá todos estos reinos, y él permanecerá para siempre…”  Cuando la Palabra revelada nos señala que “en los días de estos reyes” será cuando Dios levantará “Su Reino”; debemos entender que así será y habiendo acabado todos estos reinos anunciados, y cuando el Reino de Dios no se ha establecido en la tierra; debemos entender que cada uno de estos imperios y reinos  solo nos mostraron las características “el origen de un sistema” que ha de imperar en el mundo hasta el tiempo en que el reino de Dios mismo lo termine.

El otro detalle que es necesario considerar, tiene que ver con la Cuarta Bestia en su fase conocida como el Imperio Romano Occidental; que como todos sabemos concluye en el año 476(D.C) cuando Flavio Rómulo Augusto es sacado de su trono lo que marca la culminación de la historia de los cuatro imperios profetizados, sin embargo, el desarrollo del sistema continuaría a través del Imperio Romano Bizantino (La otra pierna de la Estatua) que finalmente cae bajo el Imperio Turco en al año 1453. Para poder darnos cuenta  que todo lo acontecido apunta a la existencia de un verdadero sistema, deberemos retroceder un poco más en la historia y el relato bíblico hacia la profecía sobre el  Imperio Griego, al momento en que, muerto Alejandro Magno, se divide entre cuatro de sus generales; cada uno de los cuales intentaría restituir el poderío y grandeza que éste tuvo en los días de Alejandro. Lo que nunca sucedió porque finalmente  prevalecieron sólo dos  dinastías: En el norte en Siria los Seleucidas y al sur, en Egipto, los Ptolomeos. La importancia de  conocer este relato de la historia secular, conocido como las guerras sirias; está absolutamente refrendado por las Sagradas Escrituras,  en el capítulo 1:1-39 del libro de Daniel, donde se le denomina como la lucha del Rey del Norte (Seleucidas) Y el Rey del Sur (Ptolomeos). De esta contienda entre Seleucidas y Ptolomeos, el de más presencia histórica fue el reino de los Seleucidas; que recién en el año 190 A.C. se encontraron con su primera derrota militar a manos de los romanos, que permitió a Roma tomar gran parte de Anatolia. Luego, el alzamiento de los Macabeos del 164 A.C. contra Antíoco Epìfanes; tuvo como resultado la pérdida de la provincia de Judea en Palestina, mientras la mayoría de las provincias orientales del imperio se habían reorganizado ellas mismas en reinos independientes hacia el año 141 A.C. Durante las siguientes décadas, los Seleucidas consiguieron mantener el control sobre los territorios restantes hasta que en el año 64 A.C. fueron definitivamente absorbidos por el Imperio Romano.

La derrota final del Rey del Norte a manos del Imperio Romano, marca un hito que no lo podemos dejar de lado, porque los dominios de éste quedan en manos de la nueva potencia en que estaba convirtiéndose Roma, las naciones de Europa y Roma como una de ellas.  Por otra parte,  el Rey del Sur,  continuaría aun en oriente medio.

Volvamos ahora a los días de la caída del Imperio Romano Occidental.

Como la Profecía es palabra de Dios; la historia no puede terminar aquí, si miramos con atención la revelación divina, veremos que en la caída del imperio Romano occidental estaba declarado el camino que tomaría el desarrollo del mismo de la siguiente manera: En el capítulo 7 de Daniel  en los versículos 23 y 24, se lee lo siguiente:”… La cuarta bestia será un cuarto reino en la tierra, el cual será más grande que todos los otros reinos, y a toda la tierra devorará, y la hollará, y la despedazará.  Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será mayor que los primeros, y a tres reyes derribará…”  muchos estudiosos de la biblia, le han dado poca importancia a la historia de estos “Diez cuernos de la Bestia”, que representan a parte de las tribus bárbaras  que  se establecieran pacíficamente en el Imperio Romano procedentes de  Europa del Norte y del Este, y que progresaron  política y socialmente con el paso de los años y su relación con Roma.

Se tiene claro en la actualidad que tres de estos cuernos dieron lugar a la identidad del “Cuerno Pequeño” que identificamos con el  establecimiento del Papado dentro de la curia romana, sin embargo, pocos han puesto su atención en lo que pasó con “los siete cuernos restantes”; tras la desaparición del Imperio Romano de Occidente, la atomización del poder al dividirse Europa en diversos reinos germánicos, dominados por los pueblos invasores,  las poblaciones de  distintos estratos socioculturales y étnicos: latinos y germanos,  se fueron mezclando y acabaron por definir en gran parte  la identidad cultural de sus habitantes durante los siglos venideros.  Históricamente se puede probar que terminaron formando los estados  que surgieron a partir del siglo V en el antiguo territorio del Imperio Romano de Occidente, y que a la caída en el año 476, ya se encontraban en un estado de desarrollo económico, social y cultural obviamente inferior al del Imperio,  pero pudieron integrar la influencia de las tradiciones institucionales del Imperio y la civilización grecorromana,  y se fueron adaptando a las circunstancias de su asentamiento en su nueva condición.

Estos reinos germánicos conformaron la personalidad de Europa Occidental durante la Edad Media, evolucionaron en monarquías feudales y monarquías autoritarias, y con el tiempo, dieron origen a los estados-nación que se fueron construyendo en torno a ellas. Socialmente, en algunos de estos reinos (España o Francia), el origen germánico (godo o franco) pasó a ser un rasgo de honor u orgullo de casta ostentado por la nobleza como distinción sobre el conjunto de la población.

Apartándonos un poco de la historia secular, recapitulemos algunos apuntes destacados, en ambas fuentes de información:

1º) Las profecías respecto a la estatua y las bestias de Daniel nos muestran el desarrollo de un sistema de gobierno mundial dirigido por Satanás que perdurará hasta el día del establecimiento de Reino de Dios en la tierra.

2º) La caída del imperio Griego termina con el establecimiento del Reino de los Seleucidas al norte y los Ptolomeos al Sur.

3º)  Cuando el Rey del Norte (Seleucida) es derrotado en el año 63 A.C. por el Imperio Romano,  esta categoría se traspasa a Europa, específicamente a Roma, toda vez que serán ellos quienes dominarán ahora estos territorios.

La historia  universal es clara en señalar 4º) Sabemos que este sistema inicuo debía prolongarse hasta la venida de Jesús; se entiende que a la caída del Imperio Romano Occidental, sucedieron dos eventos notables, occidente cae en una suerte de anarquía donde poco a poco la curia romana aprovecha este vacío de poder y comienza a imponer sus términos y luego el Sistema se perpetua   a través del Imperio Bizantino. Entre tanto, cuando cae el Imperio Romano oriental en el año 1453, hacía ya más de ocho siglos que el Papado  había establecido todo  su poder en Europa occidental.  que el Papado nunca fue una autoridad de carácter universal sino sólo hasta el siglo VI D.C. y que Roma nunca fue la única sede apostólica según lo relata el historiador Pedro de Rosa en su libro, ”Vicars of Christ” (Crown Publisher, 1988, pp. 205-206) trascribiendo un relato  del Obispo Pelagio l (556-560) de la siguiente manera:  “el Papa Pelagio (556-560), habla de herejes que se separan a sí mismos de las sedes apostólicas, es decir, Roma, Jerusalén, Alejandría y Constantinopla. En todos los primeros escritos de la jerarquía no se menciona una misión especial para el obispo de roma, ni todavía el nombre específico de “Papa”.  A la muerte de Pelayo le   sucedió  Gregorio I, “el Grande” (590-604).  En aquel tiempo la rivalidad entre las “iglesias” de Oriente y Occidente era tan profunda; al punto que todo lo que surgía de Bizancio era retrucado por Roma  y viceversa, fue así que el Obispo Gregorio I envió un escrito de felicitación y buenos deseos a Focas; un militar que llegó al trono imperial habiendo asesinado al emperador Mauricio, cuando fuera excomulgado por el Patriarca oriental. La historia completa es la siguiente:

El Obispo Gregorio I, el Grande, irritado al ver al Patriarca de Constantinopla llamarse “Patriarca Ecuménico”, escribió furiosas cartas diciendo que cualquiera que tomara ese título era precursor del Anticristo. No obstante, cuando Focas asesinando al emperador Mauricio se hizo del trono, y fuera excomulgado por  el Patriarca de Constantinopla, Gregorio le hizo cantar un “Te Deum” en su honor y le escribió una carta lisonjera con la esperanza de  conquistárselo e inducirlo a suprimir el título de “ecuménico” al patriarca de Constantinopla para darlo al Obispo de Roma. ¡Y resultó!; años más tarde, el  emperador Focas dictó un decreto que nombraba al obispo de Roma cabeza de la cristiandad universal (Papa); pero Gregorio no pudo disfrutarlo, había muerto ya; de manera que el primer “pontífice” como tal fue su sucesor Bonifacio III. La “columna de Focas”   aún existe en el foro romano,  es el monumento que recuerda el nacimiento del papado como tal, fijando a la vez irrevocablemente la fecha.

5º) De esta manera el título jerárquico del Papa, fue reconocido como autoridad universal del cristianismo en el año 610 D.C. y  permaneció como tal, según lo confirma la historia, hasta el 20 de Septiembre del año 1870, cuando las tropas de Víctor Manuel II ocupan Roma, bastión central del papado, y la ciudad es  declarada capital de Italia, poniendo fin al poder temporal del Papa, después de 1260 años de indiscutible jerarquía mundial.  Es importante aclara aquí, por qué la Iglesia identifica al Cuerno Pequeño con el Papado y por qué lo pone entre estas fechas; revisemos el texto de Daniel 7:24 y 25:”…Y los diez cuernos significan que de aquel reino se levantarán diez reyes; y tras ellos se levantará otro, el cual será mayor que los primeros, y a tres reyes derribará. Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en mudar los tiempos y la ley: y entregados serán en su mano hasta tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo…”  

Diferentes expositores de estas escrituras buscan un trasfondo en éstas que apoye sus creencias; pero si miramos atentamente  lo que está revelado, nos daremos cuenta que a partir del versículo 15,  cuando Daniel quedó confundido y no lograba entender la revelación, se acercó a uno de los seres espirituales de la visión y él le aclaró su significado, de manera que no debemos estar interpretando algo que fue ya aclarado:

1º) El asistente entonces declara que las cuatro bestias son cuatro gobiernos mundiales, que habrían de perdurar hasta el tiempo del fin; luego, como le correspondió a Daniel interpretar el sueño de Nabucodonosor, no le iba a costar al profeta entender ahora lo que le estaban explicando. En seguida, cuando él lo pide, se le aclara lo de la cuarta Bestia, que naturalmente iba a ser el Imperio Romano. El versículo 23 declara que será el cuarto reino y el mayor de todos, no le habla de una resurrección en el tiempo del fin, ni nada de eso. El versículo 24 dice claramente:”…de aquel reino se levantarán diez reyes…” Si estaba hablando de la cuarta Bestia (el Imperio Romano), la declaración de uno de los enviados de Dios es clara: del Imperio Romano se levantarían 10 reyes e históricamente esto tuvo que ver con el nivel de organización que alcanzaron algunas tribus germanas establecidas en el imperio occidental lo que les permitió tomar las riendas de su propio destino después de la caída de éste.

Desde el intento fallido de los Hérulos, luego los Vándalos y finalmente los Ostrogodos por establecerse en la capital del Imperio; el obispado Romano, logró paulatinamente acrecentar su autoridad desde Roma, en Italia y luego en Europa Occidental. Las diferencias del catolicismo occidente –oriente, como se mencionó antes,  tuvo su crisis final cuando el Emperador Bizantino Focas le otorga poder universal al Obispo de Roma que se comienza a ejercer desde el año 610, bajo el mando del Obispo Bonifacio III, que mantuvo al mundo entero bajo su dominio por 1260 años.

Ahora es bueno aclarar por qué la Iglesia cuenta día por año, el tiempo  que se da en el versículo 25, de Daniel 7:”… entregados serán en su mano hasta tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo…”  Las pruebas bíblicas existen,  Números 14: 34, los 40 días de espiar Jericó, y desobedecer la orden de entrar a la Tierra Prometida se convirtieron en un año por día de castigo; porque  Dios lo dispuso así. La orden de Dios a Ezequiel en el capítulo 4:1-5; que durmiera 390días  sobre su lado izquierdo, de acuerdo a los años de la maldad de Israel; muestran otra vez, que ésta fue una fórmula usada por Dios.

Aun  así, debemos reconocer que en el libro de Daniel, no hay ninguna  orden de usar esta fórmula en los tiempos que ahí se indican, por esto, intentemos hacerlo como ellos dicen y las indicaciones del capítulo 9:25 de Daniel dice lo siguiente:

”…   Sepas pues y entiendas, que desde la salida de la palabra para restaurar y edificar á Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas; tornaráse a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos…”  Sin entrar en mayores discusiones, pues existe una pequeña diferencia con la cronología bíblica, la mayoría de los historiadores fijan el año 457 como la fecha del edicto profetizado, y vamos hacer el ejercicio con este dato: el año 457 antes de Cristo es la fecha para sumar las  69 semanas y fijar el bautismo de Jesús y de ahí podríamos colegir el año de su nacimiento.  Sabiendo que el decreto se promulgó en el mes de Nisán, el día primero, (Nehemías 2:1) si sumamos este tiempo indicado textualmente (1año, 4meses, y 7días; tendríamos que Jesús fue bautizado año 455. Ahora si Jesús fue bautizado en el año 445,  y de acuerdo registro del apóstol Lucas, Jesús tendría 30 años en ese momento; esto significa que Él nació el año 415 antes de la era cristiana, en el mes 8º entre los día 21 y22, ¿En qué historia cronológica del mundo podemos encontrar respaldo para una locura como esta? ¿Por qué todos los estudiosos bíblicos e historiadores  usan  aquí el sistema “día por año”  y nadie dice nada?

Aclarado esto,  es importante hacer notorio, que si bien es cierto, el poder del papado sufrió una gran herida;  el sistema que representa,  no concluyó con este hecho, pues estaba escrito que este “Cuarto Reino”  se prolongaría hasta los días del establecimiento del Reino de nuestro Señor Jesús; fue así que casi seis décadas más tarde; a comienzos del siglo XX, en el año 1929 tras la firma de los Pactos de Letrán  celebrados entre la Iglesia Romana, reconocida ya universalmente como una autoridad espiritual, en el entonces Reino de Italia, con la firma  del cardenal Pietro Gasparri, en nombre del Papa Pío XI, y por el primer Ministro de Italia, Benito Mussolini, en nombre del rey Víctor Manuel,  se establece el Estado Vaticano.

En rigor, la Iglesia Católica Apostólica Romana, ejerce como un estado laico, no siéndolo, y mantiene relaciones diplomáticas con los demás países del mundo, como tal; pues otorga pasaporte temporal y soberano (sustrato territorial) para la actividad de la Santa Sede. De esta manera se cumple  la profecía escrita en Daniel 7:24 y 25:  “…. y tras ellos se levantará otro, el cual será mayor que los primeros, y a tres reyes derribará. Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en mudar los tiempos y la ley: y entregados serán en su mano hasta tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo…”  nadie puede discutir objetivamente informado en las escrituras y en la historia universal, la razón valedera de  contar un día por año como un sistema correcto, en este caso, y que nos llevó finalmente desde la información bíblica a identificar al Papado como parte de este sistema profetizado. Por cierto acá no estamos renegando ni condenando a las personas que con toda sinceridad buscan a Dios en ese camino, pues ellos son víctimas de una comunidad religiosa falsa, otra de las grandes instituciones que deberá carga la culpa de tantos hijos de Dios que finalmente han terminado por no creer en Él  por ende en las condiciones de una sociedad que marcha inexorablemente al fracaso y a la corrupción.

Las fuentes que estimamos más fiable en nuestra investigación  para comprender como se ha configurado la ideología doctrinal de lo que hoy llamamos “cristianismo”; surgió mayoritariamente de la lectura  de los Concilios de la iglesia surgida en Roma,  que pretendieron cambiar tal como está escrito, el Reglamento de Culto instituido en las SS.EE.  Sin embargo, como estaba dispuesto  en las escrituras, nunca estas órdenes pasaron más allá de un intento; pues la semilla de la verdad establecida por nuestro Señor en el seno de la Iglesia de los Apóstoles, cada día brota  con más fuerza en la tierra fértil, que son los corazones humildes y sinceros de personas  que  en muchos lugares del mundo buscan con ahínco  la huella de la  Iglesia de Dios Verdadera.

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